Tuesday, August 16, 2011

EL PAIS QUE YO QUIERO

EL PAIS QUE YO QUIERO




He decidido catapultar este momento haciendo una queja por todas aquellas situaciones que me trasmiten impotencia ante la realidad vivida. Todo es tan ajeno al sentido humano, que llega el momento en que nos cansamos de vivir la vida que nos toca. Desesperadamente grito en alta voz sin ser oído por nadie; siento rabia y eso no soluciona nada; entonces me resigno a aceptar; entonces me doy cuenta que soy un perdedor y un hijo frustrado de la mal pensada sociedad.

Si usted que está allí pensado la utópica vida que florece desde lo más profundo de sus entrañas, está de acuerdo; y si usted que vive para existir encajando las obligaciones y necesidades humanas, lo piensa; y si usted que está allí, pobre infeliz, aguantando y acostumbrándose a comer mal y a no dormir está de acuerdo, ¡entonces considere!

Nací en una familia pobre de Colombia; en el departamento del Huila y específicamente en la ciudad de Neiva y para entrar en más detalles; en un barrio acorde a mi situación llamado la inmaculada. Crecí viendo a mi madre trabajar incansablemente para sostener una familia compuesta por cinco hijos y lidiando con un marido trabajador pero incoherente. Sufrí viendo las inconsistencias de mi crianza y el desperdició que la sociedad hacía de mí. En realidad creo haber sido el niño más tranquilo y resignado en cuanto a la escasez en que me crié. Me acostumbré a ser feliz con poco ó tal vez con nada.

No me gustaba el estudio cuando era un niño; todo era tan monotemático y tradicional que en realidad sentía que no aprendía nada. Me caracterizaba por ser un niño altruista, con un liderazgo receptivo y muy sagaz para diferenciar las cosas buenas de las malas. Le aseguraba a mi madre que me convertiría en el médico que ella por obvias razones no pudo ser. Pronto me di cuenta que si estudiaba lograría cumplir el anhelo de mi corazón, el cual no era otro que salir de la pobreza. Entré al bachillerato y me propuse ser el mejor en todo, y lo peor es que no lo hacía por mí; sino por mi madre y en últimas por la condicionada sociedad. Decidí aceptar ser lo que debía ser y de esa manera crecí.

No sé si la pobreza hace parte de una maldición ancestral o si ello encausa las acciones de los justos. Terminé la secundaria como estudiante becado por el excelente rendimiento académico que logré. Me convertí también en el orgullo de mi madre y por ende en el de mi familia. Ahora debía encender las alarmas porque se había presentado un problema. Mis resultados ICFES no fueron favorables; fueron pésimos. Entré en una pesadilla real y difícil de creer; no podía creer que mis conocidos de colegios privados; vagos por costumbre, hubiesen tenido un desempeño mejor que el mío en ese discriminador examen. Me sentí muy triste ese día y frustrado. Era claro que los sueños que había tenido desde niño se convertirían entonces en una utopía que no me dejaba otra salida que la misma resignación.

Tengo que decir que afortunadamente, pronto me interesé por los temas políticos y me apasioné mucho por la filantropía y/o el trabajo social. MIRA existió y con ello desapareció el deseo de mi madre de que me convirtiera en un médico que pronto les hiciera la vida rica a todos. Me preparé de nuevo para estudiar derecho en la universidad Surcolombiana, única universidad pública de la ciudad de Neiva. Una persona pobre como yo, sino lograba un cupo en la universidad; estaba condenado a hacer parte del miserable mercado laboral y eso era algo que carcomía mis entrañas; era algo que no estaba dispuesto a aceptar porque atentaba contra todos mis principios de vida que había logrado identificar en mí. Obsesionado con la idea de convertirme en un abogado, para próximamente ser un político de mi país; nuevamente me cobijó una profunda depresión dada a la difícil situación de no haber pasado a mi única opción de bienestar: ¡una profesión!

Un amigo me habló de la Escuela Superior de Administración Pública, ESAP; una universidad del Estado que tiene como propósito formar gerentes públicos que cumplan el propósito administrativo de hacer el bien común bajo parámetros éticos y favorables para la sociedad. Me gustó el pensum académico; lo quise en mi vida y así fue. Empecé esa carrera profesional pero pronto una gran falencia empezó a mostrarme que perdía toda mi capacidad y entusiasmo escuchando profesores mediocres que no entendían lo que enseñaban. Nuevamente la frustración entró a mí ser y el desespero de no ahogarme en el olvido me estresó. Gracias al apoyo de mi familia; tuve la fortaleza suficiente para aplicar nuevamente a la universidad pero no al mismo programa de derecho; ya lo había desechado dado el programa de administración pública que estaba dispuesto a cumplir por encima de la insuficiencia de los ¨maestros¨. El tiempo avizoraba un muy buen futuro para aquellos colombianos que dominaran perfectamente el idioma inglés; nunca me gustó y lo asimilaba con mucho esfuerzo, el solo hecho de pensar estudiar inglés, dejaba en mí, un vació incomprensible y poco deseable. Lo consideré un reto intelectual y lo logré.

Por el mismo tiempo recibí dos títulos profesionales; me gradué como Administrador Público y licenciado en educación básica con énfasis en humanidades, lengua extranjera –inglés-; me sentí satisfecho por esos dos logros pero no me sentí conforme con ellos. Recorrí mi pasado y no podía culparme por no haber aprovechado el tiempo; tampoco podía decir que había estudiado algo que no me interesaba porque aquellas cosas hicieron parte de mi pasión. Algo que olvidé decir es que antes de iniciar mis carreras profesionales empecé a llevar un libro de memorias sobre los hechos más representativos de mi corta existencia; manifestaba en ellos las profundidades de mi alma y los secretos de mi corazón. El hecho es que cuando me convertí en profesional; me di cuenta que me gustaba escribir, me interesé por ello pese a que no me gustaba leer. Traté de retomar mis vivencias, estudié los detalles de cada sociedad en el mundo y pronto empecé a escribir. Escribía no con el propósito de ser un escritor, sino con el ánimo de exorcizar mis frustraciones y de manifestar mi descontento con la desigualdad de la vida.

Enfrentar el mercado laboral, sin querer ser lo que te tocó ser es algo indeseable; y digo eso porque jamás pensé ser un profesor de inglés; de hecho mi necesidad, se debía más a la importancia de no ser llamado el analfabeta del siglo XXI. Tener que ser profesor es una experiencia que he empezado a disfrutar aunque siendo honesto conmigo mismo, no me hace feliz en lo absoluto. Desesperadamente, empecé a mover contactos políticos para ocupar un cargo público en alguna empresa estatal; aclaro que no soy bueno para lamber a la gente y mucho menos para mendigar ayuda. Lo intenté pero tampoco funcionó; la política en mi país está viciada por el clientelismo y por pequeñas burguesías que deshonran el país. Me cansé de buscar empleó, me cansé de existir, me cansé de ver tantas inconsistencias y tan pocas salidas a la felicidad y al triunfo; me encontré a mí mismo y me di cuenta que el producto que la sociedad había formado en mí; no competía con el capital humano de países desarrollados que tienen como principal fuente de destinación –EL SER HUMANO-.

Con base a mi posible modelo de vida; quiero expresar ahora; siendo la una y quince de la mañana que el país que yo quiero no puede seguir siendo la añorada utopía de todos los Colombianos; he aquí mi país:

Solo por un momento tratemos de borrar el ¨dinero¨ de nuestra existencia; meditémoslo por un segundo e imaginemos un país que se responsabilice de usted, sí, de usted que nació hoy. Tus padres son dos talentosos seres humanos que han hecho con sus vidas lo mejor que pudieron hacer; ella es una arquitecta apasionada y él un pintor internacional. El país en que nacieron los apoyó en sus caprichos y en las decisiones que tomaron. Cada uno está identificado por el gobierno con un shift inteligente llamado ¨cédula¨; ese shift es el invento de un Colombiano que pensó en registrar cada detalle de tus padres para convertirlos en dos potenciales humanos capaces de revolucionar cualquier paradigma social. La cédula pasa por cualquier máquina de inteligencia artificial y le pide una clave que solo usted conoce. En ella usted encuentra su programa que dice todo sobre usted. Se registra claramente la capacidad de adquisición que has logrado dado tus talentos y virtudes sociales. Entonces tienes dos padres talentosos, trabajadores y aguerridos que lucharon por sus pasiones y por tanto son felices. Ellos no te van a heredar dinero; te van a heredar comodidades; y la sociedad misma te va a dar todas las herramientas para que explotes ese don innato que te hace diferente a todos los demás. Todo lo puedes ahora; ¿Qué quieres hacer de tu vida?

Naciste; todos celebramos ese memorable acontecimiento; no serás identificado como una persona más del montón sino como una estrella de impacto mundial digna de llevar la nacionalidad Colombiana. Desde muy niño, la avanzada educación empieza a exponerte a todas las cosas que existen; pasas a ser el objeto de estudio del mundo al que llegaste; todos quieren conocer tus talentos, todos quieren conocer tus gustos, todos quieren conocer tus capacidades, tu resistencia, tu valor y tu ser. Para lograrlo; todos empiezan a resumirte el mundo con una pedagogía de avanzada aplicada en ti.

Empiezas a crecer; empiezas a estudiar; en el colegio te han expuesto a todo arte conocido; te han enseñado los fundamentos de cada asignatura; has aprendido lo que debes aprender; de hecho has aprendido las culturas de cada raza y has palpado el mundo que te rodea y apenas eres un niño que crece. Ya sabes lo que te gusta y lo que no. Has terminado la escuela básica, y, ahora sabes a que quieres dedicarte en la vida. Resulta que tienes talento para cantar, pero no te gusta; tu pasión es escribir. Te dedicas a ello sin descuidar lo otro; el país te hace llegar a donde tú quieras llegar con esa profesión; no existen condiciones negativas como la falta de dinero ó la falta de alimentación. Todo lo tienes, todo está abiertamente dispuesto para ti. Solo procura ser el mejor porque el Estado te lo exigirá.

Eres un joven de tierna edad y ya estás seguro de lo que eres y de lo que quieres; conoces al mundo como a la palma de tu mano; manejas perfectamente cinco idiomas y tienes el orgullo patriótico en la frente. Tú interés ahora es competir con otros países; competir por devolverle a tu Nación todo aquello que te dio. Ahora debes ser un novel; debes trascender; debes tomar el timón de tu propio ser y seguir. Tus talentos y deseos te son cumplidos en la medida que hagas la diferencia en tu generación. ¿Quieres ir a la Luna?, el Estado te dirá si tienes la capacidad de trabajo para hacerlo y si te falta algo todavía; sé un poco mejor; compite y logra tu sueño de ir a la Luna.

Ya el dinero no existe en tu mente; existe un talento, ó tal vez muchos; existe un gusto; existe un ánimo y un solo propósito: ¨sacar la cara por tu país en el ámbito internacional¨; ahora eres el hombre ó la mujer más millonario(a) del mundo. Con tus talentos, con tus innovaciones has hecho historia; puedes hacer lo que desees con todo el desempeño de tu vida y lo mejor es que sigues siendo joven y en tu país no existen personas escasas porque todos ellos son héroes, porque todos ellos son luz. El Estado Colombiano obligó a todos sus ciudadanos a hacer de su vida un propósito; aquellos que no se encontraron a sí mismos sino que se dejaron llevar por la negligencia y la pereza; hoy en día para poder subsistir están ocupados en servicios viles como hacer aseo y atender a aquellos que si llenaron de orgullo a su Nación. Pero te cuento que ellos son extranjeros; ninguno de ellos es hermano; ninguno de ellos es Colombiano. En el ámbito internacional, tú país negocia con todas las monedas del mundo; el Estado maneja eso que ya no es necesario en tu vida; tú tienes un respaldo en virtudes que te permiten viajar, comer y vivir como un rey. Ahora eres feliz y yo también lo soy porque todo tu potencial ha salido a relucir.

Nuestro país ahora es el más rico del mundo; cada habitante es una empresa; cada ser humano es un ser poderoso lleno de virtudes y de talentos que vislumbran a la humanidad entera. Eres historia, eres inolvidable y siempre recordado por lo que eres. La educación ya no es para aprender; la educación es para trascender; es para innovar, es para hacer la locura que alguna vez pensaste hacer. Tienes las herramientas; ¿quieres traer todas las riquezas del mundo a las arcas de tu país? Eso es posible, si lo quieres hacer, hazlo ya; el único obstáculo eres tú. Decídelo y hazlo.

Creciste en un país rico, eres rico y te mantuviste rico; gracias a ello, las generaciones que vendrán detrás de ti; serán mejores, porque tus obras y todos tus hechos son la referencia de las huellas que ellos deben seguir…



NOTAS:



El país que yo quiero, no diferencia clases sociales;



El país que yo quiero, construye un ser humano que luego edifica una sociedad que se traga al mundo entero.



El país que yo quiero, no se rige por el dinero; descubre talentos y los perfecciona. Cada ser humano es una empresa viviente.





¨SI LO HAS DESCUBIERTO; NO PERMITAS QUE ESTO SIGA SIENDO PARTE DE LOS SUEÑOS NO ALCANZADOS POR LOS COLOMBIANOS. PIENSA EN TU DECENDENCIA; ¿QUÉ MUNDO QUIERES DEJARLE POR HERENCIA?¨

Sunday, August 14, 2011

EL REINO DE SION


A MI MADRE por su constancia,

A MI PADRE por su entrega,

A MILE por su inteligencia,

A MARY por su humildad,

A JUAN por su nobleza,

A LUCE por su fuerza





EL REINO DE SION







Aquí yace legado de un hombre

Que alcanzó la gloria eterna.























EL REINO DE SION

En el diario de Ván



Hola diario, me llamo Ván; la semana pasada cumplí siete años de edad. Soy un niño muy feliz. Mi mami se llama Laura y mi papi se llamaba Ernesto; él murió en un accidente aéreo cuando yo tenía cinco años. Él era aviador y yo lo amaba con todo mi corazón; recuerdo que siempre que estaba en casa se acostaba a mi lado y me contaba muchas historias, historias que me entretenían y me hacían dormir. Mi madre ha sufrido mucho su ausencia, yo también pero me reconforto porque ella me dice que mi papi te compró a ti diario para mí; para que yo le contara todas mis cosas y él me escuchara y respondiera. A partir de hoy te prometo que escribiré todo lo que suceda en mi vida.

Te extraño tanto papi; anhelo poder escuchar tu voz arrulladora antes de dormirme aunque fueran pocas veces al mes; ansío enormemente volver a ver esa sonrisa transparente y esos brazos fuertes con los cuales me sujetabas y me dabas botes sobre tus espaldas; hay tantas cosas papi que espero las conozcas de mi parte y te des cuenta que te amo mucho. Jamás te olvidaré. ¡Te lo juro!

Papi quiero contarte que estoy aprendiendo a escribir y soy muy bueno porque he aprendido más rápido que mis otros compañeros de estudio, aunque haya algunos en mi salón de clase que se creen “sabe lo todos”, pero hasta ahora les he ganado en aprender a escribir, incluso la profe Angélica se sorprende porque encuentra muy pocos errores cuando corrige mis evaluaciones. ¡Todo lo hago por ti papi, para que te des cuenta de cuánto te amo y de cuanto ansío hablarte y escucharte! desde que tu moriste, he empezado a tener sueños que mi madre dice que son fantasías; ella me escucha cuando se los cuento y se ríe de mí diciendo: “valla hijo, si que tienes imaginación”; otras veces me escucha atentamente y se ríe diciendo “los sueños de Ván son películas y continua riéndose”, yo sé que ella me cree todo pero siento que falta algo y ese eres tu papi mío.

Recuerdo que en mi primer sueño, mi mami me estaba cantando la canción de siempre; la que a ti poco te gustaba papi; yo ya me he acostumbrado y me hace falta escucharla antes de dormir. Mientras mi mami cantaba y yo la veía, me fui, me fui o viajé a otro mundo en cuestión de segundos. Lee mi sueño:

Soñé que había entrado a un reino muy grande; en ese reino todos eran niños como yo solo que lucían iluminados y más robustos y fuertes, pero eran niños, sus voces eran de niños y sus juegos de niños también; todos se comportaban un tanto extraños porque me miraban como si fuera una especie de fenómeno esperado por todos; ellos me llamaban “el hijo de la tierra”; mientras ellos me observaban, se oyó una voz electrizante de una niña sobre todo el reino que decía: ¡la profecía se ha cumplido y el hijo de la tierra ha llegado al reino de Sion! Todos ellos se mostraron muy atentos conmigo cuando oyeron eso, me sonreían y me miraban con asombro; algunos me tocaban; en un segundo sentí muchos abrazos. Me di cuenta que yo era un niño en muchas cosas diferente a ellos, papi.

Ese día conocí a Biguigui; él es un niño fornido, tanto que parece una escultura antigua, es de ojos color púrpura que proyectan vida plena, su cabello también es de ese color; su piel es blanca como la leche y él es muy amable y atento conmigo; al igual que todos me dio la bienvenida estrechando mi mano derecha, me dijo que de ese momento en adelante debía aprender todas las cosas sobre el reino de Sion; me preguntó por la tierra, diciendo que cómo iban las cosas por allá. Yo no le respondí nada porque no entendí esa pregunta; el se sonrió y me miró con ternura. Luego me tomó de la mano y me dijo que a partir de ese momento, él personalmente se encargaría de mostrarme el reino; me enseñaría muchas cosas que debía tener en cuenta para poder triunfar y permanecer, tampoco entendí sus palabras, pero sentía cariño por él al igual que por todos los niños del reino.

Tanto los niños como las niñas del reino siguieron jugando algo parecido al futbol en la tierra; la diferencia era que las velocidades de ellos eran incalculables, yo solo veía reflejos de luz que no daban descanso a la bola de fuego que pateaban; también otros niños hacían dibujos en el aire con sus dedos y los veía entretenidos en diferentes actividades y lúdicas que los hacían reír sobremanera. Biguigui me llevó a una parte donde solo veía prado y a lo muy lejos veía los árboles y otras muchas edificaciones que no veía bien; él silbó agudamente, a lo que llegó de no sé donde, un ser que tenía una belleza bastante particular; cuando llegó volando, hizo un ruido estruendoso como si un helicóptero aterrizara en la tierra; no le veía patas cuando venía del aire a ese ser; tenía un cuello grueso y largo del cual se abrían unas escamas negras y puntudas que parecían alas, su cara era totalmente plana, sus ojos eran dos perlas negras que trasmitían inocencia y vida. Cuando aterrizó, su cuerpo estaba todo cubierto por escamas gruesas de colores fuertes y brillantes; de su largo cuello caían cabellos lacios y completamente negros, no tenía patas y su tronco era pequeño en relación al largo de su cuello, debajo de su cuerpo todo era un negro como petróleo liquido y tenía una especie de ventilador en él. Biguigui acarició su cabello y le habló en una lengua que no entendí. Biguigui me dijo que se llamaba Tizz, yo debía presentármele para ganarme su amistad. Así lo hice. Le estaba tocando su cabello pero luego se hicieron escamas en forma de alas negras; yo me asusté y Biguigui me dijo: -no tengas miedo Ván, Tizz quiere que arranquemos ya, ya eres su amigo. Tizz se acostó en el prado y yo subí primero, luego Biguigui subió haciéndose detrás de mí. Tizz arrancó el vuelo y yo empecé a quedar perplejo. Nos llevó a conocer todo el reino de Sion, pareciera que esa era su tarea; papi, no te imaginas lo hermoso que es; parece un paraíso. No sé si te lo pueda describir tal cual lo vi yo pero tratare de hacerlo para que tengas una idea de cómo es.

Es el reino más grande que te puedas imaginar tú; una luz superior al sol abraza todo el reino; todo es despertar allá; sin embargo el paisaje natural irradia fuego y luminosidad en aquel soñado lugar. Las montañas parecen terrones de fuego verde que resplandece constantemente; las aguas son cristalinas descendiendo de las montañas; pude ver y oír como fluye el agua y como saltan y cantan los peces de alegría. El pastizal es enorme y pareciera que ese reino tiene el mejor podador que existe, porque los prados parecen talladuras arquitectónicas bien establecidas; hay muchas flores, plantas y frutos gigantes, también hay diferentes colores vivos en todos los prados y praderas; de ellos sale un vapor que cuando tú caminas sobre ellos sientes como si tus pies estuviesen siendo masajeados con mucho cuidado y ternura, eso lo sentí y lo viví mentalmente mientras volaba en los lomos de Tizz; sobre el prado hay lagunas muy grandes, estas lagunas son de diferentes colores y texturas; hay lagunas anaranjadas, grises, verdes, tranparentes, doradas, plateadas y de todas ellas sale una luz que brilla mucho y cuando tu las miras puedes ver tu ser de diferentes formas; de la forma que tú quieras verte, tú solo imaginas y ves tu pensamiento en esas lagunas que también parecen pozos de líquidos y cuando ves esas proyecciones te puedes reír mucho; la primera vez, yo imaginé que eras tú papi y te vi, luego imaginé que era un dinosaurio y me reí mucho de la figura cómica en que se convirtió mi ser. No me preguntes como, pero con solo mirar estando sobre los lomos de Tizz, yo vivía experiencias increíbles pero reales aunque no lo entiendo bien. Me di cuenta que Biguigui ya no estaba a mis espaldas y eso me preocupo un poquito, pero a mi mente llegó un mensaje de Biguigui diciendo: -Ván relájate, solo disfruta y aprende de las hermosuras de Sion-, me tranquilicé y me olvide de Biguigui jejeje.

El liquido en los pozos del prado, llamó mucho a mi curiosidad; metí mi mano en uno de ellos para saber que sentía y sentí un aceite espeso como la miel; quedó mi mano impregnada de refulgencia sobre mi piel, sentí una sensación muy agradable en mi mano. Eso me gustó mucho pero Biguigui desde su mente me dijo que faltaban muchas cosas por recorrer y que no teníamos mucho tiempo. Sin explicación alguna, me di cuenta que estaba parado en una montaña del reino junto a Biguigui; ambos vimos a Tizz alzar vuelo y desaparecer del entorno. Biguigui empezó a señalarme seres y los acercaba con su poder para que yo los viera de cerca y los saludara a todos.

Biguigui me presentó el arcoíris, de él destellan todos los colores que existen y además, toma formas de acuerdo a lo que deben hacer los habitantes del reino de Sion; cuando me quedé mirándolo el se transformó en una sonrisa muy alegre. Yo también le sonreí papi. Me gustaría mucho que mi mami y tú estuvieran allá conmigo. Los árboles que hay en los alrededores del bosque, son enormes, frondosos y todos son luminosos, tienen ojos y boca que no siempre dejan ver. Recuerdo que Biguigui acercó a uno, me dijo Ván mira, te presento a Guardal, él es un árbol muy antiguo y es uno de mis mejores amigos aquí en Sion; yo lo miré y lo saludé: -hola señor Guardal, mi nombre es Ván. Él me respondió diciendo: -‘con que eres el hijo de la tierra; eso me agrada mucho; eres bienvenido al Reino más hermoso que existe-’ yo le dije: gracias. Luego aparecí caminando con Biguigui sobre el mar azul, en realidad me di cuenta que el agua es cristalina, pero el mar se ve azul por la vegetación y las bestias marinas; ya que todas ellas son de color azul rey y por esa razón el mar parece azul, pero es así como te cuento papi. Él me dijo: “es importante que conozcas todo lo que hay aquí afuera para que luego te reconozcas en lo que vas a ver dentro del palacio del reino”. Yo lo miré a los ojos y sus ojos alumbraron dando la impresión de que él estaba feliz de ser mi guía. Yo también lo estaba papi. Eso fue maravilloso. Mientras caminábamos por el mar, las creaturas saltaban y algunos peces danzaban, y sonaban melodías que consolaban mi ser; pero Biguigui me dijo:-luego venimos aquí, “vamos al galpón de mascotas del reino, ¡vas a necesitar ayuda!”. Seguimos caminando sobre el mar hasta que visualicé en una de sus orillas, un palacio de madera con agua; es decir, yo veía la madera pero veía la madera en forma líquida pero no lo era; era madera.

Todo a nuestro alrededor eran entablados agradables y había todo tipo de animales exóticos, animales que jamás pensé que existieran; vi aves con cuerpo humano, otras con cuerpos de leones y fieras terrestres como panteras y tigres; algunas aves tienen picos largos con dientes de dragón; también vi una pantera con alas de murciélago y ojos refulgentes; vi caballos de muchos colores con alas de paloma y un unicornio en sus frentes; vi muchas aves y otro tipo de animales que parecían mezclados entre culebras gigantes, serpientes de colores y grandes reptiles como dinosaurios; todo fue muy nuevo para mí; además de todo, me llamó mucho la atención ver una figura perfecta de mujer sostenida en el aire, como vigilándolo todo, toda ella es de piel completamente negra, solamente su cabello era amarillo incendio, al igual que sus ojos; ella es como muy tímida y le pregunté a Biguigui por ella; a lo que me contestó que se trataba de una mujer virtuosa y con muchos talentos para la guerra; yo quedaba confundido porque no entendía el porqué Biguigui hablaba cosas tan aisladas de aquella realidad; pero algo hacía Biguigui porque a pesar de todos mis interrogantes, siempre olvidaba preguntar y la conversación tomaba otros rumbos. Sin embargo, te cuento papi que el nombre de esa mujer virtuosa llegó a mis oídos; una voz seca y aguda me dijo mientras la veía: -se llama Nana, Ván- yo no le dije nada a mi amigo de eso porque entendí en su rostro que él también había escuchado la voz.

Pero te cuento papi, que el animal que se llevó la mayor parte de mi atención fue un poni que estaba entre muchos ponis; este me miró y me sonrió después de relinchar; además se paró sobre sus dos patas traseras y empezó a danzar de una manera muy divertida; eso me encantó; fuera de ello me sonreía y por último me miró como queriendo decir “quiero que tú me montes por siempre”. Yo lo tomé y lo llamé corcel porque fue el primer nombre que se me vino a la cabeza; su color es amarillo oscuro refulgente; algo parecido al dorado pero diferente. Cuando vio Biguigui que yo me había encantado por el poni, me dijo: -“tú debes escogerlo porque él ya te escogió a ti-; añadió diciendo: -no te preocupes que todas las mascotas que se encuentran dentro del galpón del reino son considerados los animales superiores; ellos pueden asumir cualquier forma y comportarse como tal; pueden imitar poderes y hacer cosas extraordinarias porque en ellos hay mucha inteligencia y virtud”- todos los animales del reino volaban y se desaparecían; lo curioso es que todos me ignoraron, menos mi poni. Biguigui me dijo: -Ván, todos los seres del reino actúan por el amor y todos ellos estuvieron de acuerdo en que Corcel conquistara tu ser. Yo como cosa rara casi no entendí pero estaba muy feliz porque me enamoré a primera vista de mi corcel; así que ya tengo un poni que se llama Corcel papi lindo.

Luego me dijo Biguigui: -¡hay cinco grandes bosques alrededor de todo el reino, cada uno tiene un guardián diferente y ellos pueden lastimarnos si no tenemos su consentimiento para entrar; debes tener cuidado cuando quieras entrar; debes avisarme primero para ¡consultar al poder!, pues el poder es el que ordena; luego conocerás más de él! “Detrás de todos los cinco bosques, se une la Selva; en ella hay cientos de animales de todas las clases, de todas las formas; no hay límites en ese lugar; los seres de la selva que tu creas estarán, de seguro están; aún los que no imagines; en algún momento tendrás que ir allá y conocerás más de lo que te hablo; con los animales se debe establecer amistad antes de tocarlos; ellos tienen mucho poder e inteligencia y saben cuando encuentran un buen amigo y cuando no. La clave aquí es ser bueno para que te vaya bien. Biguigui llamó a Argón una sola vez con voz de mando; de los establos de madera, vino caminando un dragón blanco y vanidoso en su andar ¿o tal vez muy elegante?, con dos cabezas, una cabeza era de dragona y la otra de dragón, cada una tenía seis diademas de cristal en su larga cabeza; de la coronilla de ambas cabezas salía humo blanco en forma de fuego que se unían en el aire y formaban una trenza que luego se desaparecía y volvía a repetirse lo mismo.

Biguigui montó sobre su dragón de dos cabezas y este se transformó en un hermoso caballo blanco puro y elegante. Yo me sorprendí, luego monté yo en corcel y se transformó en un caballo hermoso de color marrón. Mientras montaba los lomos de Corcel, veía los grandes y refulgentes frutos que colgaban en las copas de los árboles; vi árboles muy altos y también vi árboles pequeños con muchos frutos. Casi todos tenían frutos y los que no, tenían un ramaje espectacular, hojas de muchos colores que daban visos refulgentes de luz. También vi aves descansando en los árboles, Biguigui me dijo:- ellas son aves nocturnas con tareas particulares, cuando llegue el momento las conocerás mejor. Vi un ave que voló de un árbol a otro y se encendió en fuego, seguidamente ellas se alborotaron y siguieron volando entre árboles, salieron muchas; ya el entorno del reino estaba un poco oscurecido y las aves empezaron a volar por el reino; parecían llamas de fuego voladoras, eran animales aéreos muy bonitos, todos parecían lujosos y extraños porque en la tierra jamás he visto un ave así. Biguigui vio que yo miraba con sorpresa las aves y me dijo: -¡ellas acaban de iniciar sus trabajos, tú las afanaste y se rio con picardía de mi; ahora están trabajando, luego te las presento!- Yo sentía mucha paz y tranquilidad al estar allí papi. Pude borrar de mi memoria hechos tan tristes como el que ya no estuvieras conmigo. Soy feliz papi, muy feliz. Te amo.

Le pregunté a Biguigui si el reino tenía noche y me dijo:-no la tiene, acá todo es lo que vez, el atardecer que ves, es lo más oscuro, pero eso es una señal para que la naturaleza del Reino lo hermosee de otra manera; en este momento toda la naturaleza está tomando diferentes formas, colores, sonidos y olores. Eso pasa porque el poder se recrea en sus obras. Yo quedé inquieto porque no era la primera vez que me hablaba del Poder. Pero olvidé preguntarle por ello. De hecho toda la naturaleza empezó a sufrir cambios naturales que embellecían aún más el reino. Solo te puedo decir que todo era luz resplandeciente a mis ojos, papito.

Papi, Biguigui me tomó por su brazo y me dijo: “solamente cree”; yo sentía en mi cuerpo como si fluyera una corriente muy agradable. Vi que poco a poco veía más reducido el reino hasta que se me dio por mirar al prado; no te imaginas pa, el susto tan grande que sentí, tal fue el susto que me solté de Biguigui y empecé a descender muy rápidamente; afortunadamente el prado se amontonó muy ligeramente y protegió a Corcel y a mí del golpe. Cuando estuvimos sobre el prado, yo le dije: “gracias prado por proteger mi poni”, el prado inmediatamente volvió a su lugar. Biguigui me miró con ojos de desagrado y me dijo: “te dije que creyeras y no lo hiciste; tú también aprenderás a volar, le trasmitirás esa seguridad a corcel y él lo hará contigo; ambos se conectaran y harán un solo trabajo. Intentémoslo otra vez, pero debes pensar que aquí no existe lo que en tu mundo llaman imposible” yo me sentí apenado con Biguigui y no desconfié más. El me dijo- toma mi brazo- yo lo tomé y empezamos a elevarnos nuevamente; al principio lo apreté durísimo de su brazo, tanto que él me dijo: -“me lastimas Ván”-; yo luego me calmé y lo sujetaba con más libertad. Corcel no tenía alas, solamente, sus cascos se abrían y sacan un ventilador que lo hace elevar; El caballo de Biguigui no tiene nada, solo vuela.

Desde lo alto; el reino se veía hermoso, muchos niños jugaban, los guardianes, parecían luces centinelas cada uno elevado sobre el territorio de su bosque. En el compartido vuelo, Él me mostró muchas maravillas. Vi a la Luna tan cerca, que conocí sus ojos y sus labios, ella alumbró más cuando vio que yo la veía y me dijo “bienvenido”; también vi al señor sol quien se encontraba reposando de su trabajo, lo vi tan cerca que parecía un amigo entrañable; habían muchas estrellas de diferentes formas que me sonreían; pero no solamente los vi a ellos, vi otro tipo de cuerpos siderales a las afueras del reino; todo era oscuridad, mucha oscuridad, solamente en el reino de Sion estaba la luz. La vista me alcanzó para ver un reino incendiado sobresaliendo de la gran oscuridad que rodeaba a todos esos cuerpos siderales, era una estructura ovalada muy grande sobre otras formas de cuerpos espaciales que vi, alcancé a ver mucha candela y como sombras negras a su alrededor. Le pregunté a Biguigui por eso y no quiso decirme nada al respecto. Muy espontáneamente, me dijo: -Mira los árboles y los seres que están dentro del reino, lo de afuera lo conocerás después- entonces le hice caso y seguí contemplando el reino de Sion; vi como los árboles se mecían y batían sus copas; veía como en los prados nacían muchas plantas florecientes y de los lagos y ríos vi como chispeaban luces detonantes y algunas daban visos de colores impactantes; también vi algunos animales gigantes de la selva del reino, entre ellos habían elefantes, rinocerontes, hipopótamos, dinosaurios, y otras cientos de clases bastante raras; lo curioso era que todos eran amigos, supe de la nada que ningún ser en el reino comía, todos eran alimentados de poder y por el poder. Ellos mostraron alegría al verme; incluso vi los tres mares y seres con apariencia de humanos montando otros seres marinos y sumergiéndose en los mares; un mar parecía ser todo rojo e iluminaba mucho; el otro parecía ser todo azul muy colorido y el otro era amarillo claro como luz opaca. Te cuento que detallando esos impactantes mares; me di cuenta que el color del agua es cristalina, pero el contenido del mar en su totalidad es de los colores mencionados.

Yo me sentí muy agradado de ver todas esas maravillas, Papá te aseguro que se me escapan cientos de ellas, la verdad, lo más hermoso dentro de lo hermoso es el reino; estoy haciendo mi mejor esfuerzo para que visualices con mis palabras una mera sombra de lo que vi. Luego devolví mi mirada e identifiqué los cinco grandes bosques; sus guardianes volaban sobre ellos. El guardián del primer bosque, es un señor de pelo blanco, con barba y bigote; sus ojos son de color verde y me sonreía mucho; estaba montado sobre un carro de fuego cristalino con cinco llantas adelante y cinco llantas atrás y una en el medio del carro que giraba en círculos y lo hacía volar. Su traje es de color café y verde pero su ser completo resplandece; los dos conectamos nuestras miradas y mentalmente me dijo: -Ván eres muy bienvenido y esperado por el reino de Sion; su voz entrecortada como la de un anciano, se mostraba muy feliz de verme; me dijo además, Ván, recuerda que estoy para servirte, mi nombre es Mill. El segundo ser es una mujer muy hermosa; su cabello es rubio como la miel, su rostro entero es iluminado y su traje es muy blanco; estaba montada sobre una gacela negra que resplandecía con luz propia, mientras la miraba, ella agachó su cabeza y me dijo: -te doy la bienvenida al Reino Ván; cuenta conmigo en todo; mi nombre es Ciela, tiene ella una voz bastante misteriosa y aguda que me impactó. El tercer guardián es un niño sin ropa; su piel son puntos de colores y en sus partes íntimas las cubre el color negro; él estaba montado sobre una paloma gigante de color café claro; él me miró con esos impresionantes ojos que alumbraron en rojo; me saludó con saludo militar poniendo su mano derecha en su frente y lanzándola hacia adelante; cuando lo hizo, de su mano salieron muchos puntos grandecitos de colores que entraron en mi cabeza muy rápidamente y con voz de miedo me dijo: -bienvenido al reino Ván, te enseñaré lo que debes aprender-luego se fue volando en su paloma café y desapareció en su bosque de mi presencia; él no me dijo su nombre, fue muy misterioso en su aparición frente a mis ojos. El cuarto guardián es una anciana morena muy llamativa y con una presencia imponente, su traje es de colores más refulgentes que la luz; su rostro no se puede ver de tanta luminosidad, solo veía como su cara se reía; estaba montada sobre un dragón blanco que tenía siete unicornios de siete colores diferentes (estos colores cambiaban de lugar, así como sucedía en el traje de la guardiana del cuarto bosque), el dragón blanco tiene además una larga trompa; lo vi abriendo su boca y expulsando gases del color del cuerpo de la guardiana; muy nítidos eran los gases y era un dragón muy llamativo. Ella alzó su brazo derecho y me saludó batiéndolo hacia mí; mientras ella batía su brazo saludándome, letreros de humo blanco se convirtieron en letras que decían; Te esperábamos en el reino de Sion, yo te ayudaré, mi nombre es Lucy. Finalmente, El quinto guardián del quinto bosque, es un joven delgado de ojos grandes y cafés, su cara está llena de pecas, sus brazos también; su cabello es rojo, él me sonrió mientras en mi mente me decía con una voz chistosa y bastante rápida; no hacía pausas:-tuereselegidoytevoyaayudar,minombrees Brussin-; no sé cómo pero lo que me dijo, lo pude entender perfectamente papito. Brussin estaba montado sobre un árbol de color normal (verde y café) que parecía estar hecho de agua pura, como la de las lagunas que había visto. Una aureola de cristal cubría todo su cuerpo. Él desapareció de mi vista sin despedirse de mi; de la misma manera hicieron todos los guardianes; una vez me saludaban se escabullían entre los bosques del reino.

¡Papito! también te cuento que desde lo alto, vi el palacio del reino; es majestuoso e imponente; lo que vi es demasiado indecible, no sé como describírtelo, parecía baluartes sobre baluartes y no le vi una figura definida, solo imponencia; mira papi, veía muchas figuras doradas y plateadas en sus bordes; pero estas figuras caminaban, otras danzaban, otras se reían; otras hacían gestos de saludo para mí, tal vez esto no cabe dentro de la lógica humana, pero jamás te mentiría. Vi como todas las líneas doradas y plateadas se unieron en uno de los techos y escribieron “bienvenido Ván, el reino de Sion te esperaba” luego todas se trasformaron en manos y empezaron a aplaudir. Papi créeme ese palacio tiene vida propia. Pasaron muchas cosas en ese momento. Yo estaba atónito de ver tanta majestuosidad. Luego Biguigui me dijo: “Ván se nos está acabando el tiempo. Prométeme que no le vas a contar a nadie lo que has visto, solamente compárteselo a su madre y dile que no se lo cuente a nadie más; ella así lo hará. ¡Nos vemos luego!” En ese momento mi mamá me decía: -“mi amor despiértate, es hora de ir a estudiar”-. Yo estaba asombrado y le dije a mamá que había soñado con “el reino de Sion”; ella pareció haberlo entendido todo y no me preguntó nada más. Yo le conté lo que pude en ese momento; ella pensaba en mis palabras y me sonreía con ternura.



EL PALACIO DEL REINO DE SION



Papi, al otro día mi mami me acostó a dormir en la cama a la hora acostumbrada; antes de hacerlo me arrulló con la canción que tu ya conoces. Luego llegué nuevamente al Reino de Sion; allá estaba Biguigui esperándome en la entrada; las puertas doradas y gruesas; hechas como de oro puro, se abrieron solas como había pasado el día anterior. Todos los niños se agolparon para recibirme, en un segundo recibí muchos abrazos, luego todos salieron corriendo porque Biguigui les dijo que me dejaran con él; ellos corrieron entre risas y se esfumaron del entorno; eso fue bonito e impactante para mi, papi.

Nos acercamos al palacio; entre más me acercaba, me sentía más pequeñito e insignificante, era grandioso; las escaleras eran de aceites de colores refulgentes, cuando las pisaba corrían ondas de luz como cuando se toca el agua que esta quieta; las columnas del palacio son muy gruesas y talladas con figuras de muchos seres, seres con diferentes formas; habían seres de muchas formas; parecían talladas sobre los fundamentos del palacio y todas ellas, todas esas figuras se iluminaban, daban visos de luz con refulgencia de colores enigmáticos y resplandecientes, además tienen movimientos coordenados; vi dragones, vi aves de todas las imaginaciones posibles; vi seres con apariencia humana; vi rostros de niños héroes, y muchos seres que jamás había visto y que de lo complejos que eran no los puedo describir; tal vez con el paso de los días lo pueda hacer; me voy a fijar en cada detalle para decirte como son papito hermoso.

El palacio no tiene una puerta visible, cuando subí las cinco gradas para entrar; no habían paredes, todo eran arcos y luces encendidas como cristalizadas; uno no sabía cual luz era más blanca o tranparente ó más encendida que la otra; pero había diferentes tipos de luces que iluminaban y despejaban todo el palacio; daba la impresión de que ese palacio estaba vacío o que esperara a que yo lo llenara a mi manera; (yo no dije nada al respecto, me quedé callado); en la medida que entraba fueron apareciendo paredes que decoraban muy bien el palacio. Todo parecía cristalino, el material parecía agua aceitosa pero cuando toqué una pared, sentí estar tocando algo muy fuerte y compactó. Recorrimos todo el palacio. Papi, créeme que no lo puedo describir; cada cosa que aparecía, cada alfombra, cada cuadro; los materiales que decoraban el palacio nunca los he visto en la tierra y todo iba apareciendo como producto de mi imaginación. Había muchas fuentes de agua. En uno de los patios, estaba un caballo corcel, que se iluminaba en diferentes colores en cuestión de segundos y cada color lo mostraba en una posición diferente, en ocasiones expulsaba fuego en forma de humo blanco de su boca; en instantes agua como cristalizada pero fluía de su boca y se desaparecía en el aire; cuando todos los colores se alternaban rápidamente, se podía ver como se generaba movimiento y el corcel daba votes y hacía muchas piruetas. Me picó el ojo y noté muy alegre su ser. Estando dentro del palacio, todo lo que pensé que podría ser y todo lo que pensé podría faltar o llenar un espacio aparecía, entonces me di cuenta que el palacio tomaba las formas que yo quisiera y que necesitara; si necesitaba una escalera aparecía, si no pensaba nada entonces todos eran espacios de luz; el palacio parecía infinito; entonces le pregunté a Biguigui si el palacio era infinito, a lo que él me respondió: “Ván, aquí todo es infinito, este es el infinito y tu ya eres parte de él”. Luego le pregunté y dije: Biguigui ¿quién es el rey de este majestuoso lugar, de este grandioso reino?, me dijo: ¡tú eres el rey, yo soy el rey, aquí todos somos reyes, dueños y señores; el mundo que estás viviendo dentro de palacio es el que tu quieres vivir pero cuando quieras te invito al mío, al que yo entró cada vez que piso palacio. Todos somos reyes en este lugar y siempre los reyes más avanzados sirven a los nuevos, por eso todos te servimos a ti, porque el amor construye lo que ves y el bien fortalece cada rincón y centímetro que nuestros ojos ven. Solamente personas buenas como tú pueden estar acá; nadie más. Me dijo además: -cuando quieras ver el futuro, los designios del destino; simplemente entra al palacio y piensa en ello, ó busca un espejo y ve tu rostro que de tus ojos se proyectará lo que debe ver tu conciencia. Todo está hecho de poder, fuego y luz; tú eres poder, tu eres fuego y parte de la luz; en algún momento se te dará la luz propia que todos los seres deben poseer. Debes tener cuidado Ván por cómo te portes en tu vida en la tierra porque no se te abrirán las puertas ni volverás el día que alejares el bien de tu vida humana; ese día nadie te reconocerá en este lugar y con dolor en nuestros seres no podremos verte, ni tú nos verás. Sé constante con el bien, se bueno siempre. ¡Aquí todos te amamos! Mientras él me decía eso, yo empecé a evaluar cada uno de mis actos y observé que debía mejorar algunas cositas de mi comportamiento para poder ser mejor y más digno de todo lo que veía y sentía allí.

Le dije: -tú eres mi amigo y todos son mis amigos, los quiero mucho”-. Él me sonrió y me alborotó el pelo sobando su mano en mi cabeza; quedé como una linterna; mi cabello alumbraba; entonces me puse a reír y él también y siguió molestándome. Cuando ya habíamos entrado más en confianza, estando dentro del castillo le dije que me dejará ver su palacio. Él me dijo ¿estás seguro?, yo le respondí un sí absoluto. El me dijo, salgamos de tu palacio para que entremos al mío y así lo veas desde afuera. Yo veía lo mismo que vi en el principio de la entrada de mi palacio, hasta que él me dijo: “míralo”; yo quedé sin palabras.

En la entrada hay dos dragones blancos; uno es un dragón, la otra es dragona, ella tenía cabello largo y rostro muy femenino. El dragón es muy blanco y puntos de diamantes que daban visos resplandecientes le dan la forma a su rostro, a su pelo y a todas las partes de su cuerpo. Biguigui me miró y me dijo: “me demoré tiempos tallando esas piedras de diamantes que emanan luces sobre la piel del bello dragón que expulsa fuego diáfano de su nariz. A la dragona he pensado hacerle un vestido de perlas doradas; aún tengo muchas cosas inconclusas, que tengo que terminar y no te imaginas todo el tiempo que llevo aquí; soy uno de los seres más antiguos aquí, por eso te sirvo mi amigo, con mucha complacencia y felicidad”. -Me dijo sube-; yo solamente veía una altura muy elevada para poder llegar a la puerta de entrada del palacio; yo no veía escaleras para subir y el palacio se había subido a lo muy alto, tanto ó más que el monte alto donde había estado con él. Decidí seguirlo y pisar por donde él pisaba; entonces me dijo: -“no es necesario que sigas donde yo voy; simplemente sube a la velocidad que quieras que todo lo que necesites no te dejara caer; tú mismo te sostienes a ti mismo en este lugar y por eso no necesitas verlo todo-. -Dale, sigue adelante, confía en que puedes hacerlo-.” Papi te cuento que las palabras de Biguigui alimentaron mi ser porque no tuve necesidad de escucharlo la segunda vez; tuve tanta confianza papi que no volví a sentir nervios de nada.

Al estar frente al portón, vi muchas columnas hechas de un oro refulgente color cristal, tenían ciertos visos dorados. Miré las paredes del castillo y no había figuras; toda la pared parecía de oro cristal con visos dorados. Cuando estuve frente al portón; vi como las paredes se movían como si fueran ondas de agua y un estrépito como de muchas aguas empezó a acercarse. Vi los dos dragones que estaban en la entrada, nadando por las paredes del castillo y se unieron por las cabezas y las inmensas puertas se abrieron. Mucha luz salió del interior del palacio de mi amigo Biguigui; escuché su voz invitándome a entrar, pero yo estaba casi ciego de tanta luz y por eso no me di cuenta en el momento en que él entró; cuando lo vi de nuevo, me estaba invitando entrar con su mano derecha, yo sorprendido miré hacia el lado donde él estaba y ya no estaba; él me miró y me dijo “te acuerdas que te dije que con solo pensar las cosas existían en tu palacio, pasa lo mismo en mi palacio” y sonrió. Yo entré; la luz me dejó ver las cosas que había en el palacio de Biguigui; encontré una mesa muy impactante en el centro; su construcción parecía de vidrio y dentro de sí supuraba bombitas de calor y generaba figuras externas como cuando una vela se está derritiendo. Miré tres tallos de plantas en los extremos de la elíptica mesa; su talle era dorado y parecía que hirviera de la presión del calor; cada talló tenía una hoja grandísima con bordes plateados y luego muchos colores debajo del plateado la bordeaban también. Estas hojas se unían las tres por sus puntas externas y de las tres nacía un viento blanco que giraba continuamente y fuertemente en forma de torbellino. De ese torbellino salía una flor muy natural que se alimentaba del calor y fuego que los tallos le conducían, el cual obtenían de la mesa de construcción al parecer de vidrio grueso y transparente. Cuando yo vi eso, me impresioné muchísimo y me quedé mirándolo detalladamente; él me miró con agrado y me preguntó: ¿te gusta?, yo le respondí: “mucho, es muy llamativo”; él me dijo: “el poder se concentra en los detalles; hay que ser muy detallistas cuando se construye algo. Yo sé que tú no has visto todo lo que hay en él; la próxima vez que vengas veras más cosas” luego entramos a un estudio lleno de espejos; Biguigui tocaba un espejo y ondas de luz mostraban lo que él quería mostrarme; allí pude ver con claridad cómo estaban los cinco bosques, como estaba la selva, como estaban los tres mares; también me mostró la parte de afuera del reino de Sion; todo parecían baluartes bien fijados sobre columnas en el aire; todo parecía estar flotando. Vi muchas cosas ahí y a partir de ese momento empecé a fijarme en los detalles de cada construcción, así tardara mucho tiempo mirando cada objeto de luz.

Desde el espejo de luz donde observaba las maravillas del reino, vi los bosques llenos de naturalidad y a sus guardianes llenos de luz y fuego; con aspectos imponentes que proyectaban poder y dominio sobre cada bosque. Los guardianes no dejaron que yo viera sus bosques desde el palacio de Biguigui; al parecer ellos se comunicaron con él sin yo darme cuenta porque Biguigui me dijo que ellos querían conocerme personalmente y enseñarme sus bosques y secretos. Yo agaché la mirada pero acepté la decisión de los guardianes en mi corazón; además me llené de entusiasmo porque eso quería decir que seguiría siendo bienvenido al reino más hermoso y esplendido de la vida en sí misma.

Biguigui toco otro espejo o cuadro de luz y empezamos a ver la hermosa y peligrosa selva. Me impacté al ver todos los animales que existen en mi planeta tierra; todos completamente idénticos con la pequeña diferencia que todos son gigantes allí. Eso lo pude vivir porque mi querido amigo Biguigui, me empujó mientras yo miraba detenidamente y cuando me di cuenta estaba rodeado de animales feroces que me perseguían. Papá no me vas a creer si te cuento que viví una de las experiencias más emocionantes en el reino; pensé que por ser un ambiente tan peligroso, el poder me permitiría usar poderes como volar o hacer algo extraordinario; pero lamentablemente me di cuenta, que en la selva yo era el mismo niño de siete años que vive en la tierra. Cuando me di cuenta de mis debilidades; me asusté muchísimo y de repeso, me rodearon una mandad de leones hambrientos y con apariencias de querer comerme; corrí y corrí desesperadamente, luego, me subí a un árbol donde una gran serpiente se sopló apenas me tuvo cerca y quiso morderme, no sé como no lo logró. Bajé rápidamente mientras esa culebra volaba y me perseguía. Afortunadamente llegué a una cueva y me escondí, pero lo peor fue haberme encontrado con un osito pequeño, al lado del cual yo parecía una lombriz. Su madre había salido por comida, ese osito se portó muy afectuoso conmigo. Yo iba a salir cuando me di cuenta que su madre llegaba con un gran pez para alimentar su cría. Ella me sintió y al verme me fue a atacar, pero el osito se lo impidió. Así que fui salvado por un osito. Intenté hacerme amigo de esa osa gigante, pero ella me sacó de su cueva. Me corretearon unos rinocerontes, caí en el Mar Amarillo y me montó un centauro acuático. Luego fui llevado a una medusa gigante quien me electrocuto muchas veces pero finalmente me dejó ir. Luego una ola me expulsó del agua y caí en la cima de un pino enorme. El viento empezó a golpear aquel pino hasta que caí. Afortunadamente, caí encima de un elefante que me envolvió en su nariz y me tiro nuevamente al mar amarillo, pero una ola me reboto a un árbol y así sucesivamente conocí todas las especies de la selva. Todas ellas me expulsaban de un golpe y yo volaba de un lugar a otro; hasta que un ave dinosaurio, porque también hay todo tipo de dinos allí; me agarro con sus enormes garras y me lanzó al viento. Entré nuevamente a la habitación donde Biguigui se carcajeaba de mí; fuera de eso miré el espejo y todos los animales de la selva también se carcajeaban de mí. Entonces me sentí indignado y dije en vos alta: -no es justo-, todos siguieron burlándose de mí. Hasta que entendí que eso había sido divertido y logré reírme de mi mismo, pero cuando lo hice todos se pusieron serios y desaparecieron del espejo de fuego; solo veía la natural selva del reino de Sion.

La selva se confabuló para asustarme papi y lo lograron. Me divertí mucho en medio del peligro. Solo te puedo decir que la selva es hermosa y peligrosa, muy parecida a la especie humana.

Luego, desde otro cuadro de aquella habitación, Biguigui me acercó a los particulares, extraños, exóticos e indescriptibles animales del reino, todos ellos estaban en cualquier lugar del reino; son especies que no he visto padre mío, solo te pido que te imagines el animal más extraño que tu mente pueda crear y allí está. Desde el espejo, pude ver lo que estaban haciendo; se me permitió escuchar sus respiraciones sus ronquidos, me mostró las aves volando; me llamó la atención un ave con cuerpo de piedrecitas de fuego, toda ella es de piedritas de fuego y así vuela; la miré a sus ojos, ella me reconoció y me dijo riéndose “sé que me estás viendo Ván”, yo me sorprendí aún más. También vi aves de arena perlada y otras de esmeraldas, como también con plumajes preciosos.

Pasamos a otro cuadro y Biguigui me introdujo en cada uno de los tres mares donde vi seres maravillosos: en el mar azul, encontré peces que alumbran solos, también vi creaturas raras, vi un grupo de gelatinas azules con muchos ojos blancos, ellas murmullaban, y mientras las observaba, Biguigui me dijo que eran las chismosas del mar azul. Las plantas y las algas marinas, son bastante extrañas porque cambian de forma cada segundo; nunca tienen la misma apariencia y emiten ondas de luz que llegan a todo los seres del mar azul; Biguigui me dijo que las plantas eran las informantes del mar; también vi sirenas hermosas, bueno hermosas para mí porque todas ellas tienen bellezas exóticas; algunas solo tienen un ojo, otras tienen labios demasiado gruesos, otras que vi tienen manos de pato; pero todas ellas tienen una cabellera hermosa e iluminada; también vi sirenos en el mar, ellos tienen chuzos puntudos de color negro en su columna vertebral, son de rostros perfectos, sus manos son aletas de pescados gigantes y su tronco es perlado desde los hombros hasta la barriga, sus piernas son humanas, solo que bastante gruesas y completamente velludas. También vi en el mar azul, flores hechas de escamas, ellas tienen ojos y nadan sumamente rápido; Biguigui me dijo que las flores del mar azul son las más veloces del mar. Las demás creaturas que vi son bastante complejas porque se esfumaban muy rápido de mis ojos, a veces aparecían como relámpagos y se perdían de mi vista. Alcancé a detallar leoncillos ó leones cachorros solo que en sus cuellos tienen una rueda de escamas y en la punta de su cola llevan un aguijón intimidante, además las puntas de sus patas son filos de espada. También vi dragones pequeños y de ojos grandes nadando y expulsando fuego debajo del agua, eso me pareció curioso y Biguigui me contó que ellos son creaturas tiernas y cariñosas y que no pueden hacer daño. Creí entender lo que Biguigui me decía hasta que vi un grupo de niñas negras con cabezas de medusas y colas de mico con un ojo blanco en la punta; sus aspectos bastante intimidantes, Biguigui me dijo que ellas son protectoras del mar. Pude ver también papi, una gacela con tres hijos, ellas nadaban muy alegremente; vi seres terrestres nadando en el agua como tigres, lobos, gatos, perros entre otros muchos, pero todos ellos con una característica acuática. Mucha vegetación azul en ese hermoso mar.

Luego me detuve a analizar el mar amarillo y me sorprendió que todos los seres allí trasmitían una luz opaca o triste, vi muchos seres humanos nadando en el mar; todos tenían los ojos cerrados; todos estaban durmiendo; ese se llama el valle de los que duermen me dijo Biguigui. Me acercó a ti papi y te vi durmiendo como un niño confiado y tranquilo. Ya no me preocupo por ti, se que estas bien dejándote llevar con los ojos cerrados en las calmadas aguas del mar amarillo. También vi grandes bestias marinas, inmensas en tamaño y terribles en fealdad que las hacen lucir hermosas; ellas me miraban y me saludaban con gestos graciosos, otras nadaban y hacían piruetas en el agua como dándome la bienvenida. No vi ninguna otra especie en ese mar, solamente vi bestias gigantes y aterradoras. Biguigui me dijo Mira bien Ván, lo hice, e inmediatamente miré el reino vegetal, todas las plantas y árboles y flores y frutas; todas de color amarillo fuerte y las grandes bestias cuidándolo todo.

Yo le pregunté a Biguigui si esos animales podían estar en todos los mares; él me dijo que eso no era posible; que ellos solo existían en los mares en que estaban; luego me aclaró y me dijo, ¡todo depende del poder, es él quien decide si lo permite o no; él es muy flexible! (pensaba preguntarle más acerca del poder), pero en ese momento apareció frente a mis ojos el mar rojo y me llamó mucho la atención un ser con cuerpo humano y cabeza de piraña con cabello lacio, negro y muy grueso, él estaba montado sobre una bestia roja, muy ancha de espaldas, esta no tenía ojos, ni boca, solamente narices largas y cortas por toda la parte inferior de su cuerpo; en la parte superior, donde estaba sentado el ser; era un cuero demasiado duro como si hubieran fundido sus gruesas y brillantes escamas en el fuego. Me agradó ver como ese joven ser reflejaba alegría y felicidad. Él estaba sentado como en una poltrona que nacía de la bestia, ese sentadero parecía acolchado y agradable. Ambos parecían un solo ser, en realidad es un solo ser. Cuando me di cuenta, la espalda lisa del ser lo pegaba con los lomos o la silla o poltrona de la bestia dejándolo en posición sentado. Él es muy feliz y yo también lo fui cuando lo vi; le pregunté a Biguigui por su nombre y me dijo:-ese gran amigo se llama como tú quieras llamarlo, Yo lo llamo, Piyis porque es muy inteligente y oportuno; me gustó Piyis, pero desde donde lo veía, lo llamé Pira, ya te imaginaras porque le puse Pira; ¡claro! por su cara de piraña, jejeje; él me miró, su rostro hizo un gesto que me dejó espantado; luego se escondió en el mar y empezaron a salir olas gigantes; lo vi venir de lo lejos saltando las olas con mucha pericia; hizo una gran acrobacia donde todo su cuerpo saltó del agua y debajo de la bestia roja habían muchas manos humanas que me hacían señal de adiós, el hizo el fip flap y yo me alegre de ver su hazaña de bienvenida, luego se hundió en el mar rojo y no lo vi más; papi, no sé cómo pero Pira transmite mucha alegría.

El mar rojo es impactante, porque hay muchos pececillos, todos ellos diminutos con trajes de colores maravillosos, además esos pececillos son de metales preciosos; yo creo que si en la tierra tuviéramos esos peces ya los habrían extinguido por la codicia humana. No vi bestias ni otro tipo de animales, solamente pude contemplar a Pira y a los pececillos; pero en la profundidad del mar se encuentra un castillo de rocas de fuego; esa edificación me impacto muchísimo porque parece una ciudad debajo del mar rojo y toda es hecha de piedras de fuego, ¿no te parece curioso papi?, Biguigui al verme impactado, me dijo: -ese es el castillo de los tesoros marinos, allá solo hay tesoros, tesoros ocultos pero con vida; pensé que hablaba de cajas de monedas o cosas parecidas; pero me miró moviendo su cabeza hacia los lados; me dijo: -mira bien-; yo miré y salieron muchos seres diminutos pero de metales preciosos; incluso me di cuenta que muchos de ellos son parecidos a los que hay en los mares de la tierra, pero diminutos- entendí que ellos eran los tesoros del mar, también entendí que esos tesoros tienen vida absoluta y que solo pueden vivir donde están; en su gran castillo de piedras de fuego.

Muchas cosas hermosas vi debajo de cada mar; en todos reinaban las luces y los colores sobre la potencia de la oscuridad; ellas eran adorno de embellecimiento a todas las extrañas formas que contemplaron mis ojos. Me mostró otros muchos seres que no identifiqué bien; pero Biguigui me decía te las muestro para que te des cuenta que si te haces amigo del bien vas a ver más y vas a aprender más. Me dijo también sígueme (el anduvo muy rápido y prácticamente me pegó a sus espaldas, yo no tuve que caminar, el me trasladó infinitamente rápido); me vi como en una especie de patio, en él muchos corceles de luz, con alas de ángel, ellos trotaban hacía mí; le pregunté a Biguigui por ellos y me dijo: “son parte del ejercito de Paz, a los pacificadores de valor les entregamos uno para cada batalla”; yo quedé sin preguntas en ese momento pero él me dijo ¡yo te estoy mostrando todo esto porque más adelante entenderás muchas cosas!

Luego aparecí sentado en una mesa, llena de comida y manjares delicados y suaves al paladar; muchas fueron las frutas que vi; frutas doradas; frutas de fuego ardiendo que no quemaban mi boca solo causaban una sensación de estallidos suaves de sabores bien combinados que me hacían sentir “la gloria”. Aprendí mucho papi, aprendí mucho. No te puedo describir todo porque no me alcanza el lenguaje que hasta el momento sé para decírtelo, pero si encuentro un lenguaje apropiado papi, no dudes que te contaré. Después le sugerí me ayudará a edificar mi casa y mi palacio de la manera como él lo había hecho; inmediatamente me contestó y dijo: “en eso no te puedo ayudar, debes escuchar los principios y fundamentos de tu corazón; estoy seguro que vas a construir un palacio muy bello, yo puedo darte consejos pero tú tienes que ganarte cada lujo que quieras hacer en tu palacio para que permanezca siempre en él porque si tu quieres tu puedes hacer mucho ahora pero mañana no habrá nada porque se desaparecerá” entonces me inquieté mucho por sus palabras y le pregunté: ¿cómo debo hacer para que lo que yo imagine no lo borre el tiempo?; él me iba a responder cuando mi adorada madre me levantó zarandeándome y mencionando la misma frase de siempre: ¡hijo, ya amaneció, es hora de ir a estudiar!









EL COLEGIO



Papi, quiero decirte que tal vez yo soy el mejor estudiante de todo el curso, hoy me felicitaron por mis tareas, por mi comportamiento y porque dicen que soy un niño modelo y ejemplo. Pero me he dado cuenta que los niños de la tierra que son iguales a mí en todo, me desprecian; un día uno que no me quiere me pegó con su balón de futbol en mi cara y me ardió mucho. Yo no le dije nada y lo disculpé en mi corazón aunque él jamás me pidió disculpas. Ellos me dicen a mi raro, porque no soy como ellos, ni hago las cosas que ellos hacen; he visto que ellos son altaneros con sus papitos y lloran y hacen pataletas cuando ellos no le pueden comprar las cosas que ellos quieren que por lo general siempre son juguetes de mucho valor. Yo sí estoy haciendo todo el esfuerzo por ayudar a mi mamá; papá, lo que pasa es que no quiero quedarme solo en este mundo que en la medida que crezco lo veo tan incomprensible y dañino. Yo aprendo mucho papi y lo hago rápido.

Quiero ser una persona de bien porque esa es la única condición que mi amigo Biguigui me sugirió para poder seguir entrando al hermoso Reino de Sion. Soy muy feliz papi lindo.

Hoy mi mami me llevó de compras, la ayudé a cargar el mercado y la cuide de todos, hasta estoy mirando como ella conduce el carro para yo aprender y servirle como su conductor. Ella me mira y sonríe y me da muchos besos y me dice que yo soy su tesoro más grande, que me ama muchísimo. Yo le cuento mis experiencias y me dijo hoy que le dijera a Biguigui que ella se sentía muy contenta de que su hijo fuera un “elegido”; yo le pregunté ¿cómo así mami?, ella me respondió: ¡vas a aprender muchas cosas hijo, y siéntete afortunado de que será Biguigui quien te las enseñará. Papi, mi madre es una mujer misteriosa, parece como si ella supiera mucho de la vida y es siempre humilde, sencilla; ¡tan bonita mi mami! Papi te quiero mucho y he empezado a disfrutar lo que vivo. Quiero conocer al bien y ser aprobado por el reino de Sion siempre.

Ah, como te decía, mi mami me dijo que escogiera la ropa que quisiera, que ella me la compraría; la verdad papi es que no me interesan tantas cosas; yo veo que los seres humanos viven afanados buscando cosas tan simples que yo sé que son necesarias pero la vida de ellos está llena de vanidad y no pueden ver lo que yo he soñado. Me gustaría que todos soñaran, seguramente ellos nunca tuvieron la oportunidad de conocer el ¡reino de Sion!, bueno papi yo espero que tu si lo hubieras conocido y que hubieras conocido a Biguigui; él es un gran ser. Es muy sabio e inteligente, siempre me enseña y me dice cosas de las cuales yo me sorprendo.

Ahora, ya me voy a dormir papito, creo que te conté todas las cosas que hice hoy; ahora voy a dormir; ¡que Dios te bendiga siempre! Estaba su madre cantándole la canción que hiso cerrar su ojos en la tierra para que los abriera en las puertas del Reino de Sion.



EL VESTIDO



Cuando llegué al Reino de Sion, todos de dicha me estaban esperando como si conocieran la hora exacta en que yo llegaría, todo parecía una fiesta con muchas animaciones, formas, luces y colores. Todos mis amigos estaban muy felices, algunos habían tomado formas chistosas y danzaban y corrían y me saludaban con gran alegría; todo era de no creer, yo siempre notaba más y más niños dentro del reino y eso me hacía sentir bien; el aspecto de todos iba cambiando con relación al tiempo primero en que los vi. Pues se iban tornando sus cuerpos un poco más refulgentes y robustos. Biguigui me dijo: -Ván debes prepararte para que aprendas a defenderte y a despertar tus poderes. Nuevamente mi mente quedó en blanco y no pude preguntar nada al respecto.

Biguigui me dejó solo para que compartiera con los demás niños al parecer de mi edad, pues ellos eran como yo, algunos un poquito más altos, pero todos ellos eran gruesos de cuerpo, yo era el único delgado y sin luz refulgente como la de ellos; recuerdo que mientras estaba con ellos, sentía sus manos y cuerpos como fuego, cuando nos tomábamos de la mano y empezábamos a dar vueltas. A correr por entre los prados, a jugar a los escondites, nos reíamos de todo y de todos. Ellos me miraban y me daban un trato muy especial; yo me sentía muy feliz. Papi, las ropas de ellos son muy diferentes a las mías, siempre están vistiendo de manera diferente; cada segundo alternan sus vestidos, sus colores, sus refulgencias, sus sandalias que a veces lucen como zapatos de cristal, otras veces como de hierro dorado; ó como zapatos de luz con amarradijos dorados, otros son amarrados por lazos dorados ó plateados; los vestidos se supeditan a ellos de muchas maneras, algunos parecen trajes cristalinos con decoraciones de colores, pareciera como si sus vestidos estuvieran hechos de líquido cristalino que emiten colores muy agradables a mis ojos. Ellos son muchos; muchos niños y niñas de mi edad papi; sus cabellos son de muchos colores, unas veces son dorados; otras veces parece miel el cabello sobre sus cabezas; otras veces es plateado, otras veces era como la luz y en otras ocasiones se revestían de colores, entre ellos el negro y el blanco; el cabello de las niñas es abundante, algunas son onduladas y rubias o de muchos colores sus cabellos; otras veces las veía pelinegras y lacias.

Todo es muy bonito papi y muy especial. Yo corrí como alejándome de los niños que estaban cerca a mí y me dirigí hacía uno de los lagos (era redondo y reducido como especie de pozo profundo) que estaban entre los excelsos prados; papi, yo fui y miré mi ser en uno de ellos; yo lucía tan diferente a todos. Empecé a detallar mi ser y vi como mis ojos estaban refulgentes; papi, tú sabes que mis ojos son negros, pero parecían dos lucecitas encendidas; vi mi cuerpo de mi mismo color canela con el que nací en la tierra y estaba vestido con la pijama que mi mami me había puesto para dormir; entonces una mujer espíritu que tenía una diadema sobre su cabeza, su color de piel es verde cristal un poco más fuerte que el agua del pozo, ella tiene ojos rasgados y labios gruesos; toda ella es verde oscuro, en tanto el agua donde estaba sumergida es verde claro; ella salió del fondo del lago y me dijo: “no te acongojes Van, tú te vestirás como quieras en la medida que vayas aprendiendo; sabes, me gusta tu traje porque es diferente a todos los nuestros; aquí poco a poco iras ascendiendo y tus trajes se irán formando nuevos y refulgentes y llegará el momento en que ellos solos vestirán tu cuerpo de acuerdo a como estés; ¡aprenderás a tener control sobre todo tu ser! También me dijo con mucha ternura: “Ván debes siempre procurar estar bien vestido, porque las personas denudas ó descalzas pueden ser afectadas por factores oscuros que atacan continuamente a los seres que disfrutan del reino”. En ese momento llegó Biguigui y me dijo, Ván, ven que te necesito; se dirigió a la verde mujer espíritu y le dijo: “luego siguen hablando Dina, ella se convirtió en agua y no la vi más.”

Biguigui caminaba conmigo y me dijo: “necesito que te ubiques donde están todos los niños, voy a darles una información muy importante” yo le dije: ¡bueno amigo! Yo lo miré a los ojos y relampaguearon, cuando me di cuenta me estaba alejando de él y me sentí volando por encima de los prados hasta que mi cuerpo quedó posicionado en medio de los otros niños y sus ojos desaparecieron de mi vista.

Resulta que Biguigui nos dijo que debíamos en todo momento estar en grupos de tres para defendernos por si algún mal de los que merodeaban fuera del Reino de Sion nos atacaba. Yo vi como se agruparon todos en un segundo y yo quedé como en medio de todos y me asusté, pero luego vi a lo muy lejos una niña que parecía una gota de luz, su cabello dorado y su piel parecida a la mía pero refulgente y nítida; también vi un niño que parece cristal, sus ojos rojos refulgentes y su cabello plateado como con sombra oscura; él y ella también quedaron solos, yo los vi, también vi como ellos se encendieron en llamas puras, transparentes y muy nítidas y desprendieron sus pies del prado y al mismo tiempo ambos se acercaron a mí. Yo estaba atónito; cuando los tuve cerca, ellos volvieron a pisar el prado de luces de muchos colores y el fuego desapareció de sus cuerpos; solo quedó refulgencia en su piel y en sus trajes. La niña me miró, me sonrió y me dijo: “hola Ván, soy Prada, mucho gusto en conocerte; se ha hablado mucho de ti en el reino desde que llegaste, eres el primer hijo de la tierra que se comunica con nosotros; me siento muy contenta de estar en este equipo; estoy segura que aprenderé mucho de ti”, yo le dije gracias, muchas gracias y le di mi mano derecha pero ella me abrazo, al hacerlo sentí que mi cuerpo recibió mucho calor, pero era un calor protector y muy delicioso a mi sentir. Luego el niño me miró, él es serio y me dijo: “hola Ván, soy Pilo; de verdad es un gusto muy grande poder verte, yo ya había visto hijos de la tierra pero no aquí, es muy agradable tenerte entre nosotros”. Él se abalanzó sobre mí y me abrazó muy fuertemente pero no me lastimó; yo me sentí protegido.

Luego todos estábamos sobre los prados, todos los niños estábamos ahí. Luego vi a Biguigui ascender a lo muy alto con una trompeta en sus manos; cuando estuvo en lo alto; la luz de sus vestiduras iluminó todo el lugar donde nosotros estábamos; su luz minimizó todas las demás luces. Luego, él la tocó y la melodía que sonó hizo caer granizo en forma de fuego que se adhería a nuestros cuerpos; en ese momento yo me sentí con luz propia, pues mis trajes se cambiaron por un vestido blanco como de luz pura y tres colores giraban alrededor de mi vestido, pero estos colores alternaban y cambiaban de posiciones, siempre estaba el amarillo, el azul y el rojo intenso dando vueltas alrededor de mi pecho y mi espalda. Me sentí dispuesto, muy dispuesto. Me sentía seguro. Luego que eso paso; todos los niños miraron mis vestidos y todos me aplaudieron, yo bajé mi cabeza, porque soy tímido y sentí pena de que todos me miraran. .

Estaba Biguigui con una túnica muy blanca, tan blanca y refulgente que iluminó todos los prados donde nosotros estábamos parados, empezó a decir desde lo alto con una voz como de trueno, nos dijo: -“el poder se ha complacido en escogeros a vosotros, para que seáis los fuertes combatientes del Reino de Sion; solamente los de corazón puro pueden venir aquí para vencer el acechante mal del espacio; todos vosotros recibiréis poderes infinitos; nada os será imposible; este es un tiempo afable para todos, deben ser muy esforzados y valientes para que alcancéis los grandes tesoros que se encuentran en los secretos del espacio y para que los podáis traer al Reino de Sion”-. -“A partir de este momento todos nosotros tenemos como misión proteger al hijo de la tierra; él está aquí porque el poder lo ha decidido, todos nosotros debemos ayudarlo y cooperar para que él crezca y se cumplan las profecías secretas sobre él, las que ninguno de nosotros conoce; vienen misiones interesantes y a partir de ahora empezará vuestro entrenamiento”-. “todos debemos ser muy vigilantes y estar atentos porque vosotros ya tenéis experiencia de los rápidos ataques que hacen las legiones de maldad que habitan las afueras del reino; ellos ya están enterados de la presencia de Ván en este lugar y todos están haciendo uso de sus grandes y malignos poderes para atacar y causar mal, pero ustedes saben que con nosotros está el poder puro y nada es superior a él, portaos bien y no hagáis nada indebido; aprended mucho”. Yo no entendía lo que hablaban, yo pensé y dije en mis pensamientos ¿quién podrá ser tan vil de atacar algo tan hermoso?, ¿cómo es eso de que me quieren hacer daño y de que las profecías secretas acerca de mi son desconocidas?, yo estaba perplejo. Cuando Biguigui dijo la última frase de su discurso, yo vi como el desapreció de las alturas en forma de humo claro.

Luego me vi solo con mis dos amigos de grupo; yo estaba decidido a preguntarles acerca de las palabras de Biguigui pero Prada nos dijo: “niños que les parece si volamos un rato sobre nuestros ponis; yo quedé impactado porque me había enamorado de Corcel; entonces acepté y olvidé el propósito que tenía.

Nos dirigimos al gran galpón de animales que estaban a nuestro servicio; en el camino Prada dijo: -“Ván, ningún ser de todos los que he visto, jamás ha recibido un traje como el tuyo, tú vestido parece tridimensional, me pregunto si así será el vestido de todos los humanos que vengan aquí”-, luego dijo Pilo: -“recuerda Prada que Ván es el primer hijo de la tierra que viene al Reino de Sion, ‘el debe ser entrenado para ayudar a proteger los tesoros del reino”, recuerda también que es nuestro deber enseñarle y aprender de él-. Yo los escuchaba hablar y no entendía muchas cosas de las que ellos hablaban. Luego los interrumpí y les pregunté: “amigos, ¿los niños acá nunca duermen?”; ellos me respondieron “nunca; este lugar es para los despiertos; el Reino de los dormidos se encuentra en una de las profundidades del mar amarillo” yo les pregunté: ¿podemos nosotros ir allá? Ellos al mismo tiempo me respondieron: ¡necesitas permiso del poder para que no se te presenten obstáculos, pero tenemos que ir y explorar muchos lugares del reino, donde te vas a preparar! Yo les dije ¿y para qué me debo preparar?, ellos me respondieron: ¡para que entiendas mejor las cosas que ves!, igual no entendí pero pensé que llegaría el momento de entender. (siete guerreros son un tesoro muy preciado que el poder tiene en mi planeta y yo los debo despertar)

Cuando estábamos en el galpón, Pilo me dijo: “Ván mira mi poni, se llama Pilas” yo lo vi y me sorprendí al ver un animal tan robusto y dorado; parecía de oro resplandeciente; muy hermoso ese poni, los ojos son plateados y dan visos de luz; sus cascos son como fuego derretido. Me gustó mucho verlo. Me sentí impactado; luego vi el poni de Prada; ella me dijo que se llamaba Mambrino; es también muy hermoso, solo que es todo blanco puro dando la impresión de ser mágico; sus ojos son trasparentes al igual que sus cascos; todo su cuerpo es lacio con cabellos que se resaltaban entre blancos los unos de los otros. Muy lindos esos ponis a mis ojos, ¡fue hermoso papi!

Cada uno se subió en su poni; el mío estaba hermoso también, su color café refulgente brillaba de manera muy especial sobre las otras luces. Él me reconoció cuando me vio y me monté en él. Al momento vi como mis dos amigos estaban elevándose y yo solo los miré; ellos me dijeron -simplemente decídelo y ya-. Yo les pregunté -¿cómo lo decido?-, ellos me dijeron en alta voz -“desea volar”-, pero eso para mí también fue difícil; luego toqué el cuello de mi poni y le dije: “Corcel, amigo yo quiero elevarme así como ellos lo hacen, yo sé que tu puedes hacerlo, permíteme poder”, cuando le estaba terminado de decir eso; me vi al lado de ellos en las alturas y me sorprendí muchísimo pero entonces tuve confianza.

En ese momento miré desde lo muy alto y otra vez contemplé muchos niños caminado por sobre los prados, ellos jugaban y se divertían con mucha felicidad; entonces le pregunté a mis amigos: -¿cuántos niños hay acá?-, es que me parece ver siempre más y más. Pilo me respondió y dijo: -“muchos Ván, hay muchos niños y hay muchos seres que se hacen invisibles, pues tienen el suficiente poder para hacerlo”-; dejé de cuestionar al respecto porque conocía la respuesta de ellos -“hay que aprender muchas cosas y luego de ello, seguir aprendiendo”- todo el paisaje hermoso, todo fluía de una manera muy especial, vi los peces, los guardianes de los bosques, también vi los mares; me acerqué a la selva y miré paisajes enigmáticos y profundos con animales extraordinarios. A las afueras del reino, vi bolas inmensas que parecían construidas de fuego; en ellas había figuras; cuando yo miraba todos los satélites y esferas que giraban alrededor del reino; Prada me dijo: “creo que ese que esta allá, esa bola que da la impresión de tener forma elíptica y que es muy grande y que además parece oscura pero tiene parches como blanquitos; es el planeta de donde tu vienes; es muy bonito; deberías contarnos como es por dentro; yo les dije: éste bello reino es demasiado, la tierra es hermosa y yo la quiero mucho porque es mi mundo aunque ¡lástima la gente que la habita!,

Prada: ¿te refieres a la especie humana; a tú gente?

VÁN: (pensativamente responde), eso creo. “Allá la luz da miedo y la noche hace estragos que yo hasta el momento no comprendo; debe ser porque soy un niño y allá nosotros aprendemos lo que los grandes quieren y no podemos pensar, creen que no podemos hacerlo y creen que necesitamos crecer para existir”

Pilo: no entiendo lo que dices Ván.

Prada: ¡no me imagino tu mundo! Los niños somos los frutos de la luz; nosotros debemos gobernar, ¡eso es claro!

VÁN: es que allá los niños son diferentes; son como yo.

Pilo: ¡no es cierto! Tú debes ser distinto porque el poder ha profetizado que un hijo “especial” de la tierra vendría a conocernos.

VÁN: hay muchas cosas que no entiendo, sin embargo mi amigo Biguigui me dice que las entenderé; yo les aseguro que este lugar es un sueño, una ilusión, nada real para la mente humana porque es demasiado hermoso, demasiado maravilloso; en su totalidad difícil de describir.

Les conté entonces como era la tierra; bueno lo poco que yo sabía”. Ellos casi que no podían creer la lógica humana. Ambos se sorprendieron y pilo de manera muy pensativa dijo: -nosotros sabemos que todo fue hecho por el poder, pero yo no logro imaginar cual será su propósito con la especie humana. Yo tampoco le entendí y rápidamente me deje distraer por aquel hermoso paisaje en Sion.

Papi mío, me di cuenta que si yo quería hacer algo, podía hacerlo sin problema; pues si quería ver los mares, los mundos, la Luna, el Sol; los cinco bosques, los peces; si quería escuchar lo que hablaban las bestias de la selva y todo lo que quisiera, yo podía hacerlo. Me sentí muy contento por ello, porque me dio mucha seguridad. Una vez estuvimos volando, yo vi como a nuestros ponis les nacieron alas mágicas y volábamos con mayor velocidad y más alto por el reino; yo todo lo veía desde las alturas, pero quise salirme del centro donde estaban los prados de colores para ir a una de las murallas del reino de Sion y cuando lo iba a hacer, Prada y Pilo me gritaron: -¡Cuidado Ván, necesitas permiso, eso puede ser peligroso!-, me dieron nervios por lo que me dijeron. Y me sentí un poco acongojado; les dije: -“qué pena me da, el haber sido así”-; ellos me dijeron: -¡no, tranquilo Ván, eso es parte del aprendizaje!- Luego yo pensé y dije para mi ser: -¡quiero elevarme lo más alto que pueda para ver como se ve todo!-; comencé a elevarme mucho, muy alto hasta que sentí que algo iba a caer en mi cabeza; levanté mi mirada y vi una enredadera, como en forma de bola negra, pude ver como culebras enormes y sombras oscuras con ojos amarillos demasiado malignos que conformaban esa enorme cantidad que venía contra mi; todo paso muy rápido; solo me di cuenta cuando Prada y Pilo muy ligeramente se convirtieron en una clase de vidrio gruesísimo que no permitió el contacto de esa bola oscura conmigo; ese vidrio se elevó más y en lo alto hubo una explosión como de fuegos pirotécnicos. Prada y Pilo junto con sus corceles se fueron formando ligeramente con gotas de fuego que caían desde las alturas; ambos estaban a una distancia considerable de mí. Yo ya había descendido un poco más, pero aun estaba en el aire. Cuando se conformaron completamente sus seres. Me iban a regañar pero una legión de sombras y manchas muy grande se acercaba a mi muy velozmente; alcancé a ver muchas sombras oscuras con ojos incendiados oscuros quienes se acercaron rápidamente a donde yo estaba y me lanzaron con sus báculos trozos gruesos de hielo filudo; cuando esos barrotes de hielo me iban a golpear, yo me asusté porque los vi en mi ser. En ese momento Prada y Pilo se hicieron a mis lados y se transformaron en muros protectores muy sólidos que deshicieron los hielos y moviendo ambos sus cuerpos en forma de giro, como cuando se mueven muchas sábanas limpias al contacto del aire, me bajaron. Abrí mis ojos y mi madre me dijo: ¡hijo levántate, ya es hora de ir a estudiar!, mi corazón latía fuertemente y me sentí un poco triste.

Al abrir mis ojos, mi corazón latía fuertemente y mi madre me sintió caliente y sudoroso y me dijo: “estás bien nene, ¿soñabas con Biguigui?”, yo no le respondí nada; y me quedé callado. Me alisté, me preparé y salí de la casa. Al salir mi mami me dijo: ¿quieres decirme algo antes de partir a la escuela?, yo le dije: Mami, es que no me gusta cometer errores y cometí dos en el reino de Sion. Ella me sonrió con mucha ternura y me dijo mientras me sobaba la cabeza y me peinaba con sus manos: “hijo, no estés triste por eso, aún debes aprender muchas cosas; ponte triste el día que seas un niño vanidoso, lleno de malos pensamientos y hagas daño a otras personas; ese día siéntete triste antes no” luego se agachó y me dio un beso mientras el recorrido se parqueó para recogerme. Debo admitir que las palabras de mi mami me hicieron sentir tranquilo, pero aún me sentía un poco acongojado.

Cuando llegué al colegio, miré a todos mis compañeros y me agradó mucho verlos, incluso a algunos que no me hacían sentir bien a veces, sobre todo cuando me ponían apodos y me llamaban “luciérnaga” porque decían que mis ojos eran bastante iluminados; yo nunca les prestaba atención y me reía con ellos de mi mismo y eso los molestaba y se ponían odiosos y algo agresivos. Pero ese día fue diferente, ese día, todos me sonreían y me hablaban de una manera muy especial; de hecho los que me molestaban se mostraban amigables conmigo. Durante el recreo, todos me dieron dulces y me invitaron a sus juegos; a mí me gustó mucho compartir con ellos. Me di cuenta que podía tener también buenos amigos en la tierra.

En la tarde de ese día, conocí a Christopher, él es un niño menor que yo, tiene cinco años y es muy especial conmigo, me dice siempre “hola amigo Ván”, se sonríe mucho conmigo. A sus padres les gusta que yo comparta con él, pues esa misma tarde sus padres junto con mi madre, nos llevaron al parque de diversiones a comer helado. Cuando estábamos montando en ellos; tuve un presentimiento poco agradable. Me fijé y vi que dos señores nos miraban atentamente, esas personas parecían ser personas muy malas, tenían el periódico casi que cubriendo sus rostros, eran altos, uno era más gordo que el otro y ambos se detuvieron a mirar con más atención a Christopher. No me preguntes como papi, pero vi todo lo que estas personas eran y pensaban hacer (ellos eran dos seres muy tristes y alejados de la luz, desde pequeños tuvieron una vida muy amarga, llena de malos tratos y golpes de sus progenitores; cuando crecieron se vieron en la necesidad de buscar dinero para sobrevivir y no sabían cómo hacerlo. Un día, el hermano más gordo, vio por internet unos anuncios de personas que buscaban bebes ó niños para criarlos. Ellos llamaron a un señor que les dijo que les daría mucha plata si le conseguían un bebe; vi como ellos se robaron ese bebe y lo vendieron por mucho dinero, tanto fue que ambos se compraron una casa, un carro y una finca. Desde ese entonces se han dedicado a robar niños y a hacer mucho dinero; hoy tienen mucho dinero para comprar a los niños con dulces y juguetes y luego venderlos. De inmediato supe que la intensión de ellos era robarse a Christopher, el hombre menos gordo, se acercó a mi mamá y a la mamá de Christopher y las distrajo pidiéndoles que llenaran una encuesta de salud (yo me estaba dando cuenta de todo y no me explico cómo); vi que el papá de Christopher estaba comprando unos helados. En ese momento, detuvieron a los aviones donde nos encontrábamos y nos bajaron. Vi como ese sujeto se acercó al lugar donde nosotros estábamos, yo sujeté fuertemente a Christopher de la mano. Vi que ese señor paso por el lado de nosotros, se paró al frente nuestro y no nos veía; dijo entre sí: “para donde se habrán ido estos mocosos, será que estoy confundido, pero si hace un segundo estaban ahí”; él cavilaba en sus pensamientos; luego nos acercamos a nuestras mamás y el sujeto que las estaba entrevistando “casi se muere cuando nos vio ahí; inmediatamente miró a su cómplice y hermano y lo vio entretenido “buscándonos como loco”. Nuestras madres nos tomaron de sus manos; luego llegó el papá de mi amigo y los ladrones de niños ardieron en ira. Luego no supe más de ellos. Pero fue algo que no entendí bien. De todas maneras te cuento esto papi; para que veas que de mi parte no puede haber secretos para ti. Te quiero mucho.

Llegué a mi casa; mi linda mamá me preparó la cena y vimos televisión un rato. Llegada la hora mi mamá me ordenó ir a la cama a dormir argumentando: “Ván, ¡cariño! recuerda que mañana tienes que madrugar”, me acompañó a mi habitación como de costumbre y entonó la canción que me arrullaba, la que jamás me quisiste cantar.





El PRIMER BOSQUE DEL REINO DE SION



Cuando me dormí nuevamente, ningún niño salió a recibirme; solamente estaba Biguigui, quien me dijo: -¡amigo, vi lo que paso, y quiero recomendarte que debes ser prudente, todo es un proceso y es mejor ir despacio, no debiste elevarte tanto, no por encima de donde tus amigos de defensa estaban; pero no te preocupes, sé que iras aprendiendo y lo estás haciendo muy bien. En este reino, cuando pasas los muros que lo cubren; empiezan a operar fuerzas malignas, son fuerzas que están a fuera y con odio violento nos atacan si nos ven fuera de los contornos; para salir toca pedirle permiso al poder; ¡poco a poco te enteraras de lo que esto es!- Yo quise preguntarle acerca de cómo pedirle permiso al poder; pero él no me lo permitió.

En medio de la soledad. Biguigui emitió un silbido agudo que quebró el silencio que cubría el reino y como dos rayos llegaron Prada y Pilo. Ellos me saludaron y no dijeron nada de lo que había pasado. Ya Biguigui había hablado conmigo al respecto. Todos sentimos en nuestros corazones que debíamos ir al primer bosque; yo sentí además que a partir de ese momento empezaría mi entrenamiento para despertar los poderes que el poder me había dado y que dormían en mí.

Caminábamos hacia el primer bosque y mientras lo hacía, yo contemplaba las hermosuras que impresionaban mi ser; me di cuenta que no caminábamos, sino que el prado, compuesto por sus ramitas de pasto, se deslizaban y sin que nos diéramos cuenta nos estaban transportando. Algunas me miraban con seriedad, otras con alegría, otras con risa y felicidad. Al llegar al primer bosque, nos paramos frente a un portón enorme en altura y anchura, tenía dos puños unidos en la mitad del portón, eso lo mantenía cerrado; yo sabía que no podíamos tocar el portón porque podíamos ver como electricidad en él; todo lo demás eran árboles y bosque, desde la entrada se veía todo muy natural, veía el verde de los árboles y de los prados; también muchas frutas y sobretodo mucha inmensidad. Biguigui nos dijo: -parece que Mill no nos estaba esperando, debe estar en las alturas; pero que raro, porque el poder nos ordena a todos lo mismo-. Él nos miró pensativamente y luego todos al mismo tiempo y sin pensarlo, estallamos y nos convertimos en aves, todos teníamos cuerpos de aves raras y particulares pero conservábamos nuestros ojos; escuchamos la voz de Mill desde muy adentro del bosque riéndose y diciendo:-Biguigui, también recibí la orden, no te preocupes; para entrar en mi bosque me ha placido que deben encontrarme primero y las puertas se abrirán solas y siguió riéndose fuertemente con risa de señor poderoso.

Biguigui nos dijo:-ahí está pintado Mill; bueno, para encontrarlo debemos volar, a él le encanta volar en su carro de fuego; hagamos esto: Ván y yo vamos a volar encima del bosque, de pronto esta camuflado entre las ramas; y Prada y Pilo van a ir al palacio del reino sin entrar el él; si notan que el techo está quieto y que no hay movimiento en el palacio es porque alguien está dentro; y por tanto deben ingeniárselas para saber quien está dentro de palacio. Biguigui y yo, en forma de aves de fuego, volamos sobre la inmensidad del bosque; estábamos sobre las alturas, y yo nada veía en tanto que Gabriel con sus ojos saludaba seres que veía entre las ramas, yo decía, pero ¿qué hace, ¿a quién ve?, me acerqué en el vuelo y le dije: -¿tú ves algo? Él me respondió, solamente viejos amigos del bosque que viven en las copas de los árboles; yo le pregunté: -¿y por qué no los he visto, si hemos estado volando sobre los mismos árboles? Él me respondió sonriendo: -Ván, nunca son los mismos árboles, ven vuela cerca a mí; ¿si ves allá?; esa copa de árbol, yo le respondí si, esa copa de árbol se mueve bastante por el viento; entonces me dijo: -no Ván, no es una copa de árbol, es un dragoncillo travieso del bosque, ohh había olvidado decirte que en ese bosque reinan las travesuras y los chistes, así que por nada te vayas a enojar; disfrútalo todo. Ven acerquémonos a ese amigo. Cuando nos acercamos, vi dos ojos verdes cristalinos en esa copa de árbol, estaba camuflado el dragoncillo de color café verdoso; cuando le descubrí los ojos, vi todo su ser; era un tierno dragón de tamaño mediano con una hilera de perlas en sus lomos. Él se dirigió a Biguigui y le dijo: el guardián vuela y vuela y solamente vuela; se rio pícaramente y se escondió sumergiéndose en el bosque. Luego vi un girasol en la copa de un árbol, fui a mirar y eran dos ojos grandes con pestañas de pétalos de girasol y tenía muchos dientes; era muy feo; sus pétalos no eran hojas, era un ser alargado como un tallo, era como una culebra perezosa me dijo:-nuestro guardián te observa, se escondió rápidamente haciendo una mirada traviesa. Seguí mirando con más detalles a todas partes y de un momento a otro vi muchos ojos y muchos seres de todas las formas e impresiones mirándonos a nosotros; eran cientos de ojos que nos miraban. Yo me reí porque eran chistosos. Me acerqué a Biguigui y le dije: -yo creo que Mill está camuflado en otro lugar, tal vez en el viento; él me miró como sorprendido y me dijo: ¡claro!, puede ser ¿por qué no lo había pensado? Miremos a ver cómo le esta hiendo a Prada y a Pilo, eso me pareció que lo dijo estratégicamente, porque sabía que Mill era un poco chismoso. Biguigui de su mano sacó un espejo de luz que nos mostraba como nuestros amigos estaban alrededor de la casa, ellos poposearon la casa en sus vuelos pero nadie salió, la casa se limpiaba sola, lanzaron rocas de fuego para que alguien saliera pero tampoco. Finalmente una niña rosada con cabello rosado y muy tierna, salió de la casa y se convirtió en una serpiente rosada con alas blancas en busca de revancha; ella empezó a perseguir a mis dos amigos con el ánimo de molestarlos; ellos estaban huyendo de ella, mientras ella a gran velocidad les lanzaba de sus ojos ácidos rosa para que no pudieran volar; a Biguigui y a mí, nos produjo gracia ver eso y entre risas me dijo: -Mill nos distrae produciendo risa, entonces ambos nos pusimos serios, nos miramos a los ojos y al mismo tiempo miramos el espejo en su mano y lamentablemente no pudimos contenernos, seguimos riéndonos; cuando la imagen desapareció, Biguigui me dijo, quieto Ván, yo miré mas el espejo de luz y pude ver por reflejos, mucho fuego que aparecía y desaparecía a nuestras espaldas; era Mill quien estaba mirando nuestro espejo; Biguigui me miró con picardía y me dijo en voz muy baja: -no lo vayas a mirar, a la cuenta de tres saltamos hacía él y lo tocamos en el aire, solo así aparecerá-; yo no lo miré, y cuando él contó tres, nos le tiramos encima; él se reía con mucha fuerza y apareció en el aire. De inmediato aparecieron también mis otros dos amigos quienes casi son alcanzados por una llama de ácido rosado que les había disparado la niña rosa.

Mill se lanzó a los árboles y nosotros aparecimos frente al portón en nuestras formas normales; ya no éramos aves. Los dos puños empezaron a desprenderse el uno del otro, mientras se convertían en palmas de manos, cada una de diez dedos que se abrían; al frente de nosotros estaba Mill, de pie con sus trajes resplandecientes; abrió sus brazos y como si fuera imán nos llevó a él y nos abrazo a todos al mismo tiempo. Nos dijo: ¡casi no me encuentran!, y seguía molestándonos y riéndose de nosotros. Luego nos saludó a todos y a mí me dijo: -Ván me alegra volverte a ver, me gusta tu traje tridimensional de tres colores y se rió; yo le sonreí con timidez; luego miró a mis amigos y les dijo: -tenemos preparadas muchas actividades.

Yo miraba a todos mis alrededores y todo era naturaleza, árboles, animales de sangre fría en formas inexpresables, trepados y camuflados en los árboles y había muchas otras cosas allí. Yo decía dentro de mí, sea lo que sea que no juguemos al escondite. Para mi sorpresa Mill dijo: bueno, vamos a empezar por el escondite; yo sentí un nerviosismo al son de su voz que me cubrió el ser; los miré con inocencia y luego todos se rieron de mí con enormes risotadas. Me di cuenta que lo que yo pensaba, ellos ya lo sabían y me sentí frustrado, jejejejej. Mill parecía un señor muy serio, pero en realidad era recochero con nosotros.

Caminábamos siguiendo a Mill; la tierra de ese bosque es café clara y cuando la pisaba la sentía blanda y húmeda, al punto que uno veía algo de agua que inmediatamente se absorbía. Todos los árboles eran gigantes, no había árboles pequeños; también veía por entre los árboles surcos de agua dorada que supuraba calor y fuego. Llegamos al centro del bosque; y Mill me dijo: -mira Ván, aquí todas las especies del bosque se recrean y se divierten de muchas maneras. El paisaje que contemplaban mis ojos en ese momento, era de rocas inmensas de diamante y piedras de fuego que no conocía, además, hay un rio de oro líquido que cae y supura calor y fuego a manera de Lava, pero es oro porque Mill nos lo dijo cuando yo le pregunté el por qué de la Lava; el me dijo: -Ván nos es lava es oro que nace en las montañas de diamante-, era el mismo líquido que vi en los surcos que pasaban por entre los árboles del bosque. Yo quedé anonadado, veía las aves reptiles de diferentes clases meterse en las peñas de cristal y salir doradas en su vuelo y así a cocodrilos y otras especies exóticas que jamás he visto en la tierra y que nunca pensé que existieran; la verdad papi los animales en el reino de Sion son mezclas de diferentes animales terrestres y otros no tienes comparación con nada, además hablan, se ríen, tienen inteligencia y muestran mucho afecto para mí; la belleza en ellos es propia de ellos y eso los hace hermosos y auténticos; incluso vi tortugas del tamaño de una montaña y todo era alegría para aquellas especies reptil en aquel bosque.

Biguigui me miraba con mucha atención, al igual que lo hacían Prada y Pilo, luego él me dijo: -sea como sea no vayas a caer en el oro líquido porque te puede hacer daño. Prada, me dijo: -eso hierve a temperaturas que pueden lastimar tu ser; finalmente Pilo me dijo: -si entras, te puedes volver oro liquido; ellos me molestaban pero yo sentía que eso lo decían con picardía. No vi más a Mill ahí con nosotros. Solo los vi a ellos desaparecer de donde yo estaba y aparecer en las cúspides de las rocas de diamante; todos a una se lanzaron haciendo piruetas en el aire mientras caían al rio de oro liquido. Cuando se asomaron, estaban todos tallados. Luego vi, que del rio, salió un dinosaurio igualmente tallado en oro, que empezó a perseguir a mis amigos; luego los vi montados sobre el dinosaurio de oro. Luego, escuché la voz de Mill diciendo: -Ván, huye, huye porque si uno de mis reptiles te alcanza, pierdes, pierdes, pierdes- y el eco de su voz siguió atormentando mi ser. Sentí mucha angustia y fijo, vi cocodrilos enormes con apariencia de estar furiosos; ellos empezaron a seguirme y yo corría; luego de los árboles, empezaron a bajar dragoncillos y culebras hermosas, todas ellas caminaban paradas y tenían características de dragones asiáticos, todas se soplaron cuando me vieron y me intimidaron, ellas son como los que pintan en la tierra; todas ellas estaban furiosas conmigo y me iban a atacar; yo solo huía con angustia porque sentí miedo. De repente un grupo de chimpancés con pieles de reptiles y sin pelos, siguieron persiguiéndome y lanzando contra mí las enormes frutas de los árboles que estallaban en mis vestidos; lo gracioso también era que ellos tenían la cabeza en la punta de sus colas y era una recocha verlos correr; cuando se dieron cuenta que me causó risa verlos detrás de mí, se fingieron furiosos y corrieron con más prisa tirándome frutas que al contacto conmigo explotaban y me quitaban velocidad. Seguí corriendo hasta que me di cuenta que estaba en la peña donde mis amigos se habían lanzado.

Cuando todo ese ejército de reptiles, me tenía acorralando para que yo me tirara al rio de oro hirviendo, yo llamé a corcel en mi mente y lo vi llegar; rápidamente me monté en él y empecé a volar, mientras todos los reptiles voladores en todas sus formas empezaron a seguirnos disparando contra nosotros granadas de fuego de sus bocas que cuando estallaban cerca a nosotros ó en nosotros nos hacían perder el equilibrio en el aire. Yo no estaba muy diestro en el vuelo, pero en ese momento aprendí a volar esquivando las granadas de fuego de las aves reptil del bosque. Escuchaba la voz de Mill de manera muy tenebrosa, decir: -te voy a alcanzar Ván, lo voy a hacer, y luego una risotada burlona-; yo le dije a Corcel: -no tengas miedo amiguito, podemos hacerlo-. Cuando dije eso, los árboles nos agarraron y las serpientes y otros animales raros y hermosos se rieron de nosotros y se apresuraron con la firme convicción de atacarnos.

Apareció Mill volando en el aire, sin su carro de fuego y me dijo: -¿Ván, todavía no te rindes? Yo le dije: -no todavía- y me reí de la misma manera en que él lo hacía; él se impresionó por eso y me di cuenta que debía ser igual de sarcástico a él; entonces entre risas le ordené a Corcel volver al galpón de mascotas del reino. Él desapareció y le dije: -Guardián cuidado, un ser oscuro detrás de ti-, el inmediatamente se percató a mirar mientras todo el bosque se conmovió y se preparó para combatir; al ver que me reía de ellos; el árbol me soltó y yo caí en tierra húmeda; todos los seres que estaban ahí, se reían por lo que había hecho. Me dijo Mill: -Vaya, si que aprendes rápido. Se puso serio y desapareció. Yo me sentí descansado. Luego, unas aves reptiles me tomaron y me descargaron en el rio de oro. Cuando caí, sentí un calor que consumía y daba vida a mi ser al mismo tiempo. Fue muy rico estar ahí. Luego empezaron a entrar muchos cocodrilos y otros animales. Todos empezaron a acercase sigilosamente a mí para atacarme y cuando me vi sin opciones, cerré mis ojos y todos en absoluto se burlaron de mí con grandes risotadas y todos a una me dijeron en coro estruendoso: -Ván eres bienvenido al bosque reptil del reino de Sion, donde las picardías y el amor prevalecen-. Ahí pude ver muchos niños del reino; todos empezamos a divertirnos, todos jugábamos a luchar contra los animales. Yo veía las aves mojarse en las alturas convirtiendo sus cuerpos en oro. Ellas entraban al rio para atacarme y de esa manera seguimos jugando, sin lastimarnos.

Estando en esa delicia de paisaje, empezamos a jugar a la lleva en el rio, se trataba de tocar a alguien y luego de ello huir de todos; y el que tuviera la lleva debía pasársela a otro en menos de cinco minutos, sino quedaba por fuera del fuego; todo era muy rápido y cuando me la pasaron a mí, no vi a nadie en el rio; todos se habían hecho invisibles, luego Biguigui teniendo consideración de mi, se apareció frente a mí y yo le pasé la lleva, él rápidamente le paso la lleva a otro extraño ser y luego se acercó a mí para ayudarme a huir; mientras huíamos, yo con prisa le preguntaba que como hacía para desaparecer, él simplemente me dijo: -deséalo y es todo- y luego desapareció porque Pilo venía a pasarme la lleva, yo me quedé mirando una peña de diamante y en la angustia de ser alcanzado lo desee profundamente; cuando me di cuenta estaba agarrado en la peña de diamante y a mi alrededor veía impresiones de lodo y nacían plantas con flores de oro que explotaban y volvían a nacer; yo veía como venas en el fondo del cristal o diamante donde me encontraba, eso me pareció excelso en gran manera; ya había desaparecido de Pilo y así seguí divirtiéndome hasta que vi muchos niños con nosotros y me volvió a tocar la lleva. Entonces me quedé quieto y me hice invisible a todos también, hasta que apareció un niño verde como el limón y le pegué la lleva, y seguimos jugando muy alegremente hasta que Mill nos llamó a todos a su casa en el bosque.

Todos empezamos a salir del rio de oro y todos estábamos completamente dorados y refulgentes; entonces, vi como mis amigos empezaron a absorber el oro en sus pieles y yo lo desee y también lo hice. Luego todos quedamos refulgentes en nuestras pieles pero con los mismos vestidos. Todos seguimos un caminito largo, bien largo y vimos al final la cara inmensa de Mill con la boca abierta y la lengua afuera; su rostro expresaba picardía. Yo estaba un tanto asombrado, hasta que me di cuenta que esa era su casa, era su cabeza con piel de dinosaurio, tenía su cara un ojo rojo y el otro azul. Todos empezamos a entrar por la lengua de la entrada y al interior todo era muy hermoso. Había piedras de fuego, decoraciones legendarias como de muchos millones de siglos atrás. Todo era un salón enorme, muy profundo y ancho y se llenó de niños como nosotros. Mill se paró al frente y empezó a decir: -la picardía y las travesuras son agradables cuando las hacemos con buenas intenciones; niños cuando ustedes entran a este bosque, al bosque reptil, el poder del bosque hace que todos se vuelvan picaros y traviesos y empecemos a recochar y a burlar todas las cosas; este es el bosque del juego y la diversión. Como todos ustedes ya saben, el hijo de la tierra está con nosotros y él hoy aprendió a desaparecer de los peligros y a esquivar poderes en las alturas; por eso démosle un aplauso a nuestro amigo Ván-. En ese momento todos me aplaudieron y yo me enrojecí de la pena que sentí.

Un destello de luz que nos encandilo a todos salió de Mill y nos dijo –todos tienes que esconderse en mi bosque ahora, y en la medida que los vaya encontrando van saliendo de él. Fue así como todos salimos corriendo como despavoridos de la casa en forma de cabeza de Mill. En menos de un minuto, todos estábamos perdidos el uno del otro. Al cabo de dos minutos, salió Mill en su carro de fuego a perseguirnos a todos. El grupo de chimpancés me tenían escondido en un árbol, ellos me estaban ayudando para que no me encontraran, yo veía como Mill de sus ojos expulsaba luz y lanzaba a los niños fuera del bosque; cuando él paso por donde yo estaba, los chimpancés empezaron a saltar y brincar para que él no sospechara, pero él sospechó y abrió espacio, pero yo me hice invisible y no me vio. Siguió sacando niños y luego se devolvió y donde yo estaba descubrió a Prada y por culpa de ella me vio a mí también y salimos del bosque y caímos en los hermosos prados del reino. Pilo fue uno de los últimos en dejarse encontrar, pero el último en salir del bosque fue Biguigui y salió con un vestido de oro líquido y diamantes que le regaló Mill. Luego, mis amigos empezaron a despedirme y mi querida madre decía: -Vaya Ván si que tienes un sueño bastante pesado, llevo llamándote por más de veinte minutos, ¿no querías venir del reino? Entonces la miré a los ojos y ambos nos soltamos a reír, ella me abrazo, beso y luego me levantó en sus brazos llevándome a la fría ducha donde por completo dejé la pereza.

Papá, hoy aprendí muchas cosas en la escuela, te cuento que no me gustan las matemáticas pero las entiendo bien aunque debo esforzarme para entender mejor. El colegio estuvo bien y estoy contento. Llegó la hora de dormir, vamos a ver qué viviré esta noche en el reino de Sion.



EL SEGUNDO BOSQUE DEL REINO DE SION



Llegué al gran portón del reino, y me sorprendí porque no estaba Biguigui esperándome, ni había niños jugado en los prados. Me saludaron con mucho afecto mis amigos de defensa, Prada y Pilo. De inmediato les pregunté por Biguigui y me dijeron que él estaba cumpliendo una misión que el Poder le había encomendado. Me dijo Pilo: -pero Ván, aliéntate porque hoy vamos a conocer el segundo bosque del reino, y vamos a aprender muchas cosas en él-. Yo dije: -claro amigos, vamos inmediatamente-.

Nos dirigimos a aquel lugar y el reino estaba lleno de luz pero habitado por la soledad. Caminamos bastante para llegar al segundo bosque; cuando finalmente llegamos, yo quedé más que impresionado porque ese bosque era una fiesta, no tenía portón a diferencia del primero, y la entrada fue mágica, solamente pasamos una luz blanca y adentro todo fueron manantiales de agua, cascadas y muchas flores y rosas que se abrían, estallaban en colores, emitían ruidos armónicos o botaban líquidos puros y finísimos; otras expulsaban olores que no tenían comparación alguna. Luego apareció Ciela, montando su fugaz pantera negra resplandeciente con alas de chimbilá. Ella traía consigo tres panteras más, a las que les ordenó montarnos.

Nos montados sobre las panteras y empezamos a recorrer ese precioso bosque. Me gusto ver muchas panteras con alas de murciélago y ojos potentes sobre los árboles como anidando; todas ellas me miraban detenidamente. También vi muchos animales pequeños como ardillas, conejos, vi mariposas gigantes y de formas enigmáticas que emitían colores a la naturaleza por todos lados y aves por doquier; también habían gusanos y bichos raros en la tierra negra del bosque cubierta por un vapor cristalino que sale de ella. Ese bosque en mi descripción es un paraíso completo. Ciela junto con todo su bosque y animales y árboles era muy atenta conmigo. Me trataba muy especialmente y me sonreía. Ella es una mujer muy hermosa y muy buena. Mientras íbamos, cantaba una canción melódica que a todos nos impartía felicidad y en ese momento toda la naturaleza hacía los coros; incluso nosotros también cantábamos esa hermosa melodía. Me resultó cómico ver a las plantas hacer parte de la danza y a los animalitos también.

Al quedar todo en silencio, aparecimos en un abismo como de nubes, todo era blancura; ese vapor de nubes subía de lo muy profundo. Eso tenía forma de hoyo, pero no era redondo ni cuadrado, era simplemente como una grieta ancha y profunda del cual salían las nubes. Todos nos bajamos de nuestras panteras, y Ciela empezó a decirnos, este es el abismo del cielo, este bosque se llama cielo y todo es un cielo. Yo la miré y sus ojos naturales y buenos mostraron nubes. Luego ella siguió diciendo: miren los seres que allí descansan; yo vi enanos hechos de nubes, solamente veía sus moldes, ellos nos miraron y me dijeron: -Hola Ván,- y luego todos se tiraron al abismo de nubes donde se perdieron. Le pregunté a Ciela: ¿qué hay en el fondo del abismo?, me sonrió con cariño y me dijo: Ván, en el fondo hay más nubes que te elevan y te hacen sentir la gloria; yo le pregunté: -¿y qué es la Gloria?, ella me dijo: -es el máximo grado de felicidad y complacencia-, me añadió diciendo, cuando tengas necesidad de entrar ahí entraras; además si quieres puedes entrar y llegar a el mundo que quieras imaginar; a donde quieras, pero antes de hacerlo, el poder debe autorizarme el permiso. Yo le dije: -Señora Ciela, ¿Cómo se le pide permiso al poder?, Me dijo: ¿no lo sabes aún?, yo le dije: -no-. Ella entonces me dijo: -cuando las cosas pasan en este lugar es porque el poder lo permite, pero él a nosotros nos habla porque su voz nos llega al corazón y desde ahí entendemos todo y vemos todas las cosas con claridad. Yo le dije: ¿y cómo es el sonido de su vos?, ella me sonrió como viendo a un inocente y me dijo: -nadie conoce el sonido de su voz, solamente entendemos lo que debemos hacer, los mensajes llegan a nosotros y sabemos que debemos actuar-. Yo respondí: ahhh, con razón, a veces me llegan ideas a la cabeza y las hago y me va bien; y siempre son soluciones oportunas. Me dijo Ciela: -te das cuenta Ván, ese es el poder quien guía tus pasos. Yo no le pregunté más al respecto y me sentí muy contento. Luego nos invitó a su castillo.

Era este un castillo antiguo, con paredes de mármol plateado; el techo eran nubes, como las que hay en la tierra; y el portón, era una enredadera de flores que parecían delicadas y suaves pero me di cuenta que eran demasiado fuertes y solamente a la orden de Ciela se desaparecían lentamente y cuando entramos, el portón se volvió a construir a nuestras espaldas lentamente. Un castillo muy antiguo era aquel, yo creo que tenía muchos millones de años, Ciela me sorprendió diciendo son cientos de miles de millones de tiempos; yo solté una risa anonada porque no comprendí toda esa cantidad.

En la entrada había un tapete azul que conducía al fondo del castillo; podía observar en las paredes cuadros de guerreros teniendo lucha con cientos de seres calcinados por el fuego, pero malignos. Veía guerreros con armaduras plateadas y doradas luchando con sus espadas en esos cuadros. También vi en un cuadro un ejército de mujeres elegantes, delgadas, de compostura alargada, blancas y con una pava en sus cabezas que cubrían sus rostros. Ellas vestían un traje blanco, ceñido a sus perfectas siluetas. Y todas ellas marchaban con un abanico dorado en sus manos. Me impactaron mucho esas mujeres. También en uno de ellos veía caer del cielo un ser de luz muy potente que mientras caía se iba convirtiendo en una bestia espantosa y en extremo horrible. Fueron muchos los cuadros que vi mientras entraba al castillo de Ciela; todos ellos como queriendo contarme una historia que no entendía. Seguimos y al final del tapete, había una fuente de agua verdosa; muy bonita; yo vi mi rostro en esa agua y bebí al igual que mis amigos. Al beber, sentí mucha tranquilidad y paz; difíciles de explicar porque estoy seguro que esa paz y esa felicidad no existen en la tierra, ni siquiera en la mente de aquellos que saben imaginar.

Ciela nos sentó en su mesa, donde había muchos dulces de fuego de colores y olores que definitivamente eran irresistibles, no solamente por sus apariencias provocadoras sino por las complacencias que emitían a nuestros seres mientras los consumíamos y lo mejor de todo es que en esa mesa jamás se acaban. Era como si la mesa los produjera conservando la misma abundancia. Si yo tomaba una granadilla de fuego, inmediatamente, mientras la digería iba apareciendo otra en la mesa. Todo definitivamente asombroso. Ciela me dijo: -Ván, yo sé que ahora no entiendes bien las cosas, pero el poder ha querido llamarte desde temprano para que tus pasos siempre tiendan al bien; él ha escogido tu corazón, él hizo tu corazón con fundamentos especiales; en ti hay un gran poder; un poder que solamente tú puedes manejar. Cuando abras tus ojos en el tiempo, reconocerás que tus enemigos son muy poderosos; son enemigos que con todos sus poderes atacan el bien y siempre han querido destruir este reino. Pero el poder te eligió a ti, a un ser que en nada se diferencia de los hijos de la tierra; excepto por tu corazón. Ese corazón es el que debe salvarnos del reinado del mal. Yo le pregunté: -¿y quien es el rey del mal?, me dijo: todavía no lo entiendes, pero no pienses en ello; aprende lo que más puedas.

Yo vi como ella, miró detenidamente un cuadro y lo trajo a nosotros; el cuadro se traslado a una lucha entre ejércitos de luz y ejércitos de oscuridad. Todos eran caballeros fuertes y la lucha era pareja; finalmente el ejército de luz derrotó al ejército del mal y esos guerreros quedaron atrapados en oscuridad y encadenados bajo tormentos de fuego. Después de ver eso, ella me dijo: -no podré responder tus preguntas, así que solo mira y guarda esto en tu corazón-. Con el poder de sus ojos trajo otro cuadro, donde veía la tierra siendo conducida por seres oscuros; eran sombras sin luz de ojos amarillentos y llenos de maldad; yo los podía ver dentro de los seres humanos y también liderando las mentes de los gobernantes en la tierra. Ellas estaban dentro y fuera de mi planeta tierra como jugando con él, lanzándolo de un lado para otro, como cuando se juega tenis y su número eran muchas. Yo quedaba impactado pero no podía preguntar; finalmente, nos mostró un cuadro y nos dijo entremos en él: estaba yo en forma de guerrero fuerte, tenía más edad y mi apariencia era de varón valiente; estaba luchando contra un dragón escarlata demasiado tenebroso y malo. Yo con una espada verde lo vencía y aparecía rodeado de siete guerreros muy fuertes quienes estaban de mi parte. Luego salimos del cuadro y ella me dijo: - no tomará mucho tiempo para que tu ser asimile toda esta información-.

Ella llamó a las panteras haciendo un gruñido de pantera estruendoso, todas llegaron y nos montaron en sus lomos. Fue muy hermoso ver ese bosque desde las alturas papi, porque de la tierra veía nacer plantas de luz, otras de fuego, otras chispeaban y algunas botaban humo con olores agradables. Ciela nos llevó a un tesoro dentro de un volcán, fue curioso ver como de la nada, ella dibujo desde la distancia una puerta con su dedo índice derecho y entramos. Dentro del volcán todo eran nubes y muchos tesoros por todos lados; en las paredes, en el piso; nunca había contemplado cientos de perlas y joyas más piedras preciosas; eran demasiadas. Ciela se puso a buscar y a revolcar entre los tesoros y finalmente encontró una lámina de cristal y me la obsequió diciendo: -Ván, esta lámina te cubrirá de los momentos más oscuros que cubran tu existencia. Esta lámina será protector contra fuerzas oscuras y su luz jamás te dejará; solamente consérvala y nunca te olvides del reino de Sion. Ella me la entregó en la mano y esa lámina de cristal movible como una hoja de papel se incorporó en mis cuerpo y no la vi más; luego a Prada le obsequió una diadema hermosa con tres diamantes azules y le dijo: -Prada, el poder ha querido que compartas la misión que Ván tiene sobre sus hombros, recuerda que debes hacer tu mejor esfuerzo para nunca desmayar; esa diadema que tienes ahora en tu cabeza emite tres poderes diferentes que pueden abrir y cerrar cualquier puerta del mal- luego a Pilo le dio un reloj de tiempos, se trataba de un reloj plateado en el que él podía consultar los tiempos para tomar decisiones claves en nuestras luchas. Bueno eso fue lo que le escuché decir a Ciela.

Salimos de ahí y mientras volábamos todo el bosque de Ciela nos despidió, incluso los seres del abismo de nubes se despedían mientras descendían a las nubes. Yo solo observaba y un abrazo muy caloroso y lleno de afecto nos dio Ciela. Luego, sus panteras nos dejaron en los prados, y salieron nuevamente volando hacia el bosque Cielo. Todos los niños del reino estaban montados sobre sus mascotas sacadas del galpón del reino; algunas tenían formas de cocodrilos, otras de elefantes, otras de caballos, unicornios, aves y en fin muchas apariencias, según los niños las quisieran transformar. Pilo me dijo: -Ván, te queremos mucho- y en ese momento mi hermosa madre decía: El recorrido hoy nos recoge más temprano; amor mío, levántate. Yo desperté cumpliendo ocho años de edad. Mi madre todo el tiempo estuvo muy atenta conmigo y me hizo sentir muy bien por el motivo de mi cumpleaños. Papi, ese día me celebraron una fiesta donde invitaron a todos mis compañeros de estudio y de barrio, Christopher estaba ahí también y en su totalidad fue un día agradable para mí. Te extraño papi hermoso.

Me acosté a dormir entusiasmado de tener una fiesta en el reino, pero no soñé con nada ni con nadie, entonces me sentí triste. Ese día todo transcurrió muy normal, nada raro pasó en la vida de un niño que le gusta estudiar y aprender. Finalmente, después de ver televisión, me fui a dormir y tampoco soñé. Examiné cada una de mis actuaciones para saber porque no soñaba nuevamente con el reino; mi madre me veía triste y yo le explicaba la razón: -Ván, no puedes esperar a tener sueños todos los días, tú me has hablado del poder y que todo se hace a su manera; entonces disfruta que no estás soñando y duerme bien, seguro lo necesitas. Esas palabras me tranquilizaron y ese día no esperaba soñar, pero soñé.



EL TERCER BOSQUE DEL REINO DE SION



Llegué a las puertas del reino de Sion y me esperaban Pilo y Prada. Ellos se alegraron al verme de nuevo, al igual que yo. Inmediatamente les pregunté él porque me había demorado tanto en volver a soñar con el reino; ellos me dijeron: -pero no ha pasado tanto tiempo-. ¿De qué hablas Ván? Entonces yo les expliqué que en mi tierra los días tiene veinticuatro horas y cada día lleva consigo una noche, donde cae la oscuridad y todos dormimos y pocos soñamos. Ellos me dijeron: -no lo sabíamos Ván, pero en el Reino de Sion, el tiempo es asunto del poder y de nadie más, por eso no nos preocupamos- Prada luego nos dijo: -Estoy muy ansiosa porque hoy vamos a vivir aventuras en el tercer bosque-; Pilo: -sí, va a ser muy emocionante porque, no te imaginas como es Ván, no te lo imaginas-. Yo les pregunté por el nombre del guardián del tercer bosque porque lo había olvidado, en realidad no lo sabía; ellos con asombro me dijeron: -no lo puedes olvidar, ó al menos no dejes que él lo sepa. Ambos al mismo tiempo dijeron: -se llama Sweet-, inmediatamente todos nos reímos como si fuéramos tontos, porque nos reímos de nada gracioso.

Al llegar a ese bosque, me pareció curioso que no tuviera una entrada como los bosques anteriores, simplemente usted entraba por donde quisiera entrar; es un bosque abierto y algo tenebroso a mi parecer, toda figura, todo ser, todo espacio y en general todo estaba hecho de puntos, todo en ese bosque eran puntos y más puntos. Ese bosque está habitado por la soledad, sentía el ruido de la soledad por todas partes y algo de suspenso sintió mi ser. Prada y Pilo, me miraban como esperando gestos de mi de los cuales ellos pudieran mofarse. Yo tomé la actitud de búsqueda de ellos y no les demostré nervios. Seguimos adentrándonos en el tenebroso bosque, y de repente empezaron a aparecer cosas haciendo sonidos escalofriantes. Lo primero que apareció fue un lago de chocolate, en el cual casi me caigo, porque apareció en el borde de mi paso, afortunadamente no me caí porque estaba repleto de cocodrilos de chocolate con ojos de bombones rojos. Luego aparecieron árboles de dulces y chocolates de todos los sabores y olores.

En menos de cinco minutos, todo lo que veían mis ojos eran dulces y pozos de gelatinas, chispas por todos lados y serpentinas como si se tratara de una fiesta. El problema era que no veía mascotas, tampoco veía niños; todo parecía una fiesta abandonada. Le pregunté a mis amigos: ¿dónde está Sweet? ¿Por qué hay tanta soledad en el bosque?, ellos me dijeron: -el bosque no está solo, de hecho, para ver a todos los seres, incluso a Sweet, hay que comer dulces y golosinas-. Yo dije: ah… lo hubieran dicho antes; estiré mi mano y bajé una bola de chocolate de un árbol; Sweet, levitaba frente a mí en posición sentado, con mirada seria, y junto a él habían muchos seres de dulce; habían galletas que hablaban, chocolatinas, caramelos y cientos de ellos y de todas las clases por todos lados. Sweet no hablaba; cuando mis amigos de defensa lo vieron, lo asaltaron con un abrazo y él les sonrió con los ojos porque el resto de su rostro permaneció serio. Yo no tenía confianza con él para hacer eso, pero fue él quien me hizo sentir un abrazo y en mi mente me dijo: -hemos preparado esto para ti Ván, esperamos te agrade-. Recordé su intimidante voz en mi ser y le sonreí con agrado.

Luego dijo Prada: Sweet, me dice que debemos alistarnos para una batalla contra los dulces, yo dije para mí mismo, eso será sumamente sencillo; de repente aparecieron monstros de dulces, otros de chocolates y en sí, fueron saliendo de la inmensidad del bosque de puntos. Todo aquel paraíso se llenó de seres con apariencias muy chistosas y que producían risas en extremo y algo de miedo. Todo ese ejército de dulce lucía tan indefenso y tierno, hasta que a una nos bombardearon con disparos y empezó entonces la guerra. Me causó felicidad ver el ave gigante color café claro que sentó a Sweet en sus lomos. Ellos se incorporaron mutuamente y cuando eso ocurrió chispas rojas se notaron de su unión. Sweet y su gran ave volaron encima de todos nosotros, mientras la guerra en su bosque comenzaba.

Los tres salimos corriendo y nos escondimos detrás de un árbol donde nacían armas de dulce para disparar; las cogimos y protegiéndonos detrás del árbol, comenzamos a disparar a nuestro ejército enemigo de dulce con los mismos dulcecitos. Te cuento pa, que una gelatina gigante lanzó contra mi gelatina y yo quedé envuelto en gelatina, luego me bombardearon con chocolate en todo el cuerpo y quedé completamente achocolatado; y los disparos de dulces y galletas no cesaban. No me había fijado en el piso del bosque, pero era como una pasta de cristal, llena de puntos de muchos colores, igual a la piel de Sweet, Pilo me dijo que era una pasta de dulce cristalizado. Los tres versus todos los dulces que te puedas imaginar luchábamos con gran ahínco pero con mucha sed de vencer.

Corrimos desesperadamente huyendo de sus disparos y para mi sorpresa, llegamos a un rio donde fluían los dulces y las armas de dulce; incluso carros de dulce; incluso tanques de guerra de dulce; yo me subí a uno y empecé a disparar; nosotros estábamos dentro del rio; me dio risa ver a todos los dulces completamente desfigurados. Luego, todos ellos, se vinieron contra nosotros con grito de guerra y se tiraron al rio mágico, Todos ellos se desaparecieron en el rio y empezaron a atacarnos; a mí me agarró una galleta y me lanzó fuera del rio; yo caí en lo muy profundo de una gelatina gigante. Ella abrió sus ojos cuando me tuvo dentro y luego hizo gesto de picardía; siguió corriendo conmigo dentro, mientras yo luchaba por salir de ella; pero no podía; entonces, empecé a escarbar muy fuertemente y la rompí; ella se impresionó y le dio pena y corrió y se tiro al rio donde se recuperó. Las caras de los dulces mientras combatíamos eran muy chistosas; la manera como sus ojos se expresaban frente a nuestros ataques y la manera como se vengaban y celebraban sus golpes contra nosotros eran para no parar de la risa. Yo no paraba de reír y de luchar contra ellos.

Me divertí tanto papi. Sweet pitó con un pito de juguete que emitió un sonido tenebroso y estremecedor. Todos miramos a él y nos dijo, ahí si abrió su boca para hablar; -¡He declarado la batalla de los dulces contra Ván, Prada y Pilo; un empate!, todos empezamos a saltar de alegría y sonaron bandas de victoria mientras todos nos abrazamos y seguimos jugando. Papi, yo creo que nunca me había divertido tanto. Me sentí tan contento y feliz que no quería salir de aquel bosque de dulce.

Luego, Sweet nos llevó a su casa que como ya imaginaras, también es de dulce; solo que las paredes son iguales a su piel; llena de puntos de muchos colores. Su casa, por dentro es muy sencilla, todo es de dulce, pero todo en si es demasiado sencillo y no es una casa grande; es pequeña y acogedora. Sentimos mucha alegría de estar allí y la verdad no queríamos devolvernos. Sweet entró a la cocina, del horno sacó una torta con visos dorados y nos la sirvió. Todos estábamos sentados en la mesa y a la misma vez sin proponérnoslo, entramos un bocado de torta e inmediatamente fuimos trasladados al espacio oscuro. A nuestro alrededor estaban todos los planetas; incluso el reino de Sion estaba a cierta distancia de nosotros, lo mismo que el planeta tierra y los demás cuerpos celestes como las estrellas, el sol y la luna. Frente a nosotros apareció un señor café; su piel, cabello, ojos, ropas; todo él era café con una mínima expresión maligna en sus ojos¸ tenía cola de mico y estiró su mano para que yo le pasara la mía. Inmediatamente Prada y Pilo me dijeron: -no lo hagas Ván- él los hirió con su pensamiento, alcanzaba a sentir sus quejidos y yo me encontraba como hipnotizado, le iba a pasar mi mano cuando de repente volvimos a aparecer sentados en la mesa de dulces. Yo bajé mi cabeza porque una grande angustia empaño mi alma feliz. Todos me miraban detenidamente y les dije con los ojos llorosos: -¿esto por qué pasa, no entiendo?- Sweet se acongojó de verme así y me abrazo, me dijo: -no te preocupes Ván, nada ha pasado, simplemente el poder quiere mostrarte partes de lo que sucederá-. -Ya no pruebes más torta-, miró a mis amigos y les dijo: -ustedes tampoco-, la torta desapareció de la mesa. -Salgamos ahora,- dijo. Aparecimos en el bosque y todos los dulces nos miraban con cariño; de repente, llegó un carro con alas; todo el carro de dulce luminoso y nos montamos en él. El carro de dulce se elevó; mientras salíamos del bosque y despedíamos a toda la naturaleza de dulce del mismo, Sweet levantó su mano hacia mí y con señal de soldado me lazó puntos de colores como lo había hecho la primera vez que lo conocí; me dijo con su autentica voz de miedo: -te doy la sabiduría que endulza tu camino aún en la tremenda oscuridad del dolor y olvido-. Yo me impresioné un poco porque no entendí lo que me dijo a la mente, pero recibí un gorro de fuego que entró en mi cabeza y me dio seguridad. Mientras volábamos, mi preciosísima madre decía: -Amor, es hora de ir a estudiar, ¡vaya!, tú nunca escuchas la alarma-. La rutina en la tierra comenzaba.

Papá, hoy estuvimos leyendo en clase cuentos que nos dejaron muchas enseñanzas. Nos pasaron a leer en el salón, La profe es muy chévere con todos nosotros, y con ella la pasamos muy bien aprendiendo siempre. Ella me felicitó delante de todos mis compañeritos porque según ella yo leo muy bien. También te cuento que mi madre me recogió en el colegio y me llevó a un restaurante a almorzar. Ella estaba muy bonita, tenía su cabello cepillado y un traje que la hacía lucir hermosa. Yo le pregunté porque estaba así y me contestó que tenía una entrevista laboral. Papi, te cuento que mi mami es muy valiente, desde que tú no estás, ella trabaja fuertemente para que nada me falte. Algunas veces la veo cansada y la consiento haciéndole masajes en sus pies. A manera de secreto, pero no te vayas a molestar; mi mami tiene pretendientes que le han ofrecido muchas cosas, pero ella no les da oportunidad porque para ella el único amor eres tú. Tú todavía vives en su corazón. Eso yo lo sé y no te diré como lo supe. Jejeje…

Me llevo a la entrevista de trabajo y la respuesta que le dieron era que la estarían llamando la próxima semana. Toca esperar papá, pero no me imagino el tener a mi mamá solo por unos momentos en el día. Me tocará resignarme y esperar.

Voy a dormir ahora pa inolvidable, voy a escribirte todo lo que sueñe para que vivas al tanto de los acontecimientos en el reino de Sion. Mi mamá seguía con su canción que a decir verdad, ya me hace falta escucharla; es la misma que nunca nos gustó, ¡pero ahora me duerme!



EL CUARTO BOSQUE DEL REINO DE SION



Llegué a las puertas del reino y mis amigos de combate me recibieron con la misma felicidad de siempre. Pilo me dijo: -Ván hoy vamos a estar en el cuarto bosque, ¿no te da curiosidad?, yo le dije: -claro que si-, Prada me dijo: Lucy es la anciana más brillante del reino, es sumamente hermosa y adora los niños buenos. Nos dirigimos a su bosque donde lo primero que vimos en la entrada, fue una reja dorada; en su interior veíamos árboles; el piso del bosque era de fuego líquido debajo de un vidrio tranparente. Teníamos que poner nuestras manos en una palma de mano que tenía la reja para poder entrar; el primero en entrar fue Pilo; él puso su mano y la reja lo absorbió lentamente, luego lo hice yo y finalmente lo hizo Prada. Estando adentro, había tres dragones blancos, votando fuego blanco de sus bocas. La voz de Lucy llegó a nosotros diciendo: -deben montar los dragones para que puedan venir aquí, pero primero deben domarlos, no se pueden dejar morder de ellos porque quedan convertidos en piedras de fuego-. -Apresúrense, los estoy esperando-. Los dragones lucían tranquilos votando fuego hasta que sintieron que los íbamos a tocar. Nos lanzaron fuego que teníamos que esquivar y después de luchar un rato; Prada y Pilo ya estando en los dragones, me dijeron en alta voz: -Ván debes golpear su cabeza hacia abajo y rápidamente subirse sobre él. Lo intenté y a la segunda vez lo pude hacer. Cuando los dragones abrieron sus alas; en ellas había colores hermosos como los de un pavo real; pero eran dragones con esas alas y sus apariencias eran poderosísimas. ¡Me encantaron esos dragones!

Llegamos donde Lucy, ella parecía una diosa de luz, estaba de pie frente a un abismo de rocas de fuego y piedras preciosas; había una montaña inmensa de perlas, piedras y joyas de luz y de lo muy alto nacía un liquido que parecía como si todas esas piedras hubieran sido licuadas y convertidas en cascada. Ella nos abrazó a uno por uno y nos beso en la mejilla. Cuando lo hizo conmigo, me dijo: -La tierra debe despertar de su largo sueño-, inmediatamente puso un collar de piedras de luz verdosa en mi cuello y me dijo con alegría: ¡te sienta bien!, a cada uno nos dio un obsequio, a Prada le dio unos aretes con un ojo de cristal y a Pilo le dio una manilla liquida que se pegó a su piel y giraba en su muñeca derecha.

Montados en nuestros dragones; llegamos a lo alto de la montaña de piedras preciosas, de donde salía la cascada de luz liquida; su casa me sorprendió porque era toda hecha de madera y no era ostentosa, ni elegante por fuera. Pero cuando entramos papi. No te imaginas la elegancia y hermosura de ese castillo. Primero que todo es sumamente grande e inmenso; habían seres de luz voladores; eran como hadas, todas ellas con varitas mágicas. La elegancia y los tesoros eran incomparables y todo era majestad y luz. Nos llevó al patio del castillo donde había una especie de piscina de luz liquida, era un charquito pequeño pero profundo. Ella nos ordenó sentarnos alrededor del mismo y empezamos a hablar. Las hadas nos llevaron coctel de fuego con un diamante decorador y estaban alrededor nuestro para servirnos. Especialmente me dijo: -Ván, recuerda siempre que la humildad es la grandeza de los triunfos y el fuerte en las derrotas- luego dijo tirémonos al pozo para divertirnos un rato. Me tiré de último y no te imaginas lo divertido de ese tobogán; las curvas, las bajadas y subidas me hacían gritar de alegría; el peligro fue una constante en todo, pero me divertí muchísimo. Hubo un momento papi, en que sentí que mi ser se convertía en líquido para pasar por los diminutos hoyos por donde el líquido entraba. Finalmente caímos al abismo y a nuestros seres se nos añadieron alas mágicas, ellas no tenían plumas, solo alas y fue muy divertido para nosotros. Empezamos a volar y muchos dragones blancos salían de ahí también. Parecían chimbilás que son alborotados por algo y salían de ahí embelleciendo las piedras de fuego.

El bosque en todo fue luz, los arboles daban frutos de luz, las plantas daban flores de luz y en general, la esencia de todo es la luz en ese bosque. Lucy me reiteró que yo debía ser valiente, me advirtió que un verdadero guerrero es aquel que alcanza a negarse a sí mismo con el fin de alcanzar la victoria y dominar la guerra. Me dijo que los atardeceres en su bosque eran sumamente hermosos y que por ende yo estaba completamente invitado a ellos cuando quisiera. Mientras hablamos en el aire sostenidos por nuestras alas mágicas, yo le pregunté: -¿Por qué era ella guardiana del bosque Luz?-, ella me sonrió y me dijo: -yo no elegí serlo; el poder me eligió para que lo cuidara-. Yo le pregunté: -¿de quién lo tienes que cuidar?-, ella me dijo: -hay seres oscuros que odian la luz porque ella los perturba; en una ocasión, todos los seres oscuros entraron al reino de Sion para destruirlo. Eso fue terrible; todos nosotros tuvimos que luchar durante años luz para poderlos sacar del reino; finalmente, el hijo menor del poder, con la autoridad de su padre, y peleando como un guerrero poderoso, con su espada y con su escudo, saco al rey oscuro junto con su ejército del reino que contemplan tus ojos. Solamente Ván, debes tener en cuenta que la guerra no ha acabado, la guerra es siempre y el imperio oscuro ha retado al poder y a su heredero; y la decisión es solamente de la humanidad. Solamente los humanos pueden elegir el gobierno que quieren para su reino. Tú Ván, estás llamado a vencer, estas llamado a elegir y a no permitir que el reino oscuro se quede con el reino de Sion y con el futuro de la tierra. Llegará el día en que estaremos en tus manos y de ti dependerá la dicha que nuestros ojos ven-.

Papá te cuento que para mí es sumamente extraño lo que me dicen los seres del reino de Sion, es decir, mis amigos. Yo no les he podido entender bien lo que ellos apenas pueden visualizar con sus poderes. Cuando intento preguntarles, me lo prohíben y me hacen olvidar de mis propósitos. Te cuento que las cosas que de ellos salen hacia mí, penetran en un rincón de mí ser que desconozco, pero eso lo siento; siento el calor de una misión que debo cumplir; estoy seguro papá que esa información, algún día tendré que usarla para el bienestar del planeta tierra.

Después nos subimos a las copas de los árboles y saltábamos de un árbol a otro; en ese momento conocí las aves de fuego del reino. Ellas son esqueléticas, de ojos grandes y negros. Nunca miran a los que las miran, son algo tímidas pero tienen mucho poder; sobre todo para detectar el mal o el peligro. Su mirada atraviesa limites incomprensibles y son dóciles y muy mansas. De un momento a otro empezó a caer la tarde y todo el bosque de Luz se incendió en llamas gratas y portentos luminosos que daban placer a nuestros ojos. No sé porque papi, pero lo único que vi allá fueron dragones, el piso de fuego protegido por un cristal tranparente y las aves de luz del reino. No vi ningún otro animal en aquel hermoso bosque. Recuerdo que mientras nos dirigíamos a la salida, se formó un pabellón de dragones blancos, todos sumamente idénticos a los primeros que había visto, ellos se hicieron a los lados del camino, mientras nosotros pasamos en medio. La guardiana Lucy empezó a despedirnos, yo fui el último en ser despedido; ella me abrazo mientras sostenía mi mano derecha con la suya; luego, mientras nos desprendíamos, sentí un fuego rojo que entró en mi ser de manera veloz; en la mente me dijo: -Te he dado la luz de la vida; tus caminos tienes ahora claridad; se firme en tu propósito que nada te oscurecerá-. Yo me impresioné mucho por ello papi. Estoy seguro que Prada y Pilo, también recibieron algo de ella, aunque no lo sepa; ellos jamás me preguntaron algo parecido, por tanto tampoco les he tocado el tema.

Pasaron algunos días en la tierra, al lado de mi madre; lo curioso es que no había vuelto a soñar con el reino por el espacio de tres meses. No te niego padre mío que la tristeza embargaba mi ser, pero en ese tiempo procuré ser mejor niño; te cuento que en el colegio soy excelente en todo. Mi madre recibió un dinero con el cuál nuestra condición económica ha cambiado considerablemente. Ahora me siento feliz con ella papi mío y ambos te llevamos en nuestro corazón. Déjame contarte lo que ocurrió anoche en mi sueño.



EL QUINTO BOSQUE DEL REINO DE SION



Soñé que había llegado al reino; sus puertas de oro gigantes como siempre, se habrían ante mi presencia; lo curioso es que siempre las veo abrir, pero cuando miro a mis espaldas, una vez ya he entrado; el portón del reino desaparece o no se deja ver de mi desde adentro. Mis amigos Pilo y Prada, me recibieron con mucha alegría y nos estrechamos todos mutuamente. Prada me dijo: -hoy conocerás el quinto bosque y a su incomprensible guardián-. Ella se rio, y Pilo la miró seriamente diciendo: -se llama Brussin y es muy acelerado para hablar; esperamos le entiendas. Yo inmediatamente recordé el joven pecoso de ojos grandes que pareció decirme un trabalenguas de bienvenida que finalmente entendí. Nos dirigimos a su bosque, mientras lo hacíamos, el reino parecía vació y un silencio que desesperaba mi ser gritaba en alta voz.

No habíamos dado cinco pasos cuando ya nos encontrábamos todos dentro de un bosque completamente natural; se oía el ruido de las cascadas, el canto de las aves; un manantial hermoso embellecía el entorno. Papi mío, si quieres imaginarte ese bosque piense en la naturaleza de la tierra; solo que debes imaginártela perfecta, sin ningún desvarió ni error. Todos los animales allí poseen entendimiento; ellos hablan un idioma raro pero uno les entiende. Es un reino feliz; ningún ser piensa en dañar a otro. Ellos viven del poder y son alimentados por él en su existencia. Cuando entramos, un búho nos indicó el camino que debíamos seguir para encontrar a Brussin. Muchos animales salvajes nos saludaban y se mostraron muy amistosos con nosotros. Cuando llegamos a un lugar de rocas y de cascadas de agua cristalina; vimos también allí el nacimiento del manantial. Pero lo que me impresionó, fue ver a nuestro guía el búho convertirse en Brussin frente a la vista de todos nosotros.

Prada y Pilo corrieron a abrazarlo y a cuestionarle el porqué se había camuflado en búho. El solo sonrió sin decir palabra alguna. Luego de que me saludó estrechando mi mano, me lanzó al manantial y alcancé a escuchar su voz chistosa y rápida que dijo a mis amigos: -síganme-; todos estábamos en el manantial donde veíamos claramente los pececillos alrededor nuestro. No te niego papi que darme cuenta de tanta profundidad y de ver las aguas del manantial tan quietas, produjeron en mi nerviosismo, porque recordé que la profe Angélica nos enseño en el colegio que las aguas mansas son profundas y muy peligrosas. Todos seguíamos a Brussin; llegó un momento en que empezamos a notar cascadas y corrientes armónicas. Brussin me dijo: -Vánnotengasmiedosolodejatellevarydescubriraselgritodelanaturalezaylasmaravillasdeella-. Yo dije para mi mismo (al fin y al cabo es un sueño del que debo despertar); obedecimos a Brussin y no te imaginas lo que sentí mientras la corriente interminable me llevaba a toda velocidad; todos los sonidos de la naturaleza de ese bosque entraron en mi ser y sentí que toda ella gritaba a mis oídos trasmitiéndome felicidad. Veía y oía los animales emitir sonidos de saludos hacia mí. También vi caballos acuáticos; son caballos como los que hay en la tierra, solo que estos solamente pueden vivir en ese manantial.

Después de haber recorrido toda aquella naturaleza sin igual, llegamos a una especie de pozo, todo era un tanto oscuro en ese lugar, hasta que las piedras que estaban incrustadas en las rocas emitieron su luz. Ese lugar era la casa de Brussin. Entramos por una pequeña grieta y un pasillo enorme nos conducía sin necesidad de que camináramos; nos llevó a las alturas del bosque. Desde las grandes alturas veíamos toda la hermosa naturaleza, pero también vi unos seres malignos. Se trataba de un grupo de seres de estatura mediana, todos ellos parecían como si los hubieran quemado en el fuego y hubiesen quedado esculpidos en él. Todos eran idénticos y vestían unos pantalones que daban un poco más abajo de la rodilla y no tenían camisa; ellos desde el aire, entrenaban para una guerra. Brussin nos dijo: -ellos son los capitanes de los millones de millones de seres oscuros; están planeando una guerra para destruir el reino de Sion; todos ellos conocen tu Mundo Ván, ellos también viven en la tierra y entorpecen las mentes humanas. Yo me impacté de ver ese ejército entrenar de la manera más cruel y vil. Maldad eran sus rostros y perversidad en todos sus seres. Sentí miedo al verlos pero nada paso porque ellos no nos veían. De repente estábamos volando sobre todas las oscuras alturas; nosotros nos encontrábamos dentro de la gigante ave que nos hacía invisibles frente al mal.

No sé cómo terminamos ahí, pero allí estábamos. Después descendimos en el ave al bosque y la gran ave emitió un grito desde las alturas y todos nosotros, estábamos en su pico, luego Brussin nos tomó y todos juntos saltamos y el ave color café claro nos recogió sobre sus lomos estando nosotros descendiendo desde las alturas. Fue bastante excitante hacer eso papi. Fuimos todos a la fuente del manantial que fluía ligeramente de entre unas peñas, todos bebimos agua y yo sentí que cada entraña de mi ser se refrescaba hasta el infinito. Fui muy feliz en ese momento también. Me propuse en mi corazón no permitir la destrucción del reino de Sion.

Salimos del bosque y nos dirigimos al reino, a los iluminados prados. Allá estaban todos los niños jugando diferentes juegos que impresionaban mis ojos. Como si fuera una sorpresa, Biguigui apareció montando su dragón de dos cabezas al lado nuestro. Nos saludó muy amablemente y me preguntó: -¿Ván cómo te fue con Brussin?-, yo le dije: -ya te imaginaras amigo, sorprendente la majestuosidad y hermosura de la naturaleza-. Él me dijo: -ese es el bosque más parecido a la naturaleza de la tierra; espero hayas aprendido muchas cosas allí-. Luego me dijo: -Pronto entenderás lo que aún no has entendido-. Yo le pregunté: -¿por qué no has estado con nosotros?, él me miró con su profunda mirada violeta y alcancé a escuchar que me decía: -ahh una misión q…- Mi amada madre, me levantó dándome un beso en la frente.

Nada especial en mi planeta tierra, excepto que un niño se le dio por robarse una caja de colores y cuando la estaban buscando, él la metió en mi bolso; eso me trajo problemas porque nadie me creyó y me llevaron a la dirección y me anotaron en el observador del estudiante. La capacidad humana me produce lastima papi, mucha tristeza también.



LA OSCURIDAD



Papá, te cuento que no pensé encontrar mi diario, lo había perdido por completo, mi madre tampoco me daba razón de él; incluso pensé que tú te lo habías llevado para leerlo. La verdad sigo sin entender el porqué mi diario se perdió de mi casa, durante estos dos años. Quiero que sepas que ya no tengo ocho años, sino diez. Mi vida ha estado marcada por el colegio, mi madre y los ataques oscuros. A veces las personas son incomprensibles, los niños de mi edad son cansones y fastidiosos y no solo eso papá; como si fuera poco, veo espantos y espíritus malos perturbando a las personas. Un día en el colegio, mientras atendíamos atentamente la clase de matemáticas, vi claramente como entró una sombra oscura que entró en una compañera de clase; ella empezó a convulsionar y a retorcerse en el suelo; nadie vio lo que yo vi; en ella estaba esa sombra oscura que intentaba comunicarse conmigo. Ella alcanzó a decir mientras sufría siendo atacada por esa sombra: Ván, te odian, te quieren destruir, te van a matar. Todos en el salón de clases quedamos asustados, más aún porque no era su voz, era una voz gruesa y espantosa. Yo medité en esas palabras y con el paso de los días fui recordando mis vivencias en el reino de Sion; después de ese hecho todos se alejaron de Mónica y la ofendían; ella usaba gafas redondas, su cabello es rojizo y es muy buena estudiante; nos hicimos amigos pero nunca más volvió a pasarle eso. Otro día iba con mi madre en el carro, manejábamos sobre una calle oscura y sola. De un momento a otro el carro se apago completamente. Empezaron a llegar personas malas, cuando iban a golpear el carro para abrir las ventanas y hacernos daño. De manera inexplicable, llegó un carro de policía, los habitantes de la calle huyeron de nosotros. Un policía le dijo a mi madre que encendiera el carro y ella lo hizo y encendió perfectamente. Le dijeron a mamá que manejará que ellos nos seguirían por si alguna falla volvía a presentarse. Llegamos a nuestras casas, todos se portaron muy amables con nosotros. Cuando nos despedíamos, vi en los ojos de un policía, la mirada de Pilo, mi amigo. Me alegré pero ellos arrancaron, el me saludaba desde la distancia; Le conté a mi madre y ella me dijo: -cuando una persona es buena, hijo, siempre le va bien en la vida-. Con eso entendí que mi madre era más inteligente que yo. Y te podría contar más cosas impresionantes y peligrosas de donde siempre salgo bien librado. También a veces tengo pesadillas reales, siento que me cogen mientras duermo e intentan asfixiarme, o sencillamente me dejan inmóvil y cuando abro los ojos veo seres oscuros encima mío, con ojos grandes cargados de maldad que me dicen: -te quiero matar, te quiero destruir-, es muy feo sentir eso papi, pero empiezo a recordar momentos en el reino de Sion y de mi cuerpo sale mucho calor y ellos se van de mi habitación. Creo que ya me he acostumbrado a identificarlos en los seres de la tierra, pero los ignoró papi y se cansan de molestar y se esfuman en el aire. Aunque a nadie le cuento estas cosas; a veces escuchó ruidos y veo sombras malas en el aire, pero siento mucha seguridad cuando esos ataques pasan, porque ellos no me pueden hacer daño, el poder no se los ha permitido y por eso me odian.

No te miento que me había sentido muy solo desde que no soñaba con el reino de Sion; no es que me haya resignado, sino que decidí esperar el tiempo en que él poder quisiera llevarme de nuevo a reencontrarme con los amigos de verdad. Precisamente anoche soñé con ellos y esta mañana mi diario se encontraba debajo de mi almohada. Eso es algo curioso para mí; quizá, algún día lo pueda entender.

Querido papito Biguigui me recibió en el reino con mucha complacencia, solamente estaba él, Me dijo que lucía mucho más fuerte que antes; también me dijo que llevaba sin verme dos tiempos. Inmediatamente recordé el sistema tiempo tan diferente entre mundos. Yo lo abracé fuertemente y lo salude como siempre. Él con mucha amabilidad me llevó a su gran palacio que cada vez es más difícil de describir con lenguaje humano; y como tú sabes yo no tengo muchas palabras para describirte lo que veía, solo te puedo decir que lo visto sobrepasa toda imaginación humana.

La casa es luz dentro de mucha luz y proyecciones de luz por dondequiera que se pasaba. La majestuosidad y elegancia no están descritas ni son propias de nuestro idioma papi. Cuando estuvimos dentro, vi un gran pasillo que comunicaba con un abismo muy oscuro y grande. Biguigui sí me había contado que a partir de ese momento vería cosas que me sorprenderían y que no debía escatimar. ¡Yo callaba! Biguigui me tomó de su mano, sus vestidos ardían junto a los míos, parecíamos dos antorchas de fuego que poco a poco se iban acercando a la oscuridad. De repente empecé a sentir un cosquilleo en el estómago, no sé si era curiosidad o simplemente miedo Papi, lo que sé es que al llegar al extremo de la oscuridad. Me aterré y quise devolverme de no ser porque Biguigui me sostuvo fuertemente con su mano derecha. Era un abismo muy oscuro, todo parecía flotar en él, sentí el vacío y el terror al estar en aquel pináculo; pero no solo fue eso, había fieras, sí papi, fieras, ¡eran horribles! Ellas no se habían percatado de que nosotros las veíamos; flotaban a nuestro alrededor, eran ojos cargados de maldad, vestiduras andrajosas y volátiles, algunos no tenían forma alguna, parecían seres descompuestos pero peligrosísimos. No lo percibí todo, pero había seres más peligrosos que otros y lo fuertes dominaban a los débiles. Lo extraño de todo era que los fuertes tenían un cetro de hielo en sus manos y sus apariencias eran un tanto más nobles, eran fuertes, físicamente eran como los hombres de la tierra, solo que estaban elevados sobre el espacio oscuro, pero sus ojos, sus ojos papi eran la maldad. Daba pánico verlos, producía terror. No te imaginas…

Miré a Biguigui, él miraba fijamente a un extremo de la profundidad del abismo. Intenté mirar pero todo era tinieblas a mis ojos, solo veía movimientos ligeros que zumbaban mis oídos y luces opacas y marchitas que relampagueaban y encandilaban mis ojos. De repente un estruendo muy fuerte empezó a subir lentamente, un sonido de bocina agudo y muy nítido estremeció mis huesos y mis oídos parecieron como atravesados por un dardo muy fino. Mi piel se engranujó y mi corazón latía demasiado rápido. Biguigui me miró con ojos de confianza, yo no cabía en la ropa del mismo terror que sentía. Todo se hizo muy oscuro, no veía nada. En medio de la oscuridad vi dos ojos terribles que se fueron abriendo muy lentamente. Biguigui dijo: -‘nos han descubierto van’- Los ojos grandes se cerraron y todas las fieras nos amenazaron a una con sus ojos y sus chillidos estremecedores. Todas las fieras se amontonaron a atacarnos a una, pero en ese momento languidecí y mi cuerpo despertó en el planeta llamado tierra.

Eran las 3 de la mañana, me asusté tremendamente, pero mi madre no sintió ningún ruido. Tuve mucha sed y me paré a tomar agua. Sentía que me miraban, sentía movimientos alrededor de mí. En la oscuridad me parecía ver aquellos ojos amenazantes, sacudía mi cabeza, tratando de borrar aquellas imágenes tan intimidantes. Tenía miedo, quería dormir con mi mamá, pero no quería despertarla. Prendí la luz de la cocina de la casa y tomé agua. Iba por la mitad del vaso, cuando un sonido quebró el silencio que me cobijaba en aquel tupido momento. Escuché mi nombre dos veces consecutivas, -VAN, VAN,- se erizo mi piel. Mi madre se levantó y me dijo quién te llamó Van, solo las 3:05 de la mañana, ¿qué haces despierto?, No supe que responderle y la abracé. Ella me llevó a su habitación algo asombrada porque yo estaba muy frio. Yo estaba inquieto y no puede conciliar el sueño. Esa vez, antes de que sonara la alarma de mamá, yo ya me había levantado y le dije a mamá: mami, ya amaneció, es hora de llevarme a estudiar. Ella me sonrió y pensó que le había cogido la tarde. Me hizo todas las preguntas y le dije mami, a veces es bueno levantarme primero que tú. Ella se rió conmigo, aunque conociéndola sabe que por alguna razón no pude conciliar el sueño.

El día transcurrió normal, pero yo sentí una presión en mi pecho que me distraía de todo el entorno social, solo pensaba y pensaba, tanto que no entendía ni sabía lo que pensaba. Llego la hora de dormir papito. Te contaré lo que pase esta noche. Te extraño…

Anoche tenía mucho cansancio y sueño en mis ojos, fue así como caí rendido. Llegué exactamente al momento donde había languidecido mi espíritu y entré en shock. Biguigui me dijo afronta la realidad, no tengas miedo, ellos nada te puede hacer. Decidí creerle y aferrarme a sus palabras mientras hablaba. Todas las fieras, en gran cantidad, eran millones de millones o más, no lo sé papi; tomaron fuerza en sí mismas y se lanzaron con mucha fuerza hacia mí; ni siquiera atacaron a Biguigui, sino a mí. Sentí mucho coraje en ese momento y una aureola que yo no veía no las dejaba tocarme y se golpeaban y caían sin fuerzas ante aquella aureola de luz inaccesible que me rodeaba. Miré a Biguigui y me dijo, Te felicito Van, eso lo has hecho tú y me abrazó. Luego apareció en la dispersión del abismo, una fuente de agua muy atrayente y sentí mucha sed. Sentía morirme de sed y no lo entiendo. Van me dijo, tu vida está en esa fuente, ve y bebe. Yo miré el infinito oscuro de cosas y fieras y lo pensé. Pero no podía pensarlo, tenía que hacerlo. Cerré mis ojos y me fui caminando sobre la misma oscuridad. Llegué a la fuente de agua y una señora muy sencilla, como de aproximadamente sesenta años, me dio un vaso de agua. Lo bebí y sentí manantiales que recorrían mi ser.

Mi cuerpo cambio, se hizo robusto, parecido al de Biguigui. En un abrir y cerrar de ojos, todo desapareció. Quedé suspendido en la oscuridad de las tinieblas. Pero no sentí miedo, ni por un instante lo sentí. De repente muchos vientos empezaron a golpearme muy fuertemente, y sentí enojo. Veía reflejos de miradas que se perdían en la rapidez de los vientos que golpeaban mi cuerpo. Me transformé en un guerrero dorado, tenía toda la indumentaria que debía tener. Empecé a combatir esos vientos quienes con mi defensa fueron tomando la semejanza de caballeros grises. Se reían con mucha maldad y confianza de que me derrotarían, fueron saliendo muchos, eran muchos, pero yo no me cansaba, no sentía cansancio. Al cabo de un buen rato de estar derribando y combatiendo caballeros grises. Me sentí acostumbrado y me gustó. Me sentí victorioso e intocable. Ellos no podían hacerme daño mientras yo los destruía sin compasión alguna. Luego vi una escalera y escuché la voz de Biguigui en medio de la dispersión que me dijo súbela; me dirigí hacia allá y todos los caballeros grises se convertían en muros muy altos, ya no me atacaban, yo los saltaba pero había una fuerza muy pesada sobre mis hombros que no me dejaba lograrlo. Mire hacia lo alto y no le vi fin a la escalera, entonces me esforcé y subí hasta donde más pude. Mamá me despertó papito. Era hora de ir a estudiar.

Papito, fue un día muy normal, nada que destacar, solo que me dejaron muchas tareas y siento pereza de hacerlas para el fin de semana. Pero me toca. Tengo ganas de acostarme a dormir para seguir en mi lucha; jejejjee. ¡Estoy molestando papi!

Aparecí en la misma dispersión; corría sobre rocas y ruinas espaciales como huyendo de algo o de alguien, buscaba lugar para sostenerme en medio de la expansión, sabía que no podía caer, de lo contario perdería mi rumbo. Era muy difícil, había muchos vacios y los espacios eran muy largos. Pero sentí mi cuerpo liviano y saltaba distancias muy largas; de dos, cuatro, cinco metros, no sé si diez. Me dirigía hacia un lugar, no sabía cuál era. Corría muy rápido y llegó el momento en que se acabaron las rocas en el espacio. Un monte muy alto estaba en mi horizonte, en la profundidad solo había lava ardiente y fuego que chispeaba las grandes alturas. Sabía que no podía volar. Sentí que algo se acercaba, miré atrás y era un perro rabioso gigante con colmillos de cocodrilo y su nariz eran dos tenazas muy fuertes. Sabía que no podía dejarme alcanzar y en tiempo no record, debía estar en el monte, pero ahora dentro de un castillo blanco suspendido en la soledad y sostenido por aquel monte. Debía entrar, no sé porque lo sabía, pero lo sabía. Cuando tuve muy cerca al perro, apareció mi madre juntó a mí, ella me apresuraba para que siguiera corriendo y corrimos juntos sobre un puente colgante, sostenido sobre la nada, corrimos desmesuradamente por él, a nuestro paso se iba desmoronando, eso me dio más fuerzas de seguir sin mirar atrás. El perro corría sobre la nada y yo le dije a mí ser: ¨-debo ser más rápido y fuerte-. Corríamos a la velocidad de la luz, el perro hambriento también. Era muy poca la distancia que conservábamos; cuando estaba llegando al castillo blanco, mi madre desapareció del entorno sin explicación alguna; yo seguí corriendo con gran prisa. El gran portón del castillo se abrió a mi paso, me desvié a la derecha y había una escalera, al parecer muy larga en forma de caracol muy cerrado, la subí lo más rápido que pude, llegué a un tercer nivel. No había más espacio para subir, el perro estaba casi en mis vestidos blancos. Había un fondo muy profundo y vi un portón grandísimo papi. Corrí ligeramente y vi unas llaves que eran más grandes que yo. Las levanté haciendo un gran esfuerzo y en milésimas de segundo la metí, pero casi que no puedo, porque el perro alcanzó a salpicar mi ropa con su espesa baba.

Al entrar, el perro gimió y escondió su cola que era una boa con cabeza y sentidos y dientes muy filudos; se humilló y se sintió desesperado. Lo recogieron dos varones muy fuertes vestidos de los pies a la cabeza con una bufanda azul que demostraba servicio y arrojaron al perro rabioso con cola de boa a una puerta que sacaba candela. Vi la transformación del perro en una absoluta fiera que ardía en fuego. Fue horrible papi y sentí lastima por él. Vi un trono muy grande y muchos servidores a su disposición, ellos tenían alas y se mecían por el espacio, todos eran tranquilos y resplandecientes. Pude ver como fluía agua cristalina de aquel trono. Y solo veía una luz muy potente que cerraba mis ojos, no podía resistirla. Me esforcé y vi un cabello muy blanco, más blanco que la misma nieve papi.

Los mismos servidores me tomaron y me llevaron a un jardín, era el Edén, árboles gigantes me rodeaban, frutos por doquier y posos de aceite que iluminaron mi piel cuando me sumergí en ellos. Hice de todo. Comí frutas, descansé, me bañe en los pozos de aguas aceitosas. Fui muy feliz en ese momento. ‘VAN despiértate, ya amaneció, es hora de ir a estudiar’. ¡Creo que ya sabes lo que paso! Te quiero pa.

Anoche soñé que estaba perdido en medio de un bosque, estaba rodeado de arboles gigantes y un gigante sin rostro esta en medio de ellos. Yo estaba cantando a voz en cuello, cánticos memorables en alta voz, música del corazón que tributaba honor y gloria al poder. El gigante me sostuvo en su mano y me llevó a lo muy alto, vi la hermosura de la vida, los reinos y paisajes y todo lo percaté desde la mano del gigante sin rostro. Esa mano me estiró y vi todas las maravillas, las sentía tan cerca que las maravillas de allá ó de no sé donde, no son ni la mitad de las cosas que nos han contado en la tierra. Luego la mano del gigante me dejó en los pozos y salieron muchos seres con estatura de niños pero ancianos, lo curioso era que eran niños aunque parecían ancianos. No podía diferenciar un niño de un anciano en sus apariencias. Me sorprendieron. Ellos me regalaron un traje especial para momentos de dificultad, era un traje que tenía muchas formas, parecía un traje de guerra, habeces era muy misterioso y otras veces invisible. Era curioso, porque tres de ellos, me pusieron las manos en la cabeza, hablaron otras lenguas y ese vestido quedó incorporado en mí ser sin que yo cambiara la apariencia que tenía en ese momento. Ellos a una voz con sonido lento y chistoso, me dijeron: -esos trajes saldrán solos cuando hayan de ser necesarios. Todo acabo ahí. Todo desapareció.

Aparecí junto a la fuente de agua cristalina nuevamente, en medio de la oscuridad indeterminada e inaccesible. La señora que me dio el vaso de agua; me preguntó, ¿terminó? y se sonrió con picardía y felicidad. Yo me quedé pensativo, porque sentía que no había terminado. Ella estiró su mano como pidiéndome el vaso, entonces caí en cuenta y dije, -ahh, claro, ¡ya terminé! Se lo entregué. Y aparecí en el Reino rodeado de niños. Yo ya no era diferente a ellos; era tal vez igual o mejor. Era muy resplandeciente y mucho poder emanaba de mí, estaba fornido y para ser un niño me veía bastante fuerte. Cuando Biguigui me vio, corrió hacia mí y me abrazó. Ese día hubo una gran celebración, se trataba de mi cumpleaños. Todo fue apoteósico y bastante singular. Lo curioso era que cumplía cien años. Yo pensaba porque cien años. No soy viejito. Intenté aclarar varias veces eso, pero no me dejaban hablar. Me resigné y en medio de la dichosa y chistosa celebración; Biguigui me dijo, este sistema es diferente, han pasado muchas cosas y ya estás preparado para combatir. Yo le dije: -acaso ¿cuánto llevo durmiendo en la tierra?- Me dijo: -llevas seis años viviendo con nosotros-. Dije- ¿pero a qué horas?, ¿y mi madre?, - tengo que mostrarte muchas cosas, con rostro muy serio me lo dijo-.

Biguigui me llevó a su habitación, no veía nada en ella. Estaba sobresaltado. La pared principal de su habitación se hizo líquido y empezó a mostrarme lo que había pasado.

Mi mamá me acababa de recoger de la escuela, y se dirigía al centro comercial, vi en el aire como dos caballeros grises, demasiado malos y crueles, con su poder hicieron que un avión cayera exactamente encima de nuestro auto. Mi madre murió al instante y yo entré en un estado de coma profundo. Mis dos amigos, Prada y Pilo; los que Biguigui me había asignado para protegerme de las fuerzas oscuras, estaban en la tierra, se habían camuflado como doctores dentro del hospital. Todo había sido ordenado por el poder quien así lo permitió. Hubo muchos ataques de parte de las fuerzas oscuras para acabar con mi vida en la tierra, pero el poder no se los permitió. Biguigui también se había camuflado en la tierra como un anciano que tenía el suficiente dinero para cubrir los gastos de mi estadía en el hospital. Mientras veía esas imágenes, me impacté muchísimo y no podía creerlo; no coordinaba mis ideas, ni mis sentimientos. Entré en un profundo estado de reflexión que no duró más de cinco minutos. Me senté y al mismo instante una silla de rey brotó de la nada. Me sentí satisfecho y acepté lo ocurrido. No dije nada y decidí seguir con la misión para la cual el poder me había predestinado.

Abrí mis ojos en el hospital, vi a Prada y a Pilo que me miraban fijamente, también vi a Biguigui convertido en un anciano irreconocible. Yo estaba perfectamente. Biguigui, Pilo y Prada me llevaron a mi casa, donde todo permanecía como si mi madre siguiera allí esperando por mí. Ellos me dijeron, las cosas acá siguen su curso; estudiarás una carrera profesional y seguirás la vida que debes llevar. La comunicación con nosotros debes guardarla. No olvides las cosas que te dije al principio, las cuales están escritas en tu diario. Yo pensé y le dije -Biguigui, has mirado mi diario-, y me reí. Él dijo -no tengo necesidad y me sonrió-. Yo bajé la cabeza. Y en ese instante ya no estaban conmigo. Se habían ido. A los pocos días me di cuenta que el señor Bigui Luz me había heredado una muy grande fortuna y muchas propiedades. No hacía sino reírme. Tenía catorce años y no había vuelto a soñar con mis amigos pero los recordaba en mi corazón con gran alegría y felicidad. Añoraba volverlos a ver pero nada pasaba.

En ese tiempo de no soñar con mis amigos, descubrí que tenía una especie de poderes para trabajarlos en la tierra; de eso me di cuenta un día que un grupo de malhechores pusieron una bomba en un centro comercial. Fueron muchas las personas que murieron ese día, yo casi caigo entre los heridos, menos mal estaba lejos de aquella explosión pero dentro del mismo centro comercial. Muchas personas corrían angustiadas, lloraban y se quejaban. Yo me conmoví de ver ese escenario, y al mirar con los ojos del alma, vi cientos de seres oscuros riéndose de las calamidades causadas. Es claro que ellos propiciaron esas cosas, inmediatamente me acerqué al lugar de los hechos, tocaba a las personas en sus heridas y sanaban al instante; un niño de dos años estaba muerto. Lo alcé en mis brazos y soplé en su rostro y vivió de nuevo. Rápidamente me moví en ese escenario tratando de ayudar a las personas.

Levanté mi mirada y me di cuenta que las fieras me identificaron y desaparecieron. Supe que iban a causar más daño. Como pude solicité a todos despejar el lugar. En mi mente pude ver, exactamente donde estallaría la próxima bomba que mataría muchas personas. Corrí alejándome de aquel lugar, y llegué a otro sector del centro comercial. Las sombras oscuras se metieron en los guardas de seguridad que no me creían que estallaría una próxima bomba y que debía pasar ciertas puertas para evitar la próxima explosión. Ellos no le podían creer a un niño de catorce años, además los identificadores de bombas no mostraban nada. Sabía que no tenía tiempo. Se me ocurrió tocarlos con mi mano para convencerlos y dio resultado; Los tocaba con mi mano y los calmaba; ellos accedían a dejarme pasar las puertas. Cuando yo tocaba sus cuerpos les trasmitía fuego y las fieras se iban pero desde el aire me hacían gestos de furia. Llegué al lugar; era un joven de veinticinco años; muchas fieras estaban en él mientras activaba la bomba. Él me vio y se asustó, con un arma me disparó tres veces; yo me oculté detrás de una pared. No sé cómo, pero mi armadura dorada apareció en mi cuerpo. Escuchaba el estruendo de un ejército acercase a ese lugar; me acerqué al joven mientras mi armadura me protegía de sus disparos. Él sintió miedo y quiso pelear conmigo. Al intentar golpearme, toqué su mano y las fieras salieron de él gimiendo y furiosas en extremo. Él me alcanzó a decir, vámonos de aquí, ya es tarde. Se desmayó en mis brazos. En ese momento entraron legiones de fieras; todas ellas tenían un capitán. Yo intenté desactivar la bomba que estallaría en dos minutos. El alto y fuerte capitán ocultaba su rostro en su negro casco, llevaba una túnica negra y larga, con botas negras y bastante escalofriantes; ordenó a las fieras atacarme; mientras me protegía con la armadura, salió de mi un traje de luz que llenó el lugar y espantó a todas las fieras que me atacaban; creo que era una de los trajes que los enanos ancianos con caras de niños me habían dado. Solo faltaban veinte segundos. Ese capitán, me dejó inmóvil y no podía hablar ni moverme. Con mi mayor esfuerzo, le ordené a la bomba que no explotara. Y cuando era el último segundo, no estalló. Ese capitán se enfureció y desapareció de mi presencia, yo huí del lugar sin dejar rastro de mi presencia. Fue algo bastante extraño para mi papi. Muy extraño.

He visto una serie de poderes o habilidades en mí con los cuales puedo ayudar a las personas. Han pasado muchas situaciones papi mío que si te las contará detalladamente se me acabaría el diario que tú me regalaste y todavía quiero conservar espacio en él.

Luego de seis meses después de mi última realidad con mis verdaderos amigos; soñé estando en mi casa, era una noche de lluvias torrenciales en la tierra y de muchos rayos y truenos sin número; poco a poco me deje arrullar por el goteo continúo de la lluvia y los relámpagos de la noche. Soñé que llegaba al reino de Sion; esta vez no se abría ninguna puerta para mí. Yo me encontraba afuera y buscaba la manera de entrar pero el portón dorado del reino estaba completamente cerrado. Yo gritaba y daba voces para que me abrieran pero nadie me escuchaba. Me precipité mucho porque con dolor recordé que Biguigui me había dicho que el día que yo dejara de hacer el bien, yo no podría verlos a ellos, ni ellos a mí. Mientras examinaba mis pensamientos; escuché la risotada de una bruja con aspecto de suma perversidad detrás de mí. Cuando la vi me impresioné hasta lo que no pude por lo inmenso de su fealdad. Ella empezó a atacarme enviando contra mí hechizos; yo los esquivaba. Mientras lo hacía; ella alcanzó a golpearme con un hechizo con el cual me dejó completamente inmóvil. Solamente podía mover mis ojos, respirar y oír. Ella se acercó a mí y empezó a golpear y a arañar mi cuerpo. Luego de unos instantes; no pude soportarlo y estallé en luz sacando mi vestido tridimensional de tres colores y convirtiéndome en el niño de siempre; un niño como los que pueden entrar en el reino.

La espada de mi armadura apareció en mi mano derecha, me abalancé hacia ella con mucha rapidez y la dividí en dos; ella gimió de manera aterradora; pero luego se convirtió en una serpiente voladora con muchos dientes y crujía dando miedo absoluto. Expulsaba candela en mi contra de su feroz y gigante boca; con su cola intentaba golpearme. Pero no le di lugar de nada; rápidamente lancé mi espada incrustándola en medio de sus dos ojos. Cuando lo hice; ella desapareció del entorno y las puertas del reino se abrieron para mí. Entré y me dio mucha alegría ver a todos los niños del reino de Sion. Todos ellos, estaban alistándose para la guerra porque el reino de Sion había sido atacado por una legión de fieras que habían quemado gran parte de la naturaleza divina del reino. Biguigui los comandaba a ellos. Cuando me vieron allá; me preguntaban con asombro: -Ván ¿y tú qué haces aquí? Yo les decía; -no lo sé-, -el poder me trajo- mis amigos guardianes lucían un poco tristes porque el mal que habían hecho en los bosques del reino había sido innumerable. Biguigui los comandaba a todos y les participé lo que había vivido antes de entrar. Biguigui en alta voz dijo: -eso ratifica que debemos ser muy valientes porque hoy es un día de gran victoria para el reino de Sion.

Todos los niños estaban formados, todos en sus formas de niños robustos pareciendo ser niños pero en realidad no lo eran; ya lo había entendido, lo único que a todos nos conservaba en aspecto de niños era nuestro corazón pero el menor de ellos superaba los mil millones de años. Todos eran guerreros poderosos y legendarios; ¨ellos eran mis amigos¨. Todo el reino de Sion, estaba atento para la batalla. Biguigui ordenó que nos tomáramos de la mano y que cerráramos nuestros ojos. Lo hicimos y aparecimos en el espacio oscuro. El ejército contra el que nos enfrentábamos ya no eran la peligrosas fieras que había visto antes. Esta vez se trataba de seres con apariencias mucho más peligrosas. Todos ellos, guerreros fuertes, con armaduras rojas. Puede evaluar en un segundo la rapidez y alcance de cada guerrero. Sus aspectos intimidantes en demasía; todos ellos con dientes de dragón feroz; con ojos de candela y con arcos y escudos y jabalinas que impresionaban mis ojos. Cuando miré a mis amigos, todos ellos lucían como guerreros de luz. Sus armaduras en esta ocasión eran blancas; todos ellos con aspectos fuertes y en gran manera armoniosos. Yo tenía las mismas vestiduras de ellos y mi cuerpo también estaba robusto y fuerte como el de un hombre guerrero entrenado para lo peor; en la oscuridad no teníamos apariencias de niños, teníamos aspectos de reyes que aún no han entrado en la vejez.

Biguigui orientaba la batalla y todos empezamos a cantar el himno a la victoria de Sion. Mientras lo hacíamos oíamos estruendos muy fuertes que derrotaban silenciosamente al ejército enemigo; yo los veía a ellos desintegrarse por el poder de nuestra melodía. Ellos crujían sus dientes y no soportaban escuchar nuestro cántico, cántico que de manera involuntaria yo también cantaba. Luego la mujer que los comandaba a ellos, también elevó su cantico de guerra. Fue algo que el poder no nos permitió escuchar porque de nuestros yelmos, salieron tapones a nuestros oídos. La guerra comenzó. Me impresioné mucho al ver como Prada y Pilo me protegían en las muchas ocasiones que casi me aniquilan en el combate. Ellos son guerreros de luz.

Fue impresionante la vitoria que tuvimos. Digo tuvimos porque yo también herí a muchos y destruí a muchos de ellos. Cuando se vieron derrotados; la mujer que me había enfrentado a la entrada del reino; la misma que los lideraba. Ordenó la retirada de su ejército. Inmediatamente los perseguimos hasta quitarles una piedra verde que tiene luz propia. Esa piedra era uno de los tesoros del espacio que los malignos habían robado del reino de Sion. - Lo hicimos, lo hicimos, decíamos todos-. Luego nos tomamos de las manos y volvimos a entrar al reino. Todos celebramos y nos regocijamos en la naturaleza. Todos fuimos niños otra vez. Y la paz y la felicidad volvieron al reino de Sion.

Hablé con mis amigos y ellos me explicaron que el mal siempre ha querido destruir el reino de Sion, me dijeron que también han matado a la humanidad de la tierra y que no descansaran hasta destruir por completo todo ser humano de la existencia terrenal. Biguigui me dijo que no entendía el porqué el poder me había llevado a ellos de nuevo sin avisarles antes. Ellos me felicitaron porque me había portado valientemente. Me dijo Biguigui, -hay muchas cosas que tengo que decirte Ván, pero por ahora no las puedes sobrellevar-. En ese momento desperté y eran las cuatro de la mañana. Los espantos empezaron a recorrer mi habitación. Ruidos insólitos desesperaban mi ser y lo peor era que no podía volver a pegar el ojo para dormir. Mi madre ya no estaba. Decidí no ponerle atención a las perturbadoras fieras que descienden a la tierra para atormentar los pensamientos y emociones de los humanos. Los ignoré hasta que se aburrieron de molestarme pero aún sentía sus malignas miradas en mí. Ellos no se atrevían a tocarme porque sabían que se lastimaban. Empecé a cantar, el mismo cántico que escuché en la batalla. Mi casa se sacudió y tembló dando la impresión de que se desplomaría en ese instante, yo seguía cantando sin sentir nervios al respecto; sabía que estaban saliendo y por eso hacían tanto ruido, porque salían furiosas de que un ser humano las dominara. Luego de que saqué a esas fieras de mi casa con aquella canción. Pude dormir una hora más y la rutina en la tierra siguió.

Yo ya me encontraba finalizando secundaria; mi compañeros de estudio eran personas normales; a mi poco me gustaba andar con ellos; no encontraba en ellos más que vacios y mentes confundidas; por eso era que las fieras a veces los usaban en mi contra, para hacerme sentir mal o decir cosas aisladas de la razón que les producían risa. Yo sé que no razonan, eso los desequilibra. Pero bueno, me comportó muy prudentemente con ellos; cuando los puedo ayudar lo hago sin esperar de ellos algo bueno. He visto que en sus estados de quietud, son chéveres conmigo y me admiran; ellos me expresan que me ven fuerte y creo que hasta miedo ó respeto les produce mi presencia. La niñas me expresan que no debo cambiar, que a veces las personas cambian; y en fin, he aprendido a disfrutar cada momento, teniendo cuidado de mis actos y de mi alcances en proporción con mis limites. Me siento feliz papá, muy feliz, esa felicidad está en mi corazón y el secreto es no hacerle daño a nadie.

Paso el tiempo, en algunas ocasiones tuve que usar mis capacidades para ayudar a las personas que se accidentaban o que estaban intranquilas; muchos de ellos expresaban que sentían paz conmigo. Yo siempre me preguntaba el porqué ellos no buscaban a Sion en sus corazones, ese sería el único remedio; pero concluí que no todos merecen tener paz y no de todos es la felicidad. Me siento muy afortunado de aprender, de vivir y de poder expresar lo que nadie pude ver, oír y hacer.

Llegó nuestra fecha de graduación como bachilleres y para celebrar ese acontecimiento, decidimos ir playa paradisiaca y bien agradable con todo el curso. Mis compañeros disfrutaban ampliamente todo el ambiente. Yo también lo disfrutaba. Hasta que mientras tomábamos el sol, escuchábamos música y otros contaban chistes. El clima cambió, todo se oscureció de un momento a otro. Empezaron a caer truenos y rayos y la bravura del mar empezó a manifestarse. Todos presenciamos tornados y como huracanes en el agua. El agua se levantaba a nuestros ojos mientras todos gritaban y huían. Los profesores, desesperados y en extremo angustiados nos gritaban que los siguiéramos y que nos metiéramos en nuestros cuartos. Yo mire con los ojos del alma a muchas fieras y seres oscuros propiciando eso.

Una sombra oscura muy gigante, se metió en el agua y la revolvió y la mando hacia donde yo estaba. En ese momento desaparecí, y el agua no me golpeó. Se levantaron muchas fieras que lanzaban contra mí olas y remolinos de agua. Yo podía esquivarlos porque pude volar, pero mucha gente estaba muriendo por esa causa. Una especie de enormes gusanos voladores, empezaron a caer en forma de lluvia, tenían dientes puntudos e intimidantes y sus colores expresaban veneno y peligro. Por cada trueno o rayo, caían muchos al embravecido mar. Esos animales me electrocutaban cuando tocaban mi piel. Y se comían las ballenas y a todas las especies marinas, incluso devoraban a las personas que se encontraban bajo la furia del mar; a mí me mordían y me producían mucho mal mientras yo intentaba golpearlas. Las fieras siguieron en su perversidad matando seres humanos por todos lados. Yo debía encontrar la manera de parar esa masacre. No sabía qué hacer. Me dirigí a las fieras que se habían metido en el mar y en los impetuosos vientos; de mi mano empecé a mandarles fuego, cuando vieron que yo las debilitaba con mi poder. Todas se levantaron y el mar y el viento se aquietaron. Quedé frente a un ejército muy numeroso. Pasaron dos segundos y todas se unieron y formaron la cara de una serpiente de enorme jeta y dientes. Esa figura se lanzó hacia mí emitiendo un chillido espantoso y aterrador. Recibí mi armadura de guerrero y lancé mi brillante espada, hacia esa enorme jeta de dientes asesinos. Todas esas sombras, fieras y gusanos destructores, desaparecieron. El mal fue muy grande, la naturaleza acuática casi queda extinguida y todos mis compañeros de estudio murieron, al igual que gran parte de la humanidad.

Me senté en la húmeda playa del mar que empezaba a ser abrazada por un sol mañanero y no pude contener mis lágrimas, con mi dedo, comencé a hacer figuras y como resultado, terminé dibujando un barco gigante. Me pareció bonito ese barco y no pude creer que lo hubiera hecho porque soy mal dibujante. Lo detallé como desahogándome del dolor sentido y de repente, la arena empezó a formar una película donde veía que la tierra se destruía, pero las personas que montaban a ese barco que yo había hecho se salvaban; nadie quería montar en mi barco y las personas preferían morir por los desastres naturales; muy pocas personas subían a él. Yo dije en voz inquieta, -¿pero por qué no suben?, y todos los humanos que huían del peligro me miraron y sus caras se tornaron malas y siguieron huyendo hasta que todo desapareció de la arena y de mis ojos. Entendí que la maldad humana iba más allá de lo que yo pensaba, la maldad no solo era de las fieras ó propiciadas por los ejércitos oscuros, sino que vivía en lo profundo del corazón de cada ser humano. En ese momento decidí no sufrir lo que pasaba, porque recordé que todo era permitido por alguna razón. Me levanté de la arena, estaba un poco herido por las heridas que me propiciaron los gusanos. Renqueaba alejándome del pacifico mar. Dos frías y gruesas poleas como los brazos de un pulpo me agarraron y rápidamente me metieron en el tranquilo mar.

Fue sorprendente para mí, aparecer frente a las diez niñas negras con cabeza de medusas, ellas me agarraron con sus extensiones y me dejaron en tierra. Reconocí que estaba en el reino de Sion y no podía creerlo. Se acercó un conejo plateado con visos dorados y empezó a lamer mis heridas. Sané rápidamente. Luego llegó Biguigui montando su Dragón de dos cabezas. Me dijo desde el aire: -amigo, no desmaye tu corazón, lo que paso tenía que pasar; tú hiciste muy bien en ser valiente y vencer esa hueste de maldad. Ahora sigue adelante; ya tus heridas están sanadas; pronto hablaremos mejor de todo aquello que pasa en la tierra. Saludos de Prada y Pilo y te manda decir que se sienten muy orgullosos de ti-. Yo iba a decirle algo, pero el desapareció, e hermosos y gigante conejo plateado con visos dorados también. Mis heridas sanaron y nuevamente las extensiones de las niñas me sumergieron en el mar amarillo y aparecí en una playa cercana a mi ciudad natal.

Papá quiero decirte que si no te había escrito antes; es porque este diario que tú me dejaste; se pierde y cuando debo escribir algo aparece debajo de mi almohada; yo lo guardo en mi nochero y cuando lo voy a volver a sacar, no está. He comprendido que solamente aparecerá en los momentos que yo deba escribir. Hoy mientras tendía mi cama, lo encontré debajo de mi almohada. Creo que tengo algunas cosas que contarte, papá.

Pasaron días en los cuales todo transcurría normal. Entré a la universidad, tuve nuevos amigos y conocí muchas personas diferentes. El ambiente para un joven de dieciséis años fue un poco alertador para mí. Sentía mucha curiosidad por explorar el mundo, quería aprender cosas de la tierra y de la sociedad humana. Estudié derecho en una buena universidad. Afortunadamente la herencia que el señor Bigui Luz me había dejado me mantenía cómodamente para que yo me defendiera en la vida y saliera adelante en lo que necesitara para vivir.

A diferencia de mis compañeros de universidad, yo no sentía atracción sexual por nada ni por nadie. Eso me tranquilizaba y no me imaginaba ciertas escenas. Me producían una desavenencia y/o repugnancia. Conservaba conmigo mi corazón de niño papá. Esa era la razón.

Me encuentro en quinto semestre de derecho, me divierto y me apasiona lo que estudió, sobre todo cuando se trata de aplicar justicia. Ayer, salí de la universidad bastante tarde. Eran casi las diez de la noche. Tomé mi vehículo y me dirigí hacia mi casa, hacia nuestra casa Papá, todavía vivo en ella. Mi carro empezó a no dejarse conducir y me llevó por otro camino. Se metió por una trocha oscura, no estaba pavimentada, a mí alrededor todo era monte y empezaba a ver ojos malignos mientras el carro se aceleraba cada vez más. Empezó a llover y a hacer mucho frio. El carro salió a una carretera completamente sola, la puerta se abrió y yo bajé. No veía nada, todo estaba minado de la soledad y la oscuridad. Lo único que alumbraba era mi carro. Pero él también se apagó. Muchas risotadas y movimientos bruscos, sentía a mí alrededor. Mi carro se incendió en llamas que no lo consumían.

Un ejército de creaturas malignas abrió sus espeluznantes ojos en la oscuridad de manera simultánea y poco a poco fueron mostrando sus incomprensibles cuerpos. Un rey sentado en un trono de candela, les ordenó que me atacaran, todos lo hicieron sin compasión alguna. Eran muy veloces y sus ataques hacia mi eran a muerte. Recibí mi armadura dorada y empecé a destruirlos con mi espada y a defenderme de ellos con mi escudo. Ellos eran muchos pero ninguno podía lastimarme porque mi armadura dorada peleaba por mí. Un destelló de luz pura y cristalizada salió de mi pecho, la potencia de esa luz dejó inmóviles a todas las creaturas del ejercito maligno. Levanté mi mano derecha y la cerré lentamente. Todas esas creaturas explotaron mientras cerraba mi mano y todo fue humo que se dejaba ver por la candela de mi vehículo.

El rey sentado en su trono de candela, se rio ásperamente y me dijo con arrogante voz: -ah con que tienes poder- él se levantó de su trono y se paró frente a mí. Su armadura de hierro, su grande cuerpo, sus enormes manos de las cuales salía candela, sus ojos sin vida, completamente oscuros; todo su cuerpo estaba cubierto de un traje negro como de cuero; su piel era de hierro debajo del cual solo había carbón encendido que daba vida al fuego; a su poder. Estaba lloviendo y a él la lluvia no le caía. Nos miramos a los ojos. Se rió nuevamente de mí.

Apareció la bruja horripilante, la misma que me había atacado en una ocasión que quería entrar al reino de Sion, la misma que yo dividí en dos partes con mi espada. Ella estaba allí con él, ella apareció de la nada, como producto de la risa de aquel maligno rey. Ambos se rieron de mí, ella se convirtió en una anaconda gigante de ojos rojos que se deslizaba por entre las manos que emitían candela de su amo. Se levantó en mi contra y me miró con aspecto amenazante, abrió su negra jeta y dejó ver sus aterradores dientes, de los cuales caía espesa baba gris. Yo estaba sobre la tierra; ellos en el aire. La anaconda se lanzó contra mí con mucha rapidez, yo no me inmute, ligeramente la descabecé.

Los ojos del maligno rey se abrieron y expulsaron fuego mientras un grito de angustia salió de sus entrañas. Se convirtió en una bestia invencible, su piel más fuerte que todo lo conocido y su cuerpo más grande y aterrador que todo lo que con anterioridad había visto. Tenía escamas, muchos brazos, tres ojos de fuego, dos candela y uno rojo ardiente, no tenía pelo por ningún lado. Me lanzó una llamarada de su ojo rojo, mi escudo me protegía, rápidamente siguió atacándome con sus poderes y su candela; tenía consigo una jabalina enorme con chuzos gigantes de hierro que no paraba de golpear contra mi escudo. Yo estaba bien protegido, pareciera como si mi armadura peleara por mi; pude notar su desespero al ver que sus ataques en mi contra eran en vano, rápidamente dio un bramido estremecedor; se creció en un dragón con diez aterradoras cabezas.

Yo me impacté de ver ese monstro y cuando me iba a atacar, intenté huir, al hacerlo la parte de la armadura que protegía mi pie derecho se zafó, pero seguía en él. Era un monstro muy rápido y en menos de nada me levantó en sus dientes con una de sus cabezas, mientras las otras no paraban de lanzar fuego y mordeduras a mi armadura. Alcancé a cortar tres de las cabezas, mientras estaba en el aire sostenido por los dientes de una de ellas. Finalmente, una de ellas vio que mi protección del pie derecho estaba débil y siguió mordiendo esa parte hasta que finalmente mi pie quedó desprotegido y me mordió. Su veneno entró en mí ser; la lluvia siguió. Yo quedé tendido en la carretera como muerto. Tenía la ropa que había vestido ese día; un jean azul, un buzo verde, zapatillas y un reloj. Mi carro estaba intacto al lado mío. Todo fue lluvia.

Desperté en un hospital, atendido por médicos de la tierra. No veía a mis amigos, ni ellos estaban cerca a mí. Entendí que había perdido por cobarde, por haber intentado huir. Un fuerte dolor embargo mi corazón, me sentí morir. Golpeaba mi cabeza y aruñaba mi piel en la desesperación de la amargura que embargaba mi alma. Eso fue la muerte; definitivamente morí y lo digo con lágrimas en mis ojos, lagrimas del corazón.

Hoy, después de dos días me dieron de alta; nadie explica lo que me paso, nadie sabe qué fue de mi; tampoco me atrevo a contarlo porque nadie creería. Mi cuerpo está perfectamente, no tengo cicatriz en mi pie derecho. Finalmente no me atacaron la carne; mordieron mi alma y una esencia de mi murió. No sé si la pueda resucitar. Quiero morirme papá; no quiero vivir. Me odio, me detesto. Si hubiera sabido que esto sería lo que fue, y si mi decisión de vida hubiera dependido de mi; no habría nacido. No sé qué hacer. Me siento muerto, muerto como todos los seres humanos que están alrededor de mí. Perdóname Padre por mi cobardía y falta de valor para luchar en contra del mal. Hoy encontré mi diario debajo de mi almohada, aquí en mi casa; ahora lo guardaré donde siempre lo hago; seguramente no volverá a aparecer después de mucho tiempo. Seguramente no querrás saber más de mí. Te amo y nunca te olvidaré.



PALABRAS DESDE LA PRISION DE MI ALMA



No sé donde ubicarme, solo sé que aprendí muchas cosas; y todo fue a partir del preciso momento en que Biguigui decidió entrenarme.

Hoy tengo tristeza en mi corazón, el mundo en el que me encuentro es insensible e ignorante, no me gusta; vivir aquí es un tormento continuo. Pero debo afrontarlo todo, vivir las cosas, quizá así pueda ser feliz.

Ya han pasado algunos tiempos y no le encuentro sentido a mi existencia, nada me gusta, nada me impresiona y nadie me parece lo suficientemente interesante para conformarme a este mundo. No sé qué hacer.

Necesito desahogarme, el diario que me dio papá lleva tiempo lejos de mí; él se ha escondido de mis ojos y ya ha pasado largo tiempo. Tengo una presión incesante en mi pecho, un dolor que no tiene cura, una vida triste y una amargura constante que me hacen desear la muerte antes que la vida. Ya no tengo lágrimas en mis ojos porque siento que cuando se ha pasado el límite de dolor no queda lugar para ellas. ¡Eso lo he vivido! Si alguna vez estas palabras llegan a tu lugar, eso me dará tranquilidad y sosiego.

A partir de éste momento quiero desahogarme en ti, quien quiera que seas, quiero contarte mis cosas, sobre todo, aquellas de las que nunca he hablado. Biguigui me ensenó muchas cosas en mi niñez, cosas que marcaron mi corazón y existencia. Todas las noches acostumbraba a soñar con el Reino de Sion ó el infinito, como quieras llamarlo. ¡Todo era tan hermoso! Me convertí en un ser muy potente y poderoso, para el cual lo imposible había dejado de existir. Recuerdo que a partir del momento en que Biguigui empezó a mostrarme todas las cosas y a entrenarme, todos los tiempos de la existencia se mezclaron en mí y perdí la noción de todo.

Quiero contarte que entre más aprendía del reino y del poder, más destreza y poder adquirirá. Dentro de las enseñanzas aprendí que el PODER era el PODER y por tanto todo era PODER. Comprendí que el poder me había escogido desde mucho antes que todo fuese; también aprendí que debía luchar por el bien y que por tanto mi enemigo a muerte era el mal y todos sus numerosos y malignos ejércitos. Solo supe que el PODER era el bien y solamente eso. Todas esas píldoras de conocimiento Biguigui me las iba dando mientras me ponía pruebas muy difíciles, como cruzar los mares en no tiempo, luchar con bestias marinas, enfrentar a seres imaginarios y yo todo ello lo disfrutaba y me divertía mucho. Pasaron muchos años de mi vida humana, cada vez fui aprendiendo más, me formé y adquirí mucho entendimiento y respeto en todo el reino, como a su vez muchas virtudes y valores; entendí que la grandeza dependía de la humildad y del corazón. Aprendí a volar, vencí muchos factores externos que quisieron obstaculizar mi carrera pero la peor batalla de todas la enfrente el día que tuve que combatirme a mí mismo. No lo pude resistir y creo que no alcance la meta establecida EL AMOR.

Tengo dieciocho años y la infelicidad reina en mi corazón y no me lo explico, pues nada me falta, todo parece ir bien, llevo una vida normal aunque reinada por la soledad y la insatisfacción. Yo sé que algo me falta y me siento morir porque no lo puedo alcanzar. Biguigui siempre me decía que para seguir la comunicación con ellos, debía permanecer como niño. No podía crecer porque el día que eso pasara yo no podría verlos y ellos a mi tampoco porque no pueden mirar lo vil de la tierra. Y eso es cierto, porque con mi crecimiento ha habido muchos cambios en mi personalidad; seguramente la vanidad se ha apoderado de mí ser, habeces soy muy caprichoso y lo peor es que me igualo a la gente ignorante y apartada de razón. He crecido y lamento decirte que odió mi Juventud al mismo tiempo que la amo y la consigo.

Anoche soñé que tanto mi madre como yo éramos niños y queríamos huir de la nada, corríamos y corríamos hasta que la neblina nos ocultaba y separaba. Yo tenía mucho frio y corría, luego vi a mi padre quien me decía: ya casi es tiempo Van, de que empieces la misión. Luego de eso él se escabullía por en medio de la neblina. En ese momento sonó la alarma que indicaba que debía ir a la universidad.

Ésta mañana me estuve acordando de Biguigui y de mis amigos en el Reino de Sion. Estaba en clase de construcción del conocimiento; pero mi mente y mi ser se habían elevado, mi cuerpo estaba allí pero mi ser no. De repente entré en éxtasis, tuve una serie de visiones en cuestiones de segundos, miré a lo lejos el Reino de Sion, todo estaba cerrado para mí. Solo veía sus muros de fuego que visaban resplandor de oro puro. En ese instante subí muy alto, tan alto que cuando miré abajo, el pánico y terror se apoderaron de mí, me sobresalté; casi me caigo de la silla en que estaba. Mis compañeros de estudio se burlaron de mí. Yo simulé reírme de mi mismo también, aunque quedé completamente consternado. La aburrida clase siguió su curso y traté de concentrarme en ella hasta acabar.

Llegué a la casa como a eso de las ocho de la noche, tenía algo de alegría porque había sido un buen día. vi televisión un rato y luego me dispuse a dormir. Más me demoré en cerrar mis ojos cuando vi un caballero de ropas blancas de pie junto a mi cama, un viento acariciador soplaba sus vestiduras. Nunca había sentido tanto respeto y reverencia por algo, o alguien. No creo que lo que vi haya sido más de un segundo de nuestro tiempo, pero yo quería no ver más. Era impresionante el temor que sentí, dada la potencia y el poder de aquel varón de vestiduras blancas. Luego de ello mi corazón sintió mucha tranquilidad y una paz enorme cobijó mi ser. Sentía que él me estaba protegiendo y dormí como un bebe pero no soñé.

He querido curiosear y vivir muchas cosas en este mundo, la farra, la diversión, mis amigos, las mujeres, el licor, las drogas. He querido vivir ciertas cosas sin descuidar mis obligaciones universitarias entre otras. He explorado lo que este mundo ofrece, me he entregado a los placeres y prácticamente me he olvidado de lo que fue mi niñez. He crecido en el rumbo de la vida y no me he negado a nada, pero te confieso algo: -¨no soy feliz¨-. He encontrado diversiones que me gustan; problemas ya no he tenido, me volví facilista con mismo y no quiero saber de nada. Sé que todas estas cosas no te van a gustar y por eso no había querido escribirte.

Hoy me siento nadando en un mar infinito donde todo es permitido y donde no tengo obstáculos mayores a los que mi vida pueda enfrentar. Aunque no me lo crea a mí mismo, en el fondo añoro tener otra realidad, otra vida, otro sentir; me siento miserable y vil. Habeces siento asco de mi mismo porque me he olvidado del bien. Para mis contemporáneos todo es tan normal y tan absurdo, ellos quieren ser tan malos como tan buenos, viven sus momentos y al momento lo olvidan todo; nada les preocupa, nada les angustia. Solo viven sus tiempos, sean buenos o malos, todo lo soportan, no saben en que refugiarse. Tratan de aprender, creen saberlo todo, pero nunca entienden. Los percibo sin sentidos, sin entendimiento y con un corazón acostumbrado a sus emociones y pasiones. Pero sabes que lo peor de todo soy yo, porque aunque parezco entender decidí hacer mi realidad igual a la de todos ellos. Así que en nada me diferencio, excepto en que me doy cuenta que puedo ser más malo y terrible que todos ellos juntos. Tengo miedo de mi mismo.

He intentado enamorarme, no he podido, de nadie me he enamorado aunque de mi se enamoran fácilmente. Jejeje, es enserio, ¡a veces me siento muy malo! Hoy amanecí pensando en quien quiera que seas tú. Ya soy profesional, tengo mis propios negocios y tengo una vida económica y material solvente. Te cuento que soñé que estaba dentro de una cárcel, y de repente recibía una visita. Me sorprendí al ver la misma señora anciana de sesenta años que me había dado el vaso de agua en la tremenda oscuridad. Ella me visitó, me miró muy seriamente y me dijo: -todo esto es un plan que tú no entiendes-, las fuerzas oscuras que gobiernan la tierra han agotado tus fuerzas y entenebrecido tu mente, pero todo ha sido permitido por el Poder-, ella me entregó unas llaves y desapareció de mi vista. Con ese sueño entendí que de mi dependía salir de la cárcel o no. A partir de hoy tengo un propósito, espero no pase mucho tiempo hasta que tenga algo interesante que contarte.



LA PRISION



Hace dos años larguitos que no te veía diario, Te había perdido de mi habitación, pero te necesito para que mi padre sepa lo que ha ocurrido en mi vida en tan poco tiempo.

Había olvidado contarte lo que paso después con ese monstro de diez cabezas. Mientras yacía en la mojada carretera, algo de mi miraba sin mirar; alcanzo a recordar que todas sus cabezas se regeneraron, se convirtió en rey imponente de armadura de hierro sentado en su trono de candela helada, igual al sujeto que había visto por primera vez. Mientras él me observaba victorioso, cayeron de las oscuras alturas dos potencias malignas, la carretera sufrió daños por la caída de esas dos aves esqueléticas. Todo fue muy rápido, alcanzo a recordar que eran dos calaveras alargadas e idénticas con alas de huesos, la tenebrosidad era su aspecto; ambas parecían tener un cinturón de hierro en el cual sostenían una espada larga. Ambas emitían fuego azul anegrado en forma de candela. Ellas llegaron muy rápido, sacaron de mi cuerpo al niño de traje resplandeciente, tridimensional de tres colores y de muchas joyas preciosas. Se llevaron lo mejor de mí. El rey en su trono desapareció al instante. Quede solo, tendido en la carretera y cobijado por la lluviosa oscuridad.

Fui llevado a un lugar alejado; todo era oscuridad alrededor de mi, muchas rocas y abismos rodeaban mi visibilidad. Alcanzo a recordar, ver desde la distancia, inmensas rocas, oscuridad sin límites y lava que chispeaba fuego. Sentí miedo, nos acercamos rápidamente y me metieron en una jaula con cerrojos indestructibles. La jaula estaba incrustada en medio de inmensas rocas; un vapor sofocante subía mientras mis trajes de valor se dañaban lentamente. Veía muchas calaveras volátiles en todo ese escenario que parecía un volcán infernal.

Llegó el rey en su carro de candela helada, todas las calaveras lo reverenciaron con sumisión. Se levantó de su trono volador, se quedó quieto frente a mi jaula; movió su cabeza y la jaula se abrió. Levantó su mano y con sus movimientos empezó a golpear lo mejor de mí contra las rocas, todo se derrumbaba por la fuerza tan grande con que estrellaba a ese niño que era yo. Me tiraba a la lava una y muchas veces, luego volvía a estrellarme contra las rocas y no paraba; cada vez lo hacía con más fuerza y por fin me destruyó. Estando destruido fui nuevamente encerrado en la prisión por las volátiles calaveras. De mi no quedaban sino piltrafas y mi vestido precioso se volvió andrajoso. Quedé allí, por algo más de dos años terrenales. Las guardianas de la muerte eran las encargadas de custodiar mi prisión. Ya todo se había acabado para mí, y con dolor me resigné a perder. Mi vida en la tierra siguió un rumbo sin norte. Ya no quiero hablar de eso padre mío. Me contrista el corazón.

Papá te cuento, que las guardianas de la muerte, me habían dejado solo porque estaban recogiendo almas perdidas en la tierra. Ellas usualmente lo hacían, ese día estando muy atormentado y consumido por el dolor. Llegaron a mi mente recuerdos de mi infancia en el reino de Sion. Al mismo instante, apareció la anciana de sesenta años, la misma que me había dado agua en el reino. Al ver su cara buena frente a mis vestiduras; ella se compadeció de mí.

Rápidamente me entregó las llaves que abrirían esa prisión. Me dijo: -Ván debes huir, huye rápido, las guardianes de la muerte están cerca, huye y no te dejes alcanzar. Ella desapareció, yo abrí mi prisión, intenté volar pero no pude, caí en una roca. Con mucho esfuerzo y golpeándome de muchas maneras mientras intentaba volar, logré equilibrarme en el aire. Sentía los aletazos de las guardianas, ellas presentían que algo bueno había pasado. Casi me estrello con ellas, menos mal me camuflé en una roca; en una de las inmensas paredes de ese lugar. No sabía cuál era la salida; estaba convertido en una creatura amargada de trajes viles; mis ojos trasmitían dolor e insatisfacción. Mi aspecto era el de un niño maltratado y sin vida.

Al ver ellas mi jaula abierta, abrieron sus ojos como nunca, expulsaron candela de ellos y se unieron, formando a la muerte. Una calavera igual a las guardianas pero gigante, rodeada de una aureola oscura y con ojos de fuego rojo. Al unirse gritó fuertemente y nuevamente se desintegró en cientos de guardianas. Yo sentí miedo, pero debía ser valiente. Todas ellas salieron y algunas custodiaban el lugar. Me costaba mucho trabajo escabullirme sobre las rocas buscando la salida. En algunas ocasiones ellas pasaban cerca a mí y no me veían, en una ocasión casi me caigo de las rocas, ellas alumbraron con sus ojos pero afortunadamente no me vieron. Llegando al pináculo de las alturas ó a la entrada de ese tortuoso lugar; una de ellas me vio; inmediatamente de sus ojos salieron llamas para quemarme; no sé cómo no me alcanzó a lastimar más; todas se vinieron en mi contra. Me paré sobre la entrada de aquel abismo; todas ellas en furia se vinieron a velocidades incalculables para aprisionarme de nuevo. Me sentí perdido; alcé mi vuelo, pero teniéndolas ya casi encima mío. Pilo y Prada, me tomaron de mis brazos y me elevaron a velocidades infinitas. Ellas nos perseguían; pero mis verdaderos amigos eran más rápidos. Salimos del planeta tierra y todos los seres oscuros empezaron a atacarnos. Ellos me protegieron hasta que me entraron al reino de Sion. Solo estaban ellos; el reino estaba solo. Sin que me dijeran algo y sin hacer algún gesto, me metieron en un pozo de aceite que empezó a devolverme la vida y a renovar mis preciosos trajes. Allí estoy ahora Padre mío. No sé cuánto tiempo tome volver a la vida para empezar una nueva carrera.

Papá, a partir de ese momento, del momento en que la buena anciana me dio las llaves para abrir mi prisión y huir, sentí un nuevo amanecer en mi vida. Decidí salir de la cárcel en que me encontraba enmendando mis obras y alejándome de todo lo que consideraba malo y perjuro para mí ser. Estoy intentando ser feliz en esta tierra. Pronto cumpliré diecinueve años y debo ser mejor, no puedo mirar atrás, ni dejarme encarcelar de lo que no es conveniente para mi alma.

Pronto terminaré mi carrera profesional, mis amigos de la noche se quejan porque ya no quiero hacer lo de antes; no me nace, creo que ya quemé la etapa de la inmadurez en mi vida. Me siento tranquilo, quiero respirar aire nuevo. Me cansé de llevar una vida vacía y triste.



EL PODER



¡Diario travieso y pertinente!, solamente apareces cuando tengo algo que contar, no sé cómo te enteras de mis sueños. Eres todo un misterio para mí, todo un misterio. ¿Qué voy a hacer contigo ah diario? Eres el único amigo dispuesto a sellar los secretos de mi corazón y de mi alma. Te quiero, te quiero mucho y no sé qué sería de mí sin ti.

Ya que apareciste, quiero contarle a mi Papá, mi sueño de anoche. Padre mío, antes que nada quiero manifestarte que para mí es de sumo gozo dirigirme a ti y saber que me escuchas por medio de este regalo que me concediste, el cual pareciera no tener fin y el cual me ha demostrado ser muy oportuno.

Esta vez no entraba al reino de Sion como lo hacía en las veces anteriores. Salí del pozo de aceite en que me encontraba, mis vestidos estaban regenerados y limpios; volví a ser el mismo niño robusto y fuerte, el niño con traje tridimensional de tres colores y muchas preciosuras en él.

Tenía claro que debía ir a palacio; no sabía cuál era el propósito de mi intención. La hermosura del reino me miraba detenidamente mientras andaba, pero ningún amigo hacía parte del entorno. Llegué a palacio, lo vi dispuesto a recibirme; y cuando empezaba a ascender las cinco gradas; Biguigui estaba adelante. Me abrazó entrañablemente cuando llegué a la última grada donde estaba él; me dijo: -Me alegra mucho verte de nuevo mí perdido amigo, ya es hora de que tengas claridad en tu camino; el poder te ama y te sacó de la prisión oscura para darte vida nuevamente; no hay lugar para los miedos, no puedes ser cobarde. ¡Se valeroso, fuerte guerrero!- yo lo miré como se mira a alguien que uno nunca puede alcanzar. El sintió tristeza en mi y seguidamente me dijo mostrando mucho ánimo: -Ván amigo, vamos a entrar a mi palacio; hay algo que el poder me ha ordenado enseñarte-. Yo le dije: -vamos amigo en tono apesadumbrado-. Todo a mis ojos era como la primera vez, como cuando palacio esta sin ser habitado, hasta que el dijo: -MIRA- yo miré y recordé a los hermosos dragones nadando en las paredes, allí estaban otra vez frente a mis ojos.

La entrada de luz me sorprendió. La mesa de fuego estaba en la sala de su palacio y muchos objetos de fuego y valor que no había visto antes aparecieron a mis ojos; alcancé a ver cuadros con enmarcaciones de aguas impetuosas, candela, culebras gruesas y alargadas entre otras muchas figuras impactantes; pude ver guerras en ellos, incluso lo que estaba pasando en muchos mundos se veía desde esos cuadros; solo se veían tragedias y momentos tristes. Biguigui me dijo: -sígueme, vamos a mi habitación- mientras ascendía las gradas que conducen a su habitación, vi un cuadrito pequeño; su marco era una culebrita pequeña de color negro y rojo, se trataba de una criaturita salvaje y muy venenosa; ella era el marco del cuadrito deslizándose constantemente alrededor del mismo; en él estaban las guardianas de la muerte y también vi mi prisión abierta y sin mí. En mi pensamiento reproché el no haber tenido ayuda de ellos, de mis amigos del reino antes de que todo ese mal me destruyera el alma. Biguigui escuchó mi pensamiento y me dijo: -no pienses así Ván, no fue nuestra decisión que eso pasara, tampoco podíamos ir porque no teníamos autorización; ahora estás con nosotros de nuevo y eso es lo que importa. Eres más fuerte y poderoso porque estás venciendo el mal en la tierra- yo le escuchaba su voz sin estar frente a él; sin explicármelo, aparecí en su habitación de luz, la pared principal de la misma se hizo líquida y nos sumergimos en ella. Me llevó al principio de los principios de los tiempos. Nada era todo y todo era nada. ¡Pero el poder estaba en todo!

Biguigui tocó mis ojos y cayeron escamas muy gruesas de ellos. Vi un reino celestial, legiones y legiones de ejércitos de luz, rodeaban el poder quien estaba sentado en un trono de luz con apariencia de carro de fuego muy potente. Yo no veía al poder, ni a su forma, ni a su aspecto. Solo sabía que esa luz potente, clara y nítida era él. De repente su aspecto de luz, parecía haberse tallado en forma de un guerrero muy fuerte, de repente la misma luz se talló en un anciano de ojos de fuego y cabello blanco resplandeciente con aspecto de rey poderoso. Me impacté tanto por ese reino celestial llamado Armagedón, supe de la nada, que el poder había tenido dos hijos; uno mayor y otro menor. Sin embargo, el poder se había complacido más en su hijo menor porque era manso y demasiado humilde. En tanto el hijo mayor del poder, por la importancia de su primogenitura y su poder; era más imponte y un tanto altivo. Aunque también se le veía el bien. Todos eran seres de bien, no había maldad en sus vestiduras. Todos servían y debían servir al poder, tanto los hijos, como los seres celestiales y sus ejércitos que eran numerosos en gran manera.

Todo lo que veían mis ojos cambió y empecé a presenciar un hecho histórico e imborrable en el reino; Biguigui y yo estábamos ahí, nadie nos veía, pero nosotros lo veíamos todo. El poder tenía aspecto de rey sin igual, sus trajes blancos resplandecientes, que de tanta pureza parecían transparencias en viento; su barba blanca al igual que su hermoso cabello; sus ojos alargados y rodeados por una capa de luz; su color indescriptible. Hermoso ese anciano de días, de aspecto alargado, gigante y poderoso, hermoso ese rey llamado PODER. Vi frente a mis ojos, a sus dos hijos, ambos príncipes, el mayor de aspecto imponente, rubio, hermoso; perfecto en todo; vestido de trajes resplandecientes de luz roja y azul rey, de ojos alargados como los de su padre el poder. El menor, un poco más bajo de estatura que su hermano, de estructura perfecta, de tez carmesí resplandeciente, de cabello negro intenso, sus ojos grandes y vivos color luz al igual que los de su hermano. Ambos servían a su padre, ambos lo amaban. Entendí muchas cosas sin verlas; ambos hijos eran amados por el poder. En todo el reino Armagedón, reina la paz y los muchos ejércitos de luz y otros millones de seres vivientes; sirven al trono y al poder. Estaba anonado padre de presenciar aquella gloria tan indecible.

Al hijo mayor del Poder le tenían gran respeto, admiración y envidia en el reino; lo veían como el sucesor de su padre, el Poder. Tenía muchos talentos, dones y potestad. Era el sello de la perfección, todo lo podía y lo hacía. En tanto que el hijo menor no era visto de la misma manera por los ejércitos de su padre. Lo consideraban débil y por tanto lo menospreciaban en cierto sentido. Aunque también lo respetaban porque era hijo legitimo del Poder y era digno de gloria. El Poder estando en su trono, decidió probar si su primogénito era digno de heredar la eternidad de su reino.

En cierto momento de ese gran tiempo, El hijo mayor del Poder vio como su padre se deleitaba en el agasajo que su hijo menor le había preparado. Él ya se había dado cuenta de la preferencia de su padre hacia su hermano menor y tuvo miedo de que los mandos eternos, al darse cuenta de la preferencia del Poder; inclinaran el respeto y admiración hacia su hermano menor. Sintió que su padre heredaría el reino y toda potestad a su hermano menor y eso no podía soportarlo. De manera curiosa supe que esa inclinación del Poder hacia su hermano menor era la prueba de la humildad que el mayor debía superar para ser el heredero legitimo del reino Armagedón. Pero no fue así, porque su corazón no estaba preparado para semejante gloria.

El hijo mayor del poder tenía gran dominio sobre todo el reino. Después del Poder, era él el segundo en el mando, pues no había nadie más antiguo que él sino sólo el Poder. La envidia y ansias de dominio percudieron sus vestidos y reconoció que no lo podía ocultar durante mucho tiempo; influyó a millones de millones de los ejércitos de su Padre, convenciéndoles de que ellos no debían servirle más a él, porque el heredero de la gloria eterna era su majestad y que si ellos lo apoyaban en su rebelión para quitar el reino a su padre, él los sentaría en grados más honrosos y les daría más poder y gloria. Fueron millones de millones quienes se dejaron enceguecer por su astucia, y decidieron rebelarse. Al Poder nada se le escapaba, él ya sabía lo que tramaban sus creaciones y no le interrumpió su plan a su hijo mayor. Esperaba que razonara y reconociera el gran amor que su padre sentía hacia él. Pero eso nunca ocurrió. Para eso había tenido dos hijos y por ello demostraría el porqué de su complacencia hacia su hijo menor. ¡El Poder nunca se equivoca, jamás lo hace, por eso es el Poder porque es Perfecto en toda su plenitud!

Pasaron considerables tiempos, tiempos en los cuales el hijo mayor del poder se mostraba demasiado bueno para con todos los seres de luz. Los convenció absolutamente con su poder y los dominó con toda su capacidad. Todos los niveles y ejércitos de Armagedón se encontraban en confusión; muy pocos, demasiado pocos mostraron fidelidad al trono y al Poder. Se cansaron de obedecer y los muchos sentaron al hijo mayor en el trono de su padre, sin que él lo hubiera decidido aún.

Todos festejaron y los pocos que hicieron resistencia fueron encarcelados por el hijo mayor; el hijo menor con su gran poder, logró escapar de aquella situación porque su hermano había ordenado desaparecerlos del reino, tanto a su hermano como a su padre. Él fue en busca de su padre huyendo de aquellos traidores del trono eterno. Encontró a su padre en el huerto de la vida. Ese huerto es un lugar natural, sumamente natural, pero arde en vida, todo arde, nace y permanece para siempre. Su hijo menor le dijo: Padre, te han traicionado y han conmovido las glorias eternas. Él muy calmadamente le respondió con voz de Padre bueno:- Todo debe seguir su curso-, lo miró a sus ojos fijamente y le dijo: -tengo un plan mucho mejor, que revolucionara todos los estamentos de la vida- le añadió además –y tú hijo mío, lo vencerás a él-.

El poder y su hijo menor, se camuflaron convirtiéndose en soldados de luz dentro de los ejércitos que seguían al mayor. Todos los soldados de aspectos fuertes, algunos de ellos con alas impactantes; todos ellos de aspectos indestructibles, sin armas y con mucho poder que el Poder les había dado. Él autorizó a su hijo menor, para desatar a los guerreros de luz que habían sido encarcelados por ser fieles al trono y a su padre. El hijo menor del Poder fue a las prisiones del reino y con su sola voz, al decir fuertemente –denesira-, todos los traidores, que custodiaban las prisiones donde los fieles estaban, quedaron convertidos en estatuas de mármol. Él les habló de la orden de su padre a los fieles. Ellos obedecieron y se camuflaron junto a los millones de ejércitos que le seguían, ellos aparentaron seguirle. El mayor con toda su altivez y arrogancia permanecía sentado en el trono de su padre.

Posicionaron las filas de los grandes ejércitos y comandos del reino Armagedón. El hijo mayor se dispuso a hablar, alcanzó a decir: -desde hoy, empieza una nueva gloria en el reino, todos ustedes me deben obediencia, solamente a mí; solo yo soy el que soy; y nada ni nadie me puede vencer- su aspecto de príncipe noble se había deteriorado y la fealdad y maldad se empezaba a reflejar en su ser y en el de todos los que le seguían con voluntad. Siguió hablando, -el que desaparezca al padre y a su hijo, será el segundo más grande después de mí-, luego en alta voz y con gran arrogancia dijo: -un ser como yo no tiene principio, ni tiene fin-. Alcancé a escuchar como sus poderosos seguidores se alegraron en esa traición. Su noble padre, no pudo contener la ira y resplandeció en las filas del ejército. Tomó su gloria y todos los que lo vieron sintieron temor y miedo; la Potencia del Poder opacó todo el entorno. Con mucha suavidad, le dijo desde la distancia: -¿qué has hecho hijo?, todo es tuyo, y tú estás predestinado a heredar esta gloria, ¡pero en su momento! Aún no es el tiempo. Deja que te guié aún más; aún no estás preparado para asumir el trono-. Él se rio de manera altiva y mientras decía: -¿crees que puedo soportar más tiempo de servicio hacia ti? yo soy grande, soy mejor que tú. Yo soy ahora el que soy y tu ya no eres más y mucho menos ese hijo que jamás será mi hermano-. ¿No sé te ocurrió hacer algo más digno de mi grandeza para ponerlo como hermano mío? ¿Pensabas ponerlo a él por encima de mí? ¡Eso jamás lo permitiré!

Todos los comandos y poderos del reino vieron la transformación de su gloria en fealdad, y todos los que lo habían seguido también se convirtieron en seres viles, muy poderosos pero viles. Solo los que habían guardado fidelidad al poder conservaron sus vestidos puros y resplandecientes.

El trono desapareció y el hijo mayor quedó suspendido en el aire. Se enfureció y hubo guerra cual nunca hubo en los condados eternos. Vinieron compañías de otros reinos que el poder había creado para tiempos de guerra. Todos los reinos y ejércitos eternos a excepción del reino de Sion, se unieron contra el poder y su hijo. Los pocos fieles resistían en batalla, al igual que mis amigos del reino, como los guardianes de los bosques, Biguigui y muchos niños que no tenían aspectos de niños sino de guerreros poderosos. Todos ellos luchaban contra las fieras; la hermosura de los traidores se había convertido en tremenda fealdad. Ellas eran ahora las fieras y los de menor rango, lo seres oscuros.

El señor de las tinieblas (el hijo mayor del poder), dañó a muchos, millares de millares y la guerra pareció no tener fin. La voz tronante del poder, en tono de lamentación, dijo: -¨Mi hijo, mi amado hijo, mi primogénito; a partir de hoy no podrás ser mas mi hijo, Tengo un plan aún más excelso y te demostraré que la misma nada te puede vencer porque desde ahora y para siempre nadie serás¨. El poder que heredaste de mí, el cual yo te di, lo has contaminado y lo has hecho vil ante los ojos de mis fieles. Luego dijo muy fuerte; con una voz que estremeció todos mis sentidos Papá; ¡Destrúyanlo y sáquenlo de mi reino y todos sus seguidores sigan su mismo destino! En ese momento vi a Biguigui, a Miguel, Gabriel y Daniel; amigos que veía entre los niños del reino en mis sueños de niño; ellos tenían otros aspectos, demasiado grandes y fuertes, y cuando el Poder dio esa orden ellos se hicieron más poderosos en fuerza y potencia. Ellos encapsularon a la bestia en una red mágica y la arrojaron a la oscuridad donde supe que jamás encontraría la paz. Los traidores del trono siguieron a su jefe, el que alguna vez había sido predestinado para heredar el reino de la Vida eterna. Cuando la maldad fue expulsada de Armagedón, hubo demasiado silencio, un silencio que no permitía pensar.

Después, se presentaron junto al gran trono luz, los pocos que habían permanecido fieles al poder; ellos parecían innumerables, pero en comparación con los que se habían ido tras el hijo mayor del poder; eran pocos. El poder llamó a su hijo menor y a todos los ancianos y poderosos del reino. Aquellos poderosos eran seres cristalinos con aspectos de ancianos poderosos y honorables; ellos fueron habían sido creados para hacer respetar las leyes del reino. El poder en su luz más potente, tanto que nadie podía levantar la vista, les dijo con voz potente: ¨El mayor servirá la menor¨, no se oían palabras después de eso. Todo era silencio mientras todos veían el plan que el poder tenía preparado. Se trataba de crear el planeta tierra, el cual no sería otro universo espiritual, sino material y perecedero. Por haber sido hijo mayor del poder, tenía que reinar y lo puso por rey y señor del planeta tierra. Toda su hermosura, potestad, poder y benevolencia, se convirtieron en maldad y su potestad sobre la tierra fue casi absoluta.

Mientras todo transcurría en absoluto silencio, y mientras todos veían el plan del Poder. Todos vieron como el Poder tomaba a su hijo menor para que venciera al mayor dentro del planeta tierra. El poder crearía seres humanos de naturaleza perecedera, débiles en sí mismos. Los haría con raciocinio y capacidad de tomar decisiones; les permitiría tener capacidad y dominio sobre el bien y el mal.

Ya se había decidido que el planeta tierra que crearía el poder, el cual ya existía en su mente. Sería el rin de combate donde se demostraría que el bien prevalecería sobre el mal. Era una guerra que cobijaría muchas generaciones de vidas humanas donde los humanos tenían que tomar la decisión final. El hijo menor del poder tenía que formar un ejército humano, hecho en debilidad y acostumbrado a ella. La humillación hacia su hermano mayor era vencerlo con un ejército débil pero unificado por el amor del poder en todos ellos. El triunfo significaría ser llamado hijo del Poder teniendo todas las cualidades y atributos del mismo por toda la eternidad. La gloria más alta era heredar el trono y su reino bajo la dirección del ahora primogénito y unigénito del Poder: la Luz.

Vi como fueron pasando las generaciones en la tierra; el hijo menor del poder buscaba con gran esmero seres humanos que estuvieran dispuestos a dar la guerra por el bien en ese mundo entregado al gobierno de la oscuridad y la perdición. Eran muy pocos los que podía hallar dispuestos para hacer el bien y dar tributo al Poder. Vi generaciones que se perdían por completo. Ningún ser humano obedecía la voz del bien que estaba en sus conciencias. Toda la humanidad se entregó al reino de las tinieblas, lo veneraban con sacrificios que aterraban; sacrificaban niños haciéndolos pasar por el fuego, se herían físicamente, mataban inocentes y bebían la sangre de ellos, entre otras muchas cosas que compungieron mi corazón mientras las veía en la inmensidad del silencio que a todos nos cobijaba. Las reglas de rivalidad y daño mutuo eran las primicias de la cotidianidad. La ansias de poder y gloria se entendieron por los malos caminos y la tierra se convirtió en un caos. No se encontraba en toda la tierra, una persona dispuesta para hacer el bien. El reino imperante del hijo mayor del poder había cegado a toda la humanidad, esclavizándola duramente en sus propios cuerpos terrenales y haciéndola infeliz hasta la muerte.

Al ver esto, el hijo menor del poder, decidió entrar al planeta tierra como lo hacían todos los seres humanos. Nació como nace cualquier niño. Pero cuando su hermano mayor lo detectó dentro de su reino, por cuanto era el único que se resistía a hacer el mal. Ardió su furor y como se había convertido en una gran bestia de aspecto intimidante y demasiado horrible y feroz. Dio un gran rugido que trajo oscuridad palpable en toda la tierra. De inmediato todos sus ejércitos de seres malignos que habían decidido seguirlo desde el principio; empezaron a atacar al hijo menor del poder. Lo atacaban de la manera más intolerante posible. Todos a una lanzaban contra él dardos de hielo que quemaban las vestiduras blancas de la luz; desfiguraron su rostro, lo trataron como se trata al más vil de todos los seres, lo ofendieron hasta el cansancio y lo desecharon hasta la muerte. Pero él venció y logró el propósito de su padre el Poder; porque jamás cedió ni un instante a hacer el mal. Muchos seres humanos que habitaban esa generación, en la que Él se encontraba, se cansaron del gobierno oscuro; le siguieron sin importar que el rey de lo terrenal los pudiera matar, y se refugiaron en la luz.

Papá, a mi me causó mucha impresión, ver al que había sido hijo mayor del poder convertido en un rey muy poderoso, demasiado fuerte y en extremo malo. Tenía muchas apariencias, a veces lo veía como una bestia horripilante, otras veces como un guerrero oscuro y vil que atacaba al hijo menor del poder y en otras ocasiones como un ser de luz, con aspecto de bien. Era impresionante su poder y la capacidad que tenía para liderar las conciencias humanas. Pero me impresionó mucho verlo en su aspecto de rey poderoso, con sus trajes reales, sentado en un trono de marfil con visos dorados en medio de muchos mares y tesoros. Él desde su trono, daba órdenes a sus ejércitos de atacar al blanco, al heredero de su padre Poder. Y no solo dio orden de atacar al blanco, sino a todos los que decidían seguirle, dándoles la muerte más vil y miserable que te puedas imaginar. ¡Cosas que no quiero recordar, padre mío!

Vi como el hijo menor del poder, se sostenía en medio de las oscuras e intimidantes alturas, vestía una indumentaria blanca, sin nada en sus manos. Mientras todos los poderosos ejércitos lo atacaban sin piedad. El resistía porque sabía que la única manera de vencer era resistiendo el mal con la vestidura blanca que le había dado su padre. El malo al ver desde su trono que por más que sus ejércitos con todos sus poderes lo atacaban, sus vestidos permanecían blancos; se enfureció tanto que tomó su aspecto de guerrero intimidante y con sus propias garras y cobardía le desmenuzó y apartó de sí a sus seguidores, dándole muerte a todos ellos por medio de los seres humanos que jamás se negaron a seguir su voluntad: el mal.

El hijo menor del poder volvió a su reino, donde fue recibido victorioso por haber vencido a su altivo hermano mayor con el bien; Él jamás se igualó a la bestia de su hermano que ya nada tenía en él; por el contrario, dejó un legado inolvidable que todo el que decida seguirlo, tendrá que vencer la bestia para poder sentarse junto con el poder y su hijo, su único hijo en su reino que nunca tiene fin y que jamás tuvo principio.

Ahora bien; el hijo menor del poder amó mucho a la humanidad y tuvo compasión por todos ellos; decidió ayudarlos para que huyeran de las prisiones de maldad con que el rey de lo terrenal los había encarcelado. Era él junto con su padre y su potente espíritu, uno solo. Decidieron por tanto ayudar a la humanidad y rescatarla del poder del gran dragón, dueño de la tierra y señor de las tinieblas. De ahí en adelante vi como muchos seres humanos optaron por seguir el camino del bien. Mientras la bestia desesperada trataba de hacerles la vida miserable. Pero ellos se gozaban en todas sus adversidades porque los ejércitos luz, estaban al servicio de los hombres y mujeres que hacían buenas obras y los protegían de los ataques del rey de la oscuridad, dueño y señor de toda gloria terrenal y pasajera. La única condición para alcanzar la protección de luz era haciendo el bien, conservando siempre el corazón de un niño puro.

A partir de ese momento papi. Me sentí claro en mi camino y entendí todas las cosas que había vivido. Entendí que nada sabía después de ese momento y amé mucho al Poder. Me enamoré, decidí amarle, respetarle, obedecerle y seguir el bien hasta el fin de mi vida terrenal. Soy extremadamente feliz papá. El poder tiene un poder en la tierra que yo debo despertar, porque para eso me eligió.

Luego sentí como Biguigui y yo fuimos expulsados de la panorámica liquida de la pared de su habitación. Estando en forma de niños como al principio, me tomó de los brazos y me hizo una descarga de poder que refresco mi ser y me dio confianza y seguridad. Me dijo: -ya sabes tú misión en la tierra, muy pocos como tú son escogidos del poder, a los que él quiere magnificar por encima del poder oscuro. No te conformes a los placeres temporales de la vida, ni te refugies en el dinero, cosas que el malo puso para pervertir los caminos del bien. Sigue adelante, lucha con el corazón, da lo mejor de ti y sobre todas las cosas; jamás defraudes el poder. Yo al igual que todo el reino de Sion estamos al servicio de los seguidores del bien. Nada de lo que necesites te va a faltar. Solo sigue, corre hacia la meta, no te detengas, no mires atrás que de seguro la victoria tendrás. En ese momento aparecí, sentado en una silla del tren, que se estacionaba precisamente donde tenía que bajar para ir a mi casa. En el transcurso, veía como el ejército oscuro vivía en las personas. Ellos me miraban con rabia, pero no eran los humanos; eran mis enemigos.

Mis días terrenales siguieron su curso y yo cada vez era más desprendido de las cosas. Muchas personas me atacaban, me calumniaban, trataban de hacerme sentir como un imbécil; otros se burlaban de mí y en ocasiones, en situaciones bastante complejas veía la intención de que querían lastimarme físicamente. Yo opté por ser humilde, bajar la cabeza y no apegarme a nada. Sin embargo algunos contemporáneos me admiraban y me consideraban una persona bastante fuerte. Jamás me dejé tocar ó lastimar por las cosas que pasaban. Sentía lastima por las personas que se dejaban usar del poder oscuro para hacerme mal.

Papá, en una ocasión soñé que estaba en el espacio oscuro, todo era tinieblas y que todas las fieras a una se venían con una furia incomprensible a atacarme. Vi al heredero del poder al lado mío quien me defendía y no permitía que me hicieran daño. El me cuidaba. Ambos estábamos vestidos de guerreros, yo era un niño, él un gigante muy poderoso. Los derrotamos a todos y desperté.





LA CORONA DE LA VIDA



Hoy encontré mi diario y quiero decirte padre mío que he aprendido de los triunfos y de las derrotas, me he dado cuenta de la importancia de seguir el Bien y de resistir al poder oscuro. El día en que cumplí veintitrés años de edad, soñé que iba al Reino de Sion, las enormes puertas se abrieron ante mi presencia y todos los niños del Reino me recibieron con un agasajo muy grande y me felicitaban porque según ellos yo estaba cumpliendo 2012 años. Yo no entendía por qué lo hacían y nuevamente Biguigui, sin yo preguntarle nada me dijo, -recuerda que nuestro sistema es muy diferente al del planeta tierra-. Yo estaba muy feliz disfrutando con todos ellos. Hubo un momento en que me dirigí al pozo verde, de donde salió una mujer verde como con escarcha en la piel; ella era un tanto más oscura que el resto del aceite y me dijo: -Te das cuenta que ya eres un niño fuerte y que tus vestidos son esplendidos. Todos estamos muy orgullosos de ti y te amamos-. Todos los seres más hermosos de la vida, estaban allí conmigo, los árboles, los mares, los extraños seres que los habitaban, los peces de colores, los lagos, los guardianes de cada uno de los bosques. Todos ellos estaban allí conmigo pero yo sentía que ellos estaban esperando algo de mí: pensé que yo debía darles presentes o algo parecido; mientras cavilaba en ello; yo dije para mí mismo: -Y el Poder, ¿dónde está?, nada me haría más feliz que tener su persona con nosotros-. Una voz potente muy dentro de mí ser, me respondió: -estoy en todos, con todos y me gozo en todos.- entendí que eso era el Poder: Todo y todo era él.

En medio de la celebración de mi cumpleaños; las fuerzas oscuras empezaron a atacar el Reino de SION, con enormes cantidades de hielo, que de una u otra manera estremecían el interior del reino. Todos nos apresuramos al galpón del reino, tomamos nuestras mascotas y levantamos el vuelo. El espacio oscuro estaba minado de cientos de miles, de millones de fieras hambrientas, vestidas de trajes amarillentos y con ojos cargados de maldad. Todos las miramos mientras ellas seguían atacando el Reino con la intención de perforar sus contornos para poder entrar. Fue maravilloso a mis ojos ver que cuando ellos lanzaban sus terrones de hielo, los contornos del Reino de Sion se encendían en llamas puras que derretían por completo los témpanos de hielo, al menor contacto. Me pareció raro que lo atacaran de esa manera sin el más mínimo respeto por el Poder. Yo pregunté para mí mismo, ¿qué pensara el poder? Y una voz dentro de mí, me dijo: -defiende a Sion que yo estaré contigo-

Cuando terminé de oír esa voz; todos los seres que habitaban el Reino de Sion se dispusieron para la guerra. Fue impresionante verlos transformados en seres guerreros, con aspectos temibles según sus apariencias. Me impacté y me llené de mucho coraje. Nadie daba una sola orden, todos nos comunicábamos en silencio como producto de nuestra unanimidad. Todos supimos que debíamos dirigirnos hacía la oscuridad a pelear por la dignidad de Sion; en equipos de tres, nos tomamos de las manos y fuimos entrando por aquel hoyo negro que había hecho Biguigui para pasar a la tremenda oscuridad.

Estando en la tremenda oscuridad, los seres de luz, resplandecíamos él y eso obstaculizaba a las fieras para que nos atacaran. Yo en ese momento, al igual que todos ellos, era guerrero y un gran guerrero como todos los demás. Las fieras nos arrojaban grandes témpanos de hielo pero nosotros les derrotábamos con nuestro fuego y los heríamos con nuestras ardientes espadas de luz pura. Fue una pelea de mucho poder y la riña era casi igual.

Recibí una orden del Poder que llegó a mis sentidos; debía dirigirme a las más densas tinieblas, a la cuna de la Bestia o del mostro que me había quitado la vida en mi juventud. Debía ir y coger la corona de las 12 estrellas o la corona de la vida. Solo así terminaría esa guerra. Me dispuse a obedecer la orden recibida, peleando con todo el potencial de mí ser. Entre más luchaba mas fuerzas tenía y me hacía más grande. Eran innumerables los ejércitos que me atacaban sin compasión. Muchas culebras trataban de enredarse en mi cuerpo, muchas me mordían, toros que aparecían de la nada me embestían, pero yo seguía. Creaturas insólitas me alaban de los pies y hacían de todo para que yo no me acercara a la feroz bestia que dormía. Ella solo se despertaría si sentía que la corona de las doce estrellas era quitada de su lugar. Entre más me acercaba; muchas bestias y animales salvajes y demasiado horribles; en figuras y proporciones inexpresables, hacían hasta lo imposible por hacerme daño. Descendí hasta lo sumo de las tinieblas, mi ser era una linterna que no se dejaba vencer de tanta oscuridad. Avizoré un resplandor de luz cristalina como a cien metros de donde me encontraba. Miré mejor en la medida que avanzaba con gran esfuerzo.

De repente todo se hizo una subida muy vertical y empecé a escalarla. Vi un pantano lleno de animales de sangre fría, que esperaban a que yo resbalara para destruirme; una gran serpiente de muchos colores vivos y con una especie de aletas en su cuello que se esponjaban tratando de intimidarme, salió de aquel pantano. Ella clavó sus considerables colmillos en mi espalda y mis vestidos se mancharon por aquella sangre azul que salió de mí; ella murió al instante por haberme mordido. Empecé a sentirme debilitado porque me estaba desangrando, además el veneno era insoportable y muy difícil de resistir. Seguí avanzando hacía aquella luz que no podía ser otra cosa que la corona de la vida, sentí que alguien me apuntaba a mis espaldas; era un hombre salvaje, de aspecto desagradable, muy parecido al hombre de cromañón pero peor. Disparó y clavó en mi espalda una flecha que quedó empuñada en mi cuerpo, le lancé un puño de fuego y desapareció. Yo seguía, aunque me sentía cansado y veía la imposibilidad de alcanzar la corona, todavía la veía lejos de mi alcance. Cuando llegué a la cima; lo que había escalado no tenía fin. Al lado de la bestia que dormía, yo era una pulga.

La corona estaba sobre una piedra de la cual nacía aceite, un aceite muy espeso y mágico, porque nacía en la piedra y a ella misma volvía, pero nunca era el mismo aceite; eso lo supe, no sé cómo pero lo supe. Cuando estiré mis manos, hacia la corona. Muchos vientos impetuosos, se encerraron alrededor de mis manos y de la corona. Sentí mordidas de serpientes, hachazos, mordeduras letales, sentí también un ejército de seres furiosos que quisieron derrotar mis manos en milésimas de segundo y a velocidades incalculables. Cuando tomé la corona, mis trajes se renovaron, la flecha que tenía incrustada en mi espalda se deshizo y mis heridas sanaron. Un gran estruendo del interior de la bestia de diez cabezas estremeció todos los ejércitos oscuros. La bestia despertó y fijó su iracunda mirada sobre la corona de las doce estrellas que estaba en mi cabeza. Al verme, sentí su furor y rabia hacia mí. Fue muy veloz; en menos de un abrir y cerrar de ojos me sostuvo en sus garras y mis fuerzas se fueron a la nada. Pero cuando eso paso, desaparecí de entre sus garras y de su espesa babaza que me bañaba y aparecí en el Reino de Sion.

Caí tendido en el hermoso pasto. Mi corazón latía a mil, me sentía agotado en extremo. El bello pastizal, me cuidaba y me masajeó todo el cuerpo, yo las veía andar sobre mí. Hablaban entre ellas, con gran felicidad decían: -¡La consiguió! ¡Ya es de él!- Se maravillaban de lo que había logrado y su ojos lloroseaban. Era chistoso, ver cada hojita de pasto hablar, sus lenguajes eran un murmullo tranquilizante para mí que me brindaba paz y excelsa tranquilidad. Luego se acercó un roso y saco toda el agua de su interior y me refrescó. Por último un árbol antiguo del Reino, se sacudió sobre mí y me baño. Jejejej sentí como si todo un mar cristalino me hubiera golpeado y dado más descanso; mis vestidos quedaron brillantes y mis heridas fueron selladas para siempre por el poder curativo de las hojitas de pasto. Me senté de donde estaba tendido y vi a todos mis amigos entrar de tres en tres. Eran expulsados del hoyo negro que se había hecho en las alturas. Ellos llegaban y lo primero que hacían era abrazarme y me decían -lo hiciste, lo hiciste Ván. Ahora la tienes-. Y dijo Pilo -ahora las guerras se van a poner más interesantes en tus vivencias-. Todos se rieron y yo también los seguí-. De un momento a otro todo se evaporó de mi vista. Y aparecí dentro de la tierra.



LA MISION



Después de algún tiempo, tuve una visión en la que llegaba hacia una luz pura, inaccesible y demasiado potente. Yo no podía levantar mi mirada hacia aquella luz; el sol en toda su potencia no se acercaba ni a una mínima parte de lo que ella era. Yo llegué volando y aterricé en posición de servidor. Un completo silencio albergaba el entorno. De repente una potencia muy poderosa expulsada de la luz entró en mí ser; supe entonces que el poder me había facultado para despertar a sus elegidos que habitaban la tierra y que dormían bajo la opresión del poder oscuro. Eso lo supe porque dentro de la visión, tuve otra visión donde veía a los seres de la tierra andar, en medio de la oscuridad terrenal. Ellos andaban pero no sabían para donde coger. Se estrellaban unos con otros. Yo me encontraba en el aire mirándolos a todos en su comportamiento. En un momento todos a una me miraron a mí; los ojos de todos eran blancos como si no tuvieran ojos, parecían seres ciegos. Lo curioso era que de toda esa humanidad de ciegos, muy pocos tenían códigos en sus pieles, códigos que yo podía leer. A esos debía yo despertar. No sabía cómo hacerlo. Pero mientras veía, otro yo salió de mi. Y se paró frente a un ciego que tenía códigos en sus pieles. Ese otro mi yo, paso su mano por la vista de ese ser humano y sus ojos aparecieron en su lugar. En ese momento, todos los seres ciegos mostraron ira en sus rostros y se dirigieron a atacar a mi otro yo y al ser que había despertado. Después de eso; volví a estar frente a esa potente luz que inclinaba mi cabeza en tierra. Entendí entonces que debía formar el ejército débil para combatir el poder oscuro. Debía despertar a los seres que el Poder quisiera despertar.

Mi visión terminó y yo estaba siendo golpeado por la grata brisa que entraba a mi habitación donde se proyectaba una hermosa vista al mar.

Es curioso, tener veintitrés años y estar entre los seres humanos. Todos ellos lucen normales, parecen felices y acostumbrados a sus vidas. Ellos me miran de continuo y por más que quieren ser amables conmigo, se sienten incómodos con mi presencia; no les gusta tenerme cerca. Yo poco a poco he ido descubriendo un poder en mí. Tengo la capacidad de ver a cada ser humano y conocer quién es y qué tipo de persona es. Solo basta con mirarlos fijamente a los ojos. He visto cualquier cantidad de cosas tanto buenas como malas en todos ellos. Pero son muy pocos los que tienen los códigos en sus pieles. A los cuales yo debo despertar. Tampoco sé cuántos son. Pero debo encontrarlos pronto. Porque el poder se apresura a rescatar la humanidad.

Hace mucho tiempo que no sueño, pero precisamente ayer, me pareció soñar que veía desde las alturas a toda la humanidad sin ojos, como en la visión; por fin veía un ser con códigos en sus pieles en medio de la multitud. Él estaba pescando en un rio carmesí; yo me dirigí ciegamente hacia él con el ánimo de despertarlo. Cuando lo tenía cerca, una mujer hermosa, como de cuarenta años, se acercaba al mismo tiempo que yo y con la misma intención de despertar al ser humano de códigos en sus pieles. Ambos llegamos al mismo tiempo y con la misma prisa. Ambos estábamos ciegos por el mismo objetivo. Ninguno se percató del otro. Cuando nos vimos, pude ver mi ser en su hermosa mirada. Era un ser vivo y repleto de luz en su interior. Vestía un traje blanco pegado a su esbelta figura. Su traje era basado en ondas que moldeaban su cuerpo; también tenía una pava blanca y una cabellera abundante y pesada con bucles en sus terminaciones; ella era demasiado elegante y hermosa. Cuando nos tropezamos por estar frente a frente con el objetivo para despertar al ser humano. Ambos al mismo tiempo preguntamos ¿y usted quién es?... en ese momento desperté del sueño y me impresioné mucho; tanto me impresioné que no pude seguir durmiendo.

Eran las dos de la mañana cuando desperté. Muchos seres oscuros empezaron a asustarme dentro de mi casa. Observaba reflejos de miradas perversas por los corredores. Producían sonidos impropios dentro del silencio de la noche; escuchaba pasos, risas y así era imposible dormir de nuevo. De hecho sentí nervios y me dirigí a la cocina por un vaso de agua. Sentía una presencia oscura que me miraba fijamente. Abrí la nevera y saqué el vaso de agua. Cuando me disponía a beber; el vaso se reventó en mis manos. Y todas las luces de la casa se empezaron a prender y a apagar de manera muy rápida. Yo pensé que se fundirían los bombillos. Mientras la velocidad de la intermitencia de las luces aumentaba, vi la figura de un hombre muy siniestro al lado mío; tenía un sombrero con el que tapaba su rostro. Una risa maligna provino de él. Y todo volvió a la normalidad. Quedé pasmado. Sabía que no podía sentir miedo, mucho menos demostrarlo. Apagué la luz de la cocina que finalmente había quedado prendida después de tanta intermitencia y mientras me dirigía a mi habitación; todos los cajones se abrieron, yo miré hacia ellos y estaban abiertos; pensé que no debía ponerles cuidado. Me dirigí con el mismo ritmo hacia mi habitación y en ese momento todas las vajillas y demás que se encontraban dentro de los cajones; salieron como expulsadas con fuerza y explotaron en el aire. Un olor azufrado con humo se veía por los reflejos de luz que provenían de la calle y traspasaban la oscuridad intima de mi casa. Cuando eso pasó; lo ignoré y me fui. Le pedí al poder que ordenara a esos seres oscuros restablecer los daños de mi casa y que me permitiera dormir. A la mañana siguiente. Todo fue normal y nadie se había dado cuenta de lo sucedido. Ni siquiera mis vecinos.

Los tiempos siguieron su curso, y no tardé mucho en darme cuenta que en la tierra no tenía nada. Por el contrario la gente de alguna u otra manera se condolía de mi y manifestaban su lastima de una manera odiosa y dañina. Yo no les hacía caso, porque aunque mi condición en la tierra no fuera la más deseable, mi corazón era feliz. Claro, si algo me hace hervir la sangre, es ver cualquier tipo de injusticia y eso nunca ha dejado de permanecer.

No solamente las personas que consideraba mis amigos, me dejaron solo, sino que ayudaron en mi contra para que estuviera en la cárcel por asuntos que jamás se me hubieran ocurrido. Yo era un caso bastante polémico y se me acusaba de no respetar las autoridades legalmente constituidas. Era tanto el mal que le hacían a las generaciones que nacían, que me daba rabia y me consumía si decidía callar. Yo hablaba, denunciaba y hacía mis trabajos. Con todo eso y por mi conducta ética y tranparente, era envidiado porque las cosas me salían bien. Yo era un profesional muy competente; muy genuino y bastante particular. Desde mi liderazgo en la tierra, promovía y gestionaba todos los recursos posibles para que las cosas se hicieran bien, pero parecía que eso nunca iba a poder ser. Toda la gente era muy desagradecida, incluso por los que yo luchaba y me aguantaba todo tipo de molestias; eran los primeros en juzgarme y criticarme. Por lo anterior, decidí no poner mi corazón en nadie, tampoco sentía rabia, ni rencor, menos odio hacia alguna persona. Yo me daba cuenta que ellos simplemente eran objetos de mis reales enemigos, aquellos seres oscuros que lideraban las conciencias humanas y con odio violento me aborrecían. De no ser porque el hijo menor del poder, con sus ejércitos luz peleaba por mí. Nada sería de mí. Ellos sacaban la cara por mí, eran mis ayudadores, mis amigos de verdad. Yo cada vez me hacía más niño y más maduro al mismo tiempo. Fui conociendo el sentido de la perfección humana en la medida que aceptaba mis faltas y luchaba por superarlas. Había momentos en los que sentía que la vida no tenía sentido; en algún momento rengué de mi existencia porque veía a todo el mundo disfrutar y gozar cosas que no me movían en lo absoluto.

En muchas ocasiones derramé lágrimas, grandes gotas de agua vertieron mis ojos. Aprendí que cuando se traspasaba el límite del dolor ya no quedaban lágrimas, ni expresiones de dolor. Me aferré al poder y seguí la lucha. Ahora me cuento a mí mismo, que a pesar de llevar buen tiempo sin escribir mis vivencias; me siento relativamente liviano. Necesitaba desahogarme y que mejor que dejando este singular legado de mi diario vivir.

Por lo regular no puedo dormir, porque cuando lo hago, las fieras que han descendido a la tierra, me atacan de continuo, me inmovilizan mientras duermo, producen sonidos estremecedores y chillidos molestos. Yo los ignoro hasta que se cansan y esfuman de mis alrededores. Pero no es chévere. Tampoco es chévere tratar con gente nueva y al otro día ser atacados por ellos, tampoco es chévere caerles mal a las personas sin razón alguna. Yo solo entiendo que las fieras tienen envidia de mi corazón, porque no lo dejé crecer a la manera humana, no le permití madurar de acuerdo a las inconsistencias de este mundo. Lo entregué a mi niñez y lo maduré con los frutos del bien que adquiría en el Reino de Sion. Y no me puedo rendir porque en cualquier momento me pueden vencer. Tengo enemigos muy poderosos; todo el poder del mal está contra mí, pero eso me imparte felicidad porque demuestra que estoy haciendo las cosas bien.

Un día cualquiera, como a eso de las cuatro de la tarde. Sucedió algo inesperado dentro de la tierra; el día se tornó triste y oscuro por completo. En ese momento empezaron a caer rayos que incendiaban la tierra. También se oían truenos espantosos. La gente corría, de un lado para otro sin entender lo que pasaba; algunos gritaban en alta voz que el fin del mundo había llegado. Todos empezaron a buscar refugio. Yo en ese momento no sabía que pensar. Tía claro que debía averiguar más. Poco a poco fui quedando solo dentro de la ciudad. En medio de la oscuridad, iluminada por los rayos e incendios en la tierra, vi claramente como miles de miles de fieras del espacio, en sus grandes y espantosas figuras oscuras con ojos amarillentos cargados de maldad; producían lo que estaba aconteciendo, las veía jugar con el aire, el agua y el fuego; producían huracanes espantosos, incendiaban gran parte de la tierra y causaban muchas muertes humanas. Ellas me miraban con cierta satisfacción maligna mientras hacían estragos en la tierra; en los relámpagos podía ver esas imágenes que se esfumaban en segundos. Yo estaba impresionado pero no tenía miedo. Vi como las grandes torres y edificaciones humanas se derribaban por completo. Yo huía del peligro, mientras veía a las personas perecer. De un momento a otro tuve la necesidad de huir y corrí porque sentí que me perseguían.

Cuando miré a mis espaldas, una legión de seres oscuros; las mismas tenebrosas fieras que había visto con anterioridad cuando atacaban el Reino de Sion. Se vinieron a atacarme. Entre ellas, me envolvieron en el aire como en un torbellino y me tiraban por todos lados. Golpeaban mi cuerpo de manera muy ruda y rápida. Me estrellaban contra las paredes y las carreteras. Yo no tenía alternativa de defensa. Eran más rápidos que yo; tenían mucha fuerza y encima de todo eran perversos asesinos.

Estando yo en el suelo, completamente ensangrentado; abrí mis ojos y vi que esas fieras habían levantado un edificio muy alto y lo iban a descargar sobre mí. Cuando eso estaba por ocurrir, llegó Pilo y Prada, mis amigos del Reino de Sion. Ellos tenían otros aspectos, no eran niños, eran guerreros con armaduras mágicas. Prada voló demasiado rápido y me rescató de morir aplastado por ese edificio. Pude ver como ese edificio se derrumbaba. Los seres oscuros con ojos vidriosos amarillentos y con grandes expresiones de maldad, apenas vieron a mis amigos de defensa; Se dispusieron a atacarnos con gran furor. Cuando eso ocurría. Los tres hicimos un círculo en el aire. Nos compartimos energía y yo me recuperé en cuestión de segundos. Se levantaron todas las fieras de la tierra, incluso las que habitaban en los seres humanos. Todas en medio de los relámpagos y la oscuridad, empezaron a atacarnos. Nosotros nos unidos por las manos y empezamos a girar, giramos a una velocidad tan impresionante que cuando los seres oscuros nos intentaban agarrar se desvanecían en el aire. De repente una luz muy fuerte, salió de nosotros. Esa luz expulsó la oscuridad y el día volvió a su curso. Solo que habían muchos muertos por todos lados. Muchos edificios derrumbados y todo fue dolor y tristeza. Ese hecho ocurrió en todo el mundo. Ni un rincón del planeta tierra se salvó de ese lamentable acontecimiento.

Yo entré en mis cabales, tendido junto a una playa cerca al mar. Todo a mí alrededor daba vueltas. Y el paso siguiente fue trasbocar; sentía que expulsaría mi estomago por la boca. Miré a lo lejos y el sol manifestaba ardiente alegría sobre las interesantes olas que se hacían.

Pasado un día; todo el mundo estaba triste e insatisfecho; nadie comprendía el porqué de un acontecimiento tan insólito. Por todos lados había muertos; por todos lados había explicaciones; por todo lado había llanto, tristeza, dolor e infelicidad. Fueron muchos los seres humanos que murieron en quince minutos. Yo pensé que el rey del poder oscuro; estaba molesto por el plan del Poder porque el Poder se apresuraba a despertar un ejército humano para derrotar el poder oscuro de sobre la tierra. Para derrotar al rey del planeta tierra.

Mientras mi mente pensaba todas esas cosas, vi en el mar a Pira ó Piyis como lo llama Biguigui. Cuando lo vi, el me sonrió y sus ojos rojos encendidos, me sonrieron. De repente la playa me expulsó de donde estaba y caí en las anchas espaldas de él. Apenas nos vimos a los ojos; él me transmitió mucha seguridad. Yo veía como las narices su cuerpo expulsaban grandes cantidades de agua y absorbían mucho aire, casi que simultáneamente. Mientras unas narices respiraban, las otras botaban agua. Del interior de Pira, salió una especie de tubo que se pego a mi nariz y antes de que me quejara, nos sumergimos en un torbellino marítimo que se hizo y nos dejamos tragar. Aparecí entonces en el mar azul del Reino de Sion. Todos los seres acuáticos me saludaban. Me decían es un placer enorme tenerlo por estos lados. Algunos solo me miraban con seriedad, no demostrando nada. Yo decía dentro de mí, -no puede ser que me encuentre dentro del Reino de Sion sin estar dormido-, ¡no!, ¡entonces si es real! no todo era sueño, ni producto de mi imaginación-

Biguigui salió a recibirme en una de las playas del mar. El estaba con Prada y Pilo. Los tres nos saludamos con mucho amor. Cuando me di cuenta estaba en mi aspecto de niño fornido al igual que ellos. Biguigui estaba un poco pensativo. Me reclamó por no haberme esforzado más para combatir a los seres oscuros ó fieras del espacio. Yo me sentí avergonzado. Toda la naturaleza del Reino de Sion nos observaba como no queriendo hacerlo. Cuando los mirábamos, se escondían y producía risa verlos en esa situación. En realidad todo era muy preocupante. Biguigui me habló de la orden que me había mandado el poder por medio de la visión donde tenía que despertar a los seres humanos con códigos secretos en sus pieles. Biguigui en tono muy serio me dijo que esos seres eran escogidos para formar un ejército de luz que combatiera la muerte en la tierra. Era mi deber apresurarme, era mi deber poner diligencia en el asunto. En tres ocasiones quise hablarles de la mujer que había visto en la visión, pero en todas ellas me interrumpieron y me hacían desistir de mi propósito.

Me especificaron lo que debía hacer y cómo debía encontrar al ejército en la tierra. Biguigui me miró y me dijo: - El poder tiene un don para ti-. Me miró nítidamente y un chorro de luz de cada uno de sus ojos entró en los míos. Eso duró aproximadamente veinte segundos. Yo quedé completamente ciego. Luego de un rato, los miraba a todos mejor, los veía más puros, cristalinos, le contemplaba las talladuras en sus vestidos, admiraba sus elegantes portes y la humildad de sus seres. Conocí en ese momento los pensamientos de todos ellos, conocí sus deseos y descubrí los misterios y secretos de sus seres. Pero callé. Y ellos no supieron que aún a ellos, el poder los había descubierto para mí. Cuando me tocaba volver a la tierra. Un fuerte abrazo recibí de su parte. Los peces de colores me esperaban en el mar. Ellos serían mis compañeros de viaje. Todos ellos se unieron y sacaron un traje casi que invisible, era como trasparente con visos de colores y tenía aspecto de ser débil pero era una goma fuerte y cuando lo lanzaron hacia mi cuerpo. Tomo colores muy nítidos y tome el cuerpo de uno de ellos, solo que mas grande. Todos nos dejamos llevar del torbellino. Luego llegué a un mar en la tierra. Los peces de colores se despidieron de mí, y mi traje acuático se fue con ellos. Se iba desprendiendo en la medida que nos alejábamos. Era de noche en la tierra. Rápidamente me ubiqué. Y estaba en una tierra que jamás habían pisado mis pies. Tenía que encontrar a partir de ese momento a los escogidos del poder para combatir el mal.

El tiempo se encargó de olvidar aquella masacre que los seres oscuros le propiciaron a la especie humana. Todos los seres humanos siguieron en sus labores sometidos a voluntades superiores sin entenderlo. Nadie razonó después de aquel episodio, nadie jamás imaginó que esas cosas serían una constante a partir del momento mismo en que el bien se materializara. Mi vida transcurrió de una manera muy particular; en mi diario vivir descubría los secretos y las intenciones de las personas, y no solo eso, veía las fieras que habitaban en sus seres; todos ellos las tenían, ellas nacían con ellos. Era sorprendente verles el alma, yo podía ver con los ojos del alma. Papá, en realidad el hombre de la tierra es bueno, pero también es entregado a sus ojos y eso lo invita al mal. El reino del poder oscuro es demasiado poderoso; sencillamente nadie entiende, nadie puede pensar, aunque lo intentan, no lo logran. Cuando examino a mis contemporáneos con los ojos del alma, ellos siempre están con los ojos blancos, no tienen iris, menos pupilas. Andan sin norte y se lastiman mutuamente. También he visto las fieras que viven dentro de ellos, y cuando se sienten descubiertas por mí me miran con rabia, pues los ojos blancos de repente se convierten en ojos de fiera y se esconden inmediatamente de mi mirada. He visto almas cojas, mancas, perniquebradas, tristes, con dolor; otras poseídas por males muy grandes; otras llevan maldiciones y cargas que el rey oscuro les ha impuesto. Papá, te cuento que entre más cosas veo, más afán me da de ayudar a la humanidad. Aún no he visto el primer ser con códigos en sus pieles; esos códigos hermosos que alternan y se iluminan en medio de la oscuridad.

Padre, había olvidado contarte un sueño que tuve hace unos días; estaba yo volando y recorriendo el mundo; el espacio sideral intentaba secar mi piel produciendo ardor. Mientras volaba, veía las personas temblando. El universo estaba invadido por el hielo y los seres humanos sufrían por causa del mismo. Todo era un caos, todo era horror. Padre, en realidad creo que no querrás saber como el mundo es. Es la cosa más hostil y miserable que te puedas imaginar. Las personas están todas muertas; los seres tiemblan y no tienen paz; hay mucha infelicidad y costumbre; hay mucho dolor, angustia, tristeza y sobre todo ello demasiada maldad.

Hay enfermedad en el alma de todo ser viviente. Todo es un desierto árido y ardiente invadido por el hielo; es como una fusión entre un fuego hirviente con una helada que jamás se consume; muy raro y difícil de explicar; como siempre te lo he dicho: -no me alcanza el idioma para transmitir lo que mis ojos ven-. Algunas personas son animales rabiosos y ponzoñosos, la hipocresía reina y el dolor es una cualidad humana pero sin compasión. ¡Qué horror! Fuera de todo vi fieras en el espacio manejando las mentes humanas y ellos hacían cuanto querían con los seres humanos que no buscaban el bien. Mientras volaba y veía todas aquellas cosas, cinco fuerzas oscuras venidas de los extremos de la tierra se hicieron alrededor mío. Parecieron relámpagos oscuros y fueron llegando por turnos. Todos me rodearon como asechando el ataque; se convirtieron en ancianos con trajes reales y de aspectos muy fuertes, tenían un báculo de hielo en sus manos izquierdas. Yo quedé suspendido en el aire en medio de todos ellos. Recordé la reprensión que me había hecho Biguigui la vez que me atacaron las fieras en la tierra. Los miré nítidamente, con el ánimo de entrar en sus mentes, pero no pude. Se rieron de mí. Ellos me debilitaron, hicieron algo que no me dejaba hablar y dificultaba mi respiración.

No sé como lo hice, pero mi cuerpo estalló en luz tomé la forma de un guerrero con indumentaria dorada. Me elevé muy rápidamente para salir de ese círculo, pero ellos se transformaron en varones de guerra con armaduras doradas; eran todos idénticos a mí, excepto en los ojos; pues los míos eran ojos naturales con luz propia; los de ellos eran grandes, redondos, vidriosos y perversos. Empezaron a atacarme de manera muy veloz, pero yo era igualmente muy veloz; mi cuerpo de manera involuntaria respondía a sus ataques y no podían hacerme daño. En un abrir y cerrar de ojos, ellos se convirtieron en espadas voladoras que de manera muy rápida se venían contra mí. La armadura dorada me cubría, incluso en las coyunturas de mi cuerpo; en un momento mi mano derecha se convirtió en escudo protector y mi izquierda en espada de guerra; con eso las alejé por otro instante y luego mis manos volvieron a su estado normal cubiertas por la fiel armadura que cubría mi ser. Un lazo plateado, muy bien entretejido con oro liquido en la mitad del tejido que fluía muy rápidamente, apareció en mis manos. Lo tiré al aire y envolvió las cinco espadas. Quedé con cinco seres humanos que intentaron producir lástima en mí para que los soltara, pues el lazo los había tomado por el cuello a todos y los estaba asfixiando. Tanto el niño, como el joven, como la viuda, el anciano y el padre de familia, me produjeron mucha lástima. Tenían caras de sufrimiento y dolor y suplicaban con gran sensación que no les hiciera daño. Bajé la guardia por la conmoción que produjeron en mí y el hilo plateado desapareció.

Luego se convirtieron en los ancianos poderosos que había visto por primera vez, solo que ahora estaban sin tronos. Dos de ellos se quedaron peleando conmigo, mientras los tres se fueron a revolcar la tierra. De un momento a otro, toda la humanidad apuntaba hacia mí con armas de fuego, tanques de guerra, espadas, cuchillos, y el que menos, me apuntaba, lo hacía con una piedra. Mientras, mi armadura dorada me defendía de los ataques de mis dos contrincantes. Miré hacia la tierra y pude ver en los ojos de todos los gobernantes de la tierra; los presidentes, reyes y altos mandatarios humanos, a mis otros tres contrincantes dando orden a los ejércitos humanos desde todos los rincones de la tierra de aniquilarme. Cerré mis ojos y desperté bastante compungido y angustiado de mi tremendo sueño del cual casi no salgo vivo. Papá eso quiere decir que la misión que el Poder me encomendó, me tiene en la mira del rey de la tierra y sus ejércitos no van a descansar hasta destruirme; pero debo vencer, debo hacerlo por la humanidad.

Me di cuenta que el rey de las tinieblas, el mismo rey de la tierra; el mismo que en una ocasión había sido el hijo mayor del poder o la primera creatura que el poder creó; hace que la gente no busque el bien y se burla de todos ellos. A la voz del bien, todos andan ciegos y sordos; consideran un imposible la perfección y cualquier indició de bien lo desprecian. También me he dado cuenta, que las ideologías, las filosofías y los grandes ademanes del pensamiento y las creencias, son todos inventos de ese dragón que no permite el bien en su reino solo porque odia hasta la muerte al que alguna vez fue su padre y quiere hacer todo lo contrario a su voluntad. En alguna ocasión Pilo me comentó que el rey de la tierra quiere que todos se parezcan a él; que sean igual de altivos, vanidosos, materialistas, interesados, dados al placer y las inconsistencias de la vida. Para nadie es fácil ser humilde, bajar la cabeza, humillarse, asumir el bien sin igualarse con la altanería. Ahora que lo pienso, fue por esa razón que el Poder se complació en su hijo menor. Asumo por tanto que para ser un guerrero del bien debo despojarme de mi mismo, de mis intereses e intenciones personales. Debo seguir conservando el corazón de un niño para así poder triunfar en la vida a la manera del bien. Cuando pienso en el ejercito que debo despertar; creo que la finalidad es demostrarle al mal que el amor verdadero convierte lo débil en fuerte y hace lo fuerte nada. Creo que aunque el que alguna vez fue hijo mayor del poder jamás lo acepté; el infinito amor del Poder le quiere demostrar que la unión hace el poder y que el poder sin amor, nada es. Supe que la tierra perecería para siempre junto con su rey y sus ejércitos; incluso todos aquellos humanos que no se rebelen contra el reino del mal, también perecerán; ahí está mi tarea padre, ahí está. Definitivamente la nada es lo que vemos y ansiamos los humanos; aquello en lo que nos aferramos y de lo cual no queremos despojarnos. El amor que sentimos como humanos hacia nosotros mismos es lo que enceguece los ojos del alma y no permite la excelencia de la virtud en nuestros actos. En últimas, la inteligencia marca la diferencia en la medida que nos esforzamos por alcanzar lo que no vemos para nuestro ser humano. Mama te quiero agradecer el escucharme y leer mi diario. Sé que debo estar preparado para lo peor y sé que puedo lograrlo, aunque el mundo entero me aborrezca por todas las cosas que el rey del mal provoca para aniquilarme de sobre la faz de su reino: la tierra.













EL DESPERTAR DEL PRIMER Y SEGUNDO GUERRERO



Han pasado tres meses desde la última vez que fui transportado al Reino de Sion. Estaba yo caminando con gran prisa en una estación del tren; me encontraba un poco soñoliento porque era la hora primera de las obligaciones humanas. En una de aquellas interminables filas para tomar el tren, y mientras sacudía y era sacudido por quienes se encontraban en la misma condición de afán en que yo me encontraba. Vi un hombre de aproximadamente treinta años de edad humana, lo curioso es que a la luz del día, pude ver en sus pieles códigos de fuego que recorrían toda su silueta. Apenas lo vi; corrí hacia él; las fieras movían a los humanos para obstaculizar mi paso. Lamentablemente él se encontraba en el segundo nivel de la estación y cuando fui a encontrarle; Cuando llegué al segundo nivel de la estación, estando a tan solo treinta metros de él, lo vi tomar el tren que como si estuviera huyendo de mí y escondiendo a ese hombre de códigos ardientes en sus pieles; no me dio tregua para hacer algo más atrevido. Me resigné en ese momento a perderlo; no podía creer lo que me había pasado, me sentí inquieto y una leve tristeza embargaba mi ser; pero, sentía muy en lo profundo de mi corazón que ese sería un día de victoria para la conformación del ejército del bien. Ya estaba completamente seguro que en aquella ciudad donde me encontraba; había un ser elegido por el Poder para conformar su ejército. Debía encontrarlo, antes que el poder oscuro le quitara la vida a ese individuo.

Habían llegado las horas de la noche en la tierra; al percatarme de mi ubicación, estaba en una calle oscura llena de mujeres hermosas pero vencidas; mientras muchas de ellas me asediaron tratando de venderme sus atributos; pude ver a lo lejos, a una jovencita, no mayor de quince años. Cuando vi en ella los códigos, corrí de la manera más impresionante que lo hubiera hecho jamás. Estábamos a la distancia de dos cuadras y media. Al encontrarme a media cuadra de alcanzarla; un carro de vidrios negros paró y ella como oveja que va al matadero, subió. Esos hombres tenían ideado sacrificarla al poder oscuro después de violarla y hacerle todo el mal posible. El rey de la tierra ya la conocía; era mi deber no permitir la muerte de aquella virgen en manos criminales. Corrí con todas mis energías, pero les perdí el rastro. Cansado me puse a llorar sobre el pavimento. Me sentí impotente y cobarde. Empezó a llover. Luego un carro negro de vidrios oscuros paró; los hombres empezaron a preguntar por mis servicios. Escuché la voz de Prada que me dijo: -no te preocupes Van, ahora eres una mujer muy hermosa, solo mira a esos hombres con los ojos del alma-. Cuando los vi, entendí todas las cosas; no lo pensé dos veces y subí. Definitivamente, estaba convertido en una mujer vencida; tenía minifaldas, tacones muy altos y ropa muy ligera; era una mujer blanca de cabello abundante y negro. Esos hombres estaban muertos; los que estaban por ellos planeando sacrificios a su rey, eran las fieras; pero ellas no me habían identificado como las otras veces; el Poder, me había ocultado a ellas.

Llegamos a un bosque, a mi alrededor habían muchos árboles, pero todo estaba solo; entramos por un camino que me condujo a una fogata; vi seres humanos hiriéndose sus pieles, bebiendo sangre de animales y haciendo sacrificios a sus dioses. Yo sentí miedo de estar ahí. Pero no preguntaba nada, ni me inmutaba. Ellos al ver mi silencio y tranquilidad, se dijeron unos a otros, con mucha perversidad:- ella si va a ser una deliciosa presa-. Yo casi estallo de la ira que sentí. Algo terrible estaba por ocurrir, eso lo tenía claro, pero no sabía que iba a ser. Yo llegué al lugar del convite. Un hombre completamente perdido y totalmente cubierto por una bufanda negra, estaba ofreciendo los sacrificios en ese momento. Vi a la joven, a quien estaban fastidiando aquellos hombres llenos de fieras perversas. Vi con mucha claridad su inocencia, sentí su angustia en mi ser; solamente pensaba en su madre, quien estaba muriendo por no tener asistencia médica; esa era la razón de sus actos. Los códigos en sus pieles esperaban por mí, estaban inquietos y daban visos muy potentes que solo yo percibía. Cuando el hombre de bufanda negra dio la orden de que la violaran y la ultrajaran para empezar la ceremonia. Yo me impresioné mucho porque pude ver en ese hombre, un código de luz en su brazo. Quedé perplejo y pensé que con qué tipo de gente me tropezaría para seguir en la lucha. Como pude, me liberé de los hombres que me sostenían fuertemente. Corrí hacia ella con mucho ímpetu y fuerza. Cuando la tuve cerca, vi sus ojos sin pupilas y pase mi mano derecha por enfrente de sus ojos.

La tierra tembló; ella se desapareció del entornó y llegaron del espacio muchas fieras repletas de ira y con ganas de matarme. La rabia y maldad que manifestaban, erizaron mi piel; me asusté pero decidí hacer frente. Me transformé en el ser físico que yo era; el hombre de veintitrés años de edad humana. Empecé a pelear con todos esos hombres a quienes las fieras habían poseído. La pelea fue tenaz. Ellos eran rápidos, tenían mucha fuerza y atacaban en grupo. Pero yo pude más que todos ellos y los vencí con gran esfuerzo y resistencia. Las fieras todas, se ubicaron en el espacio para atacarme. Yo pensé en el poder e inmediatamente, me elevé a las alturas y me transforme en el niño fuerte que siempre llegaba al Reino de Sion. Las fieras eran poderosas y empezaron a atacarme; yo no comprendía mi rapidez y destreza para combatirlas, pero siempre llegaban más y más y no podía resistirlo porque me estaba cansando. Las fuerzas oscuras empezaron a atacar el universo y a destruirle como la primera vez. Nuevamente los mares, los vientos, los fenómenos naturales fueron causados por ellos. No sabía cómo detener toda esa destrucción. Pensé que había cometido el peor error de todos, habiendo despertado a esa joven; pero me acordé del hombre que había visto en la estación del tren en la mañana y también supe que era el mismo que ofrecía sacrificios al mal y estaba ahí, por supuesto en mi contra. Supe que tenía que acércame a él; pero todas las fieras lo tenían poseído, levitando acostado sobre el espacio y todas ellas habían creado un muro de resistencia para que no lo despertara. Luché acérrimamente y llegué a él. Tenía los ojos cerrados; toqué su corazón y expulsé las fieras que tenía dentro; ellas me amenazaban con sus miradas y gritos; hacían gestos horripilantes hacia mí. El abrió sus ojos; pase mi mano derecha sobre ellos; lo desperté. Pude ver el cristalino y pureza de su ser. Luego desapareció de mis manos. Y un trozo de hielo atravesó mi corazón. Caí en tierra. Y no supe más de mí.

Desperté en el Reino de Sion, me encontraba sumergido dentro de un pozo de aceite cristalino; todo el pastizal se había amontonado y estaba viendo mi ser inmóvil dentro del pozo. Sentí, que una fuerza me saco de ahí; era Biguigui quien con su poder me había sacado del pozo. El lago se había encargado de curar mi corazón y de derretir el tempano de hielo mientras estaba dentro del pozo. Estaba dormido mientras me encontraba en el aire del Reino, sostenido por el poder de Biguigui. Luego, sentí que me descargaron en el pastizal y las hermosas hojitas se encargaron de quitar mi cansancio. Desperté sobresaltado y dispuesto a combatir. Biguigui me dijo: -necesitas ayuda Van, no podrás tú solo-, tienes que estar en la tierra ahora porque el poder oscuro está destruyendo la humanidad; están ocurriendo muchos desastres en este momento y la gente está muriendo por toneladas; en ese momento Biguigui levantó su mano derecha y la movió en círculo, mostrándome un espejo mágico donde veía lo que estaba pasando; - pero no te preocupes, porque el poder no permitirá que el poder oscuro te venza; él despertara el ejercito salino para ayudarte a combatir las fieras que están haciendo todos esos males; pero apresúrate, ve ahora a la tierra, salva a la humanidad de todos esos males.

Yo abracé muy fuertemente a Biguigui; a parte de la hermosa naturaleza, él era el único ser presente en ese momento. Lo abracé con todas las fuerzas del alma y aparecí nuevamente en el sicodélico escenario de muerte, traición y ruina: la tierra.

Todos estábamos en el espacio, las terribles fieras, estaban conformadas por ejércitos de cientos de miles, todas ellas con uniformes de hielo que las hacían quebrar la oscuridad, pero sus cuerpos eran como humo negro, parecían sombras. Todas tenían aspectos de guerreros fuertes, entrenados para matar y hacer lo peor de lo peor. El blanco era yo; una profunda soledad cubrió mi piel, mientras la armadura dorada brotaba de la misma. Casi no podía mirar la tierra, porque la oscuridad no me lo permitía; solo escuchaba lamentos muy fuertes y gritos de personas inocentes por doquier; un fuerte humo se levantaba de la tierra hacia el espacio del globo terráqueo donde nos encontrábamos para el enfrentamiento.

Estaba yo frente a los cientos de miles de miles de fieras, los primeros en su escuadrón lanzaron hacia mí, muchos témpanos de hielo filudos sin compasión alguna. No podía huir, ni desaparecerme; me apoyé sobre mi escudo y me protegí de ellos. Ellos siguieron a velocidades incalculables lanzando contra mí ser esos témpanos. Mientras mi escudo dorado me protegía, tenía que pensar en una solución; ellos se acercaban muy rápido. Hasta que un capitán de las fieras; un gigante con apariencia de caballero humano, de ojos grandes pero muertos. Se hizo detrás de mí. Se carcajeó con mucha maldad y arrogancia. Yo me estaba cubriendo de los témpanos de hielo, él abrió un ojo que tenía en su frente, el cual era más grande que los otros dos; al abrirlo, no podía creerlo, porque parecía otra vida dentro de él; era una maquina perversa con el objetivo de destruirme. Por mi parte, tome mi espada; ese ojo expulsó contra mí un fuego amarillo negruzco que pude detener con el poder de mi espada. Por un lado me protegía de los ataques de las fieras y por el otro, estaba deteniendo un poder que cansaba mi brazo. No tenía claro si podía seguir resistiendo ese escenario. Entré en un estado de interiorización; cerré mis ojos y pude ver las atrocidades que ocurrían en la tierra. Me tomó por sorpresa la desesperación y estallé. Mi cuerpo se explotó en millones de partículas de luz que desaparecieron a todas las fieras que me atacaban. Luego quedé en el escenario de oscuridad palpable, acompañado del capitán de las fieras, a quien noté preocupado por el cambio en mi; pero su indolencia y maldad, lo hicieron reírse con altivez hacia mi ser.

Me di cuenta que en la tierra habían cesado los lamentos y el humo se detuvo; la humanidad había tenido tranquilidad, aunque el escenario oscuro aun la poseyera. Yo estaba tranquilo observando detenidamente ese capitán; él cerró su ojo perverso; solo lo abría para atacarme. Luego, vi muchos ojos que alumbraron a sus espaldas; eran capitanes iguales a él; gigantes muy fuertes que tenían la orden del rey de la tierra de destruir mi ser. Cuando vi todo ello, me sentí indefenso, y perdido. Pero no le tenía miedo a la muerte ni a ninguno de esos seres. Muchos truenos y huracanes me envolvieron; me electrocutaron, me mordieron y desintegraron mi ser. Las partes de mi cuerpo, flotaban por el espacio, pero el Poder reintegró mi cuerpo de nuevo y lo hizo más fuerte. Esos capitanes se impresionaron y sintieron miedo. A mi espaldas estaba todo el ejercito salino: todos ellos eran bolas de sal con un resplandor verdoso cristalino; todos ellos de ojos verdes impactantes; eran redondos, de manos cortas y pies muy cortos; sus bocas grandes con dientes aterradores. Eran tiernos pero poderosos y muy peligrosos para los capitanes oscuros, pues ellos los temían.

El ejercito salino comenzó a luchar contra ellos; los volvieron nada en cuestión de minutos, lo impresionante, era ver que ellos se los tragaban y luego eructaban humo negro; pero también crecían y se convertían en monstros sumamente gigantes que volvían nada a los gigantes capitanes. También los poderes del ejército gigante rebotaban hacia ellos cuando disparaban contra los miembros del ejército salino. Me sentí sobrado, al igual que el ejército amigo. Pero después, cayeron de la nada, muchas prisiones; nos encerraron a todos, incluso a mis amigos del ejército salino; las prisiones estaban en el aire, sobre la nada; las jaulas eran sumamente fuertes y poderosas, esas gruesas barras estaban cargadas de poder del mal; cuando las toqué, el poder de mi ser se fue de mí y quedé convertido en el ser humano de veintitrés años.

Estaba ahí, con ropa normal, convertido en el humano que era, un ser indefenso y débil. Los amigos del ejército salino cuando me vieron así, con sus ojos mostraron preocupación y asombro. Yo no sabía qué hacer, porque cada vez que tocaba las barras de la prisión, recibía corrientazos muy fuertes que me dejaban más débil. Intenté ver con los ojos del alma, pero no pude; entonces me comuniqué mentalmente con el ejército salino. Ellos, me dijeron que debía esperar; estaba siendo transportado a la casa del rey de la tierra. Las jaulas empezaron a sumergirse en el caudaloso y furioso mar. Las jaulas empezaron a descender; yo pronto quedé sin respiración; mi ser humano murió y yo lo vi estallar por la presión del agua. Los seres salinos se protegieron con una aureola verde que no dejaba que el mar los eliminara. Vi como mi cuerpo descendió a lo más profundo de los mares; mi espíritu y mi alma en uno solo no podían salir de la jaula en que estaba prisionero.

Yo lo veía todo; mi cuerpo carnal estaba hecho nada; completamente desintegrado y podrido. Vi fuego y humo en lo profundo del mar; así como creaturas insólitas jamás vistas por ojo humano; espíritus se burlaban de mí ser y hacían escarnio de mí. Yo sentía gran dolor en mi alma y sentía que estaba llegando a las puertas del mal de la tierra. Cuando estábamos por entrar, el ejercito salino se comunicó conmigo diciendo: -tenemos que irnos Van, no estamos autorizados para seguir acompañándote, pero no te preocupes; el Poder está en tu corazón-; en ese momento vi como ellos se desvanecían en el agua y por tanto el agua se tornó verdosa mientras ellos huían y volvían al Reino de Sion.

La jaula donde yo me encontraba fue descargada con violencia y empezó a descender sobre rocas de fuego y mucha lava ardiendo. Mi alma era golpeada y electrizada al contacto de las barras de la jaula. La jaula quedó trancada en una roca que hervía; era insoportable estar en ese lugar. Erra horrible. Vi una calavera inmensa, solo veía sus enormes manos; esas manos sostenían una paila que contenía muchas almas que nunca despertaron mientras vivían en la tierra. Todas ellas gemían y eran atormentadas por el fuego. Intenté llegar al rostro de la calavera pero no pude.

Hubo un momento en que ella me miró; sus ojos eran llamas de fuego con un vidrio de hielo que las contenía. Eso fue en una milésima de segundo; supe que era el espíritu de la muerte en un aspecto diferente a como las había visto cuando sus guardianas la formaron ante mis ojos; también supe que ella no se apoderaría de mi. Debía vencerla.

Empezó una guerra en el hades. Escuchaba sonidos insólitos y precipitaciones de la nada; iban saliendo como hormigas de sus madrigueras, seres de la muerte; vi muchas momias, calaveras, seres de arena y fuego; seres podridos y reinados por el mal; todos ellos empezaron a cercarse a mi; yo estaba en la jaula, empezaron a tirarla de una lado para otro y yo sufría. Luego la jaula cayó en la paila de la muerte y se abrió, pude salir de la jaula, pero un imán me aferraba a la paila ardiente. Mientras sentía ardor y quemazón por todo mi ser; una piquiña intensa e interminable me comía lentamente; no sentía descanso ni paz en lo absoluto; sentía sed, mi alma se quemaba y yo sufría lo indecible. Estaba siendo atormentado por la muerte. Fue algo terrible. Todas las almas, estaban resignadas y yo les conté del Poder, de sus orígenes y del Reino de Sion; ellas no me escucharon y por el contrario me atacaban haciendo más penosa mi situación dentro de esa paila de tormento.

Llevé mi mente al estado del pensamiento; era no fácil pensar por los tormentos que recibía; me costaba mucho trabajo; sabía que no debía dejar perder la imagen del Reino en mi corazón; esos pensamientos cada vez se hacían más borrosos e inalcanzables; pero no los dejé perder, hasta que establecí contacto con Biguigui, Prada y Pilo. Ellos me dijeron:-amigo; eso es muy necesario, tienes que vencer la muerte; y la única manera es resistiendo al mal-. - Solo resiste Ván, hazlo por la humanidad-. Yo les contesté con voz trancada: -¿qué debo hacer ahora, para salir de este tormento?, ellos me dijeron: -solamente puedes detener ese dolor mirando los ojos de la muerte y transmitiéndole ese sufrimiento; tú lo puedes hacer; hazlo y huye de ahí, pero no puedes salir sin antes haberla derrotado; recuerda, resiste al mal y a todo; no vayas a dejar que te conviertan en uno de ellos; no lo permitas; el Poder está en tu corazón.

La muerte no tenía ojos alcanzables; y su infinidad era demasiado alta; solo veía sus brazos sosteniendo la paila con gran precisión y destreza. La paila era inmensa; era como recorrer el mundo a pie; yo estaba agotado. Entonces, decidí apoyar mi mirada en un lugar específico de la muerte; la miré detenidamente y sus ojos picaros y obstinados estaban en todo su cuerpo. Ella sintió dolor por mi mirada y me fichó con gran indignación; me miró a los ojos, como cuando una culebra encantada es seducida por el encantador; eran sus tenebrosos ojos contra los míos. Mi mirada intentaba cerrarse, pero eso era lo que ella quería, me esforcé, no los cerré; fui ascendiendo de sobre la paila y me ubiqué en las alturas frente a sus ojos. Ella sintió el escalofrió que trasmitía, pero para mí era muy difícil sostenerme frente a su mirada. De mi corazón salió un chorro de agua que la derribó. La paila también se volteó y todos huyeron al igual que yo. Pero todo era demasiado peligroso; había perros feroces, seres descompuestos, cargados de maldad, pájaros legendarios, seres cadavéricos con bocas hambrientas y quemados se movían en las alturas al igual que yo; todos me perseguían. Yo huía y trataba de esconderme por entre las madrigueras que chispeaban fuego.

Todo se tornó un abismo de lava ardiendo y quedé sobre un montón de rocas; a diferencia de las otras almas, yo tenía un calzado que el fuego no podía permear. Ahora, ya no estaba sobre rocas, sino sobre una línea muy angosta de lava, todo lo demás eran abismos sin fondo de los cuales nacían lamentaciones y quejidos estremecedores. Frente a mí, se paró mi carne; la que se había descompuesto en el viaje a ese lugar; estaba poseída por el mal; el mal irradiaban sus ojos y su apariencia era desastrosa; no podía caer a los abismo, debía sostenerme sobre esa línea de lava ardiendo. En últimas, mi carne era una proyección de mí ser y me estremeció. Ella se lanzó en forma de fiera hacia mí y entró en mí ser. Yo quedé quieto. Mis pensamientos no se coordinaban. Sentía dos extremos que batallaban dentro de mi corazón. Mi corazón era el centro del combate.

Muchos seres oscuros entraron en mí ser, intentaban entrar en mi corazón, pero solamente dentro de él, estaba mi yo carnal y mi yo espiritual; ambos combatían, ambos luchaban a muerte. La fiera en mi vs yo. No entendí. Estaba inmóvil y sentía que muchas fieras entraban en mi cuerpo. Me sentí levitando, mientras un pensamiento atravesó mi espíritu. Veía como esto ocurría a las otras almas; ellas en milésimas de segundos eran convertidas en parte del ejército del mal. Conmigo llevaban muchas horas de lucha y de combate y no habían logrado penetrar mi corazón.

Llegó el rey de la tierra a ese lugar. Yo lo veía con los ojos del alma; de la nada yo estaba viendo lo que pasaba con mi ser. Ese ser, maligno sobremanera, apartó a todas las fieras que estaban dentro de mí. Yo estaba suspendido y descolgado, mi ojos estaban abiertos; por ratos se oscurecían, por ratos se iluminaban y en ocasiones eran naturales como los de cualquier ser viviente. Yo no parpadeaba, solo sentía. Mi corazón estaba enfrentando la peor batalla de su historia. Debía procurar limpiarlo de todas esas telarañas que habían entrado. El rey en forma de joven legendario, en forma y aspecto de benevolencia, de estatura mediana, con ojos cristalinos y puros, fingió ser la única salida buena y pertinente. Entró, habló conmigo y me suplicaba que lo dejara entrar a mi corazón. Ya casi me estaba convenciendo porque confundía mi mente haciendo sentir que hacía cosas buenas mientras lentamente él iba entrando en mi corazón; afortunadamente recordaba las primeras cosas y no lo dejaba avanzar; en el fondo de mis sentidos sabía que no podía dejarlo entrar. Me torturó con sus lamentos y reproches

Ardió en ira, porque no lo dejé entrar. Todos los seres del mal, estaban impresionados; su rabia lo convirtió en mi pero con sus aterradores ojos; su mirada consumió gran parte de su inservible ejército. Entró con mucho ímpetu a mi ser; sentía una fiera escarbando mis entrañas; sentía mucho dolor. Pensé en el Reino de Sion; en el poder, en su trono; recordé las imágenes de la inolvidable traición en el reino eterno del poder. Por último una luz muy potente, se conectó con mi mente, solo veía esa luz; era el poder. Al entrar esa luz en mi corazón, el rey de la tierra salió expulsado de mí ser con gran fuerza, tanto que destruyó gran parte del imperio de la muerte. El hijo menor del poder entró en mi corazón. Él estaba ahí, podía sentir, su poder; me impartía seguridad y paz.

Su hermano mayor lo vio y con rabia se rio de él; Le dijo: -este es mi reino, en él yo hago lo mío-, -no te metas en mis asuntos-. El hijo menor del poder dentro de mí le dijo: -así nunca han sido las cosas, hoy el poder te ha demostrado que lo más débil de la creación te puede superar a ti-. El rey oscuro se transformó en ser de guerra, muy furioso y dispuesto a atacarnos. Pero, él heredero del reino eterno, me dijo: -aún te queda algo por hacer; él salió de mí y se hizo espada en mi mano, volé con mucha fuerza y metí al hijo menor del poder convertido en espada en el vientre del rey de la tierra. Luego volé a una velocidad muy grande y mis dos manos se hicieron filos muy punzantes que vertían fuego blanco; los entré en los ojos de la muerte y ella se fue convirtiendo en chicle que se derretía. Todo empezó a destruirse y a desmoronarse. Grandes rocas caían desde las alturas, todos estaban pasmados por lo que veían. Vi como el rey de la tierra estaba envuelto por una luz blanca que lo tenía inmóvil. Luego estalló su ser y la luz blanca entró en mí y aparecí en el Reino de Sion en mi aspecto de niño fuerte y poderoso.

Aterricé de pie en el Reino de Sion, todos aplaudían a mi bienvenida. Los árboles, los peces, los prados; todos los niños de siempre en sus diferentes tonalidades de fuego diáfano, aplaudían. Ellos veían al hijo del Poder dentro de mí. Me sentí muy feliz y victorioso. Gozamos, hicimos fiestas y jugamos de muchas maneras. Siempre todos nos habíamos respetado, pero en ese momento sentí mucha humildad departe de todos los seres del Reino de Sion hacia mí. Incluso Biguigui se mostraba con gran reverencia hacia mí ser. Yo les insistía en que no lo hicieran porque no me gustaba. Pero ellos no me hacían caso. Los molestaba, jugábamos y recechábamos a nuestra manera. Pasaron unos tiempos en el Reino de Sion, en el cual recorrí muchos lugares del reino y aprendí de todos mis amigos. Conocí seres que no conocía con anterioridad, de aspectos inimaginables, muy raros a mi parecer pero repletos del bien de Sion.

Estaba junto a Biguigui, Pilo y Prada, caminando por una montaña muy alta del Reino desde la cual se podían ver muchas maravillas. Le pregunté a Biguigui por la misión que debía completar, le pregunté el número de humanos que debía despertar; pero ellos no me respondieron porque no sabían esa información. Me dijo Biguigui: -Van solamente cumple lo que debes cumplir-, les pregunté por la joven y el señor que había despertado en la tierra; les pregunté del porqué ellos se habían desaparecido de mi entorno en ese momento. A lo que Biguigui me respondió, el poder los está entrenando; ellos ya te conocen y tienen claro el sentido del bien en sus vidas. Cuando completes el número; ellos te buscaran porque los tiempos para ese momento serán difíciles en la tierra. Me dijo además Biguigui, entra a tu casa, se muy detallista que en ella hay muchas respuestas; una vez las tengas claras, invítanos a ella; te ayudaremos a escudriñarla para avanzar en la lucha contra el mal. Y así lo hice.

Fui a mi casa en el Reino de Sion; estaba hermosa; la cubrían diferentes colores y apariencias, una mano transparente bajó del techo, subí a ella y quedé dentro de mi palacio. Cuando entré; todo era natural; sentía mucha paz y tranquilidad. Era una casa infinita y me dispuse a explorarla. Traté de convertirla en el lugar más humano posible; su suelo era un vidrio líquido, en la medida que caminaba veía ondas de agua recorrer toda la casa. Vi mares en el suelo, los mares del Reino; mis amigos en sus lugares, yo los veía desde mi casa pero ellos no a mí. El techo era luz hermosa y las paredes agua con enredaderas naturales y muchas flores y cristales a su alrededor; encontré talladuras en oro y otros metales preciosos que tallaban el agua en la pared. Los cuadros y decoraciones eran fotos en movimiento de todo lo que había en el Reino. Todas las cosas que estaban sucediendo en el universo de Sion estaban por todas las paredes de mi casa enmarcadas con marcos sumamente finísimos y en movimiento que trasmitían ondas de paz y tranquilidad.

Vi una escalera de siete gradas, las escalé y mientras lo hacía; en cada escalón la casa tomaba una apariencia diferente; en el primer escalón la casa se oscureció con tinieblas palpables; en el segundo, la casa se incendió con candela y fuego interminable, en el tercero mi casa se hizo selva y estaba llena de intrusos, seres con dardos me disparaban; rápidamente subí al cuarto escalón y todo fue el primer tiempo en la tierra, todo fue el paraíso perfecto: el Edén. en el quinto escalón mi casa se convirtió en el imperio de la muerte; todo fue infernal; en el sexto escalón, mi casa era un mar de animales horribles que me querían comer; yo vi un barco gigante que debía conducir; en el séptimo escalón, vi la destrucción dentro de mi casa, mi casa era el universo; pero yo un gato blanco y gigante de ojos de luz; frente a mi tenía una gata en celo negra y hermosa. Ambos animales se miraban nítidamente mientras el planeta tierra se terminaba.

Cuando abrí la puerta de mi habitación, la cual era un espejo con marco azul y rojo; mucha luz vino del interior; había en ella una ventaba desde donde se veía toda la tierra y lo que estaba ocurriendo en ella; había un cuadro muy grande donde veía lo que la muerte estaba haciendo con las almas y otro cuadro donde veía como el rey de la tierra planeaba destruir la humanidad para siempre y derrotar el Reino de Sion. Podía ver todos sus planes y asechanzas dentro de mi cuarto. Con base a todo ello, los seres de luz debíamos establecer las pautas del combate para vencer el mal. El centro de todo era la tierra, el centro de todo era la humanidad.

Rápidamente entendí que debía despertar siete guerreros, ellos conformarían el ejército del Poder en la tierra. La misión era vencer y derrotar el imperio de mal y a sus muchas huestes de perversidad. También asimilé el despertar de los dos primeros guerreros con las cosas que había vivido, y asimilé que mis próximas guerras contra las fieras y su rey sería en escenarios como los mostrados en los escalones de la casa que conducían a mi habitación. También pude ver el apoyo y respaldo del poder; al enseñarme todas las trampas del reino del mal y sus intenciones de destruir la humanidad para siempre. Con todo eso, sabía que no podía perder, debía salir vencedor y victorioso desde siempre y para siempre.

Cuando salí de mi casa, llamé a Biguigui en el jardín; lo llamaba mentalmente, pero él no salía a mi encuentro. Entonces decidí dar una vuelta por el Reino de Sion, sentía que esa era la última vuelta que yo le daría al Reino en ese momento y así fue. Esa vez no hubo despido de nadie, nadie me despidió, solamente estaba yo hablando con un árbol muy antiguo del reino, él me subió a sus ramas; vi un hoyo dentro de él que jamás había visto. Me dijo: -amigo, nos vemos pronto y me aventó por ese hueco y llegué a la tierra. Aparecí en un zoológico en medio de panteras. Ellas me lamian cuando me vieron y la gente se impresionó; pronto me sacaron de ahí e indagaron por mí. En la tierra, veía a toda la gente como normal, no los veía tan atormentados como en otras ocasiones, de hecho estaban amables y generosos conmigo.

Caí en cuenta que estaba en otro país, hablaba otro idioma y mi apariencia física había cambiado, por supuesto no era el niño fuerte del Reino de Sion, tampoco era el joven de veintitrés años; era un hombre de treinta años de edad, hermoso de rostro, de cabello negro, barbado y de ojos miel; media aproximadamente 1:80 de estatura, mi cuerpo era fuerte, como de varón entrenado. Yo percibí que era codiciable porque las mujeres me miraban con admiración y terminaban discutiendo con sus esposos cuando me veían. Yo solo ignoraba y seguía adelante. Sentía que en ese lugar encontraría seres muy valiosos para el reino del poder.



FRAYA



Esa noche, el frio cubrió la tierra de manera global; había mucho hielo por todos lados, las temperaturas bajaron sorprendentemente. Yo estaba en la calle, pues no tenía dinero, y mi indumentaria era muy insuficiente para soportar el frio. Muchas personas de la calle, estaban muriendo a causa de la helada. Yo estaba seguro de que no moriría, pero pronto empecé a tener dificultad para respirar, mis dedos quedaron quietos y mi corazón estaba pasmándose. Poco a poco fui perdiendo el fuego de mi cuerpo y todo giraba a mí alrededor, miraba muchas fieras perturbando mi situación y burlándose de mí. Reconocí que era un humano débil y miserable, reconocí que era un ser particular, pero humano y como humano debía vivir. Cuando sentí que mi ser se exhalaba de mi cuerpo, llegó una mujer hermosa, como de cuarenta y cinco años, era elegante, me impresionó. Lo mejor de todo fue verla ahuyentar a las fieras con un spray de aceite que tenía en sus manos, ella lo regaba y era el mismo olor a ternura que había en el Reino de Sion. Las fieras no soportaban el olor, menos el ser quemadas por el aceite y huyeron despavoridas de aquella hermosa mujer. Ella me reanimó, me dio calor y me llevó a su casa. Allá me dio alimento y abrigo. Pronto me recuperé y vi en su mirada secretos que debíamos compartir. Ella era un ser puro, una hija de la tierra al igual que yo, era especial aunque por ningún lado la percibí como una elegida del poder para combatir el mal.

Me sentía frente a un complemento humano, bastante necesario pero prescindible. Prontamente le pregunté por el aceite del spray, ella se rio conmigo y me dijo que era algo que había recibido como herencia familiar. Según ella, era un aceite que ahuyentaba las malas energías. Ella me dijo que las había visto alrededor mío. Además me contó que había soñado conmigo y que ella debía ayudarme. No me explicó más. La comprendí como un ser extraño, en la que no me era fácil depositar toda mi confianza. Pronto sus atenciones y benevolencias me fueron cautivando. Sentía que debía protegerla porque la consideraba indefensa, tierna y cobijada por una larga soledad.

Pronto le participé mis vivencias y le rebelé algunos secretos de mi corazón; ella se mostraba muy atenta y a pesar de todo, era ella quien en todo momento me intentaba proteger. Me cuidaba como una madre cuida a un hijo suyo y se ganó por tanto toda mi confianza y cariño.

Un día, estando sólo en su casa, empecé a sentir ruidos y movimientos precipitados; yo me encontraba viendo televisión, el televisor se apagaba y lo encendí tres veces hasta que me rendí; eran aproximadamente las cuatro de la tarde. De un momento a otro, el televisor se encendió y salió de allí una sombra oscura que poco a poco se fue transformando en Fraya, la mujer que me hospedaba. Me impresionó mucho verla en vestidos oscuros y transformada en un ser maligno. Esa Fraya, pronto me atacó, me dejó inmóvil y empezó a manipular mi mente y mis sentidos; ella me acosaba, me hablaba de manera muy sexual al oído, yo intenté desprenderla de mi ser, pero no pude. Poco a poco, las morbosidades que susurraba en mi oído empezaron a gustarme y mi parte humana sintió complacencia por ello. Cuando me encontraba rendido a las emociones que me transmitía. Llegó la mujer de blanco que había visto en un sueño hacía muchos años. Ella llegó con un vestido blanco, ceñido a su hermosa silueta, tenía una pava blanca que solo le dejaba ver una parte de su rostro; ella llego volando y mientras entraba lanzó un abanico blanco que estrelló la cara de la Fraya oscura. Cuando eso ocurrió, su cara se convirtió en una fiera con aspecto de reptil tenebroso y horrible. Al ver eso, me recuperé en mis cabales, pero estaba mareado por lo que esa fiera había hecho en mí. La Fraya oscura y mi Fraya, la del vestido blanco, empezaron a combatir en el espacio de la sala de mi casa. Ambas estaban en el aire y ambas luchaban por mí. No voy a negar que me sentí alagado por aquel combate. Pero pronto entró a la misma casa, mi yo oscuro y empezó a atacarme. Para mí fue sorprendente ver una pelea que se transformara en danza. Mientras me defendía de mi yo oscuro, mi cuerpo y mis ataques iban en son de danza. Miré a mi Fraya y ella también estaba danzando mientras combatía. Decidí disfrutar esa lucha; eran movimientos lentos y rápidos; era una mezcla interesante de ritmia y arritmias que me estaban dando la victoria frente a mi yo oscuro. Hubo un momento en que vi como la Fraya oscura dividir a mi Fraya en dos, eso me angustió, al tratar de ir en su auxilio, mi yo oscuro me lanzó un arponazo que abrió mi cerebro y la sangre salpico las paredes. Ambos estábamos en el suelo y nuestros contrincantes nos iban a encerrar. De un momento a otro, el cuerpo de Fraya y el mío se compactaron y de manera muy rápida envolvimos a esos dos seres del mal en capas de fuego blanco, se consumieron y se fueron desapareciendo para nunca más volver. Todo volvió a la normalidad como si nada hubiera pasado en ese entorno.

Luego Fraya y yo caímos cada uno en el extremo del sofá; nos miramos fijamente a los ojos y empezamos a reírnos sin parar. Nos reímos mucho, mucha fue la inexplicable risa. En ese momento sentí algo especial por ella; un cosquilleo en mi vientre hacía que la deseara con ternura y amor. No hubo lugar para preguntas, yo entendí todo en ese momento, supe que ella era mi compañía y la otra mitad de mí ser que el poder me había enviado para mi protección y victoria. Todo quedó claro en mí y no hubo necesidad de explicaciones.

De ahí en adelante, ella manifestaba miedo porque no quería aceptar sus emociones, de eso me daba cuenta. Yo no le decía nada de lo que sentía por ella; cada uno creía que lo que sentía era algo de no manifestar. Ella me dijo que quería estar sola, entonces yo me fui de su casa; tenía el corazón compungido por ello; pero me fui. Tomé el primer avión que tuvo cupo disponible para mí. El vuelo se me hizo eterno, y no fue un vuelo fácil. Se me había olvidado que yo era objetivo del rey de la tierra y por tanto el haber tomado un avión no era las mejor de las ideas.

Los motores del avión se detuvieron, pero el avión no se caía, seguía su curso de manera bastante particular. Pronto el avión empezó a girar en círculos de manera muy rápida y peligrosa. Todas las personas gritaban y lloraban amargamente. Yo estaba impactado y me sentía culpable por lo que estaba pasando. Muchas fieras entraron rompiendo los vidrios del avión; nadie las veía, yo era el único que las identificaba. Ellas entraron y me tomaron, me sacaron del avión y me estaban esculpiendo con el hielo dejándome inmóvil. Ellas intentaron hacer caer el avión en tierra para que todos los humanos murieran. Yo no sabía que hacer, estaba en el aire cubierto de hielo azul. Cuando el avión iba cayendo en una ciudad, donde morirían muchas personas; un viento muy fuerte, estabilizó el avión y lo hizo caer lentamente en el mar. Nadie murió pero si hubo muchos heridos. Yo sí vi un equipo de niños del Reino de Sion que sostenían el avión y lo dejaron en la orilla del mar. Ellos desaparecieron y se despidieron de mí mientras se desparecían con el viento que los había traído. Las fieras me arrojaron a tierra, cubierto de hielo. Cuando iba cayendo el hielo se deshizo y pude en cierto modo controlar la caída, aunque me fracturé las costillas y me partí los brazos y las piernas. Me llevaron al hospital, donde fui atendido por Prada y Pilo. Antes de entrar a la habitación, Pilo y Prada me sanaron con sus manos y me recomendaron tener cuidado. Cuando los médicos del hospital me examinaron, no podían creer que yo estuviera bien y completamente normal. Fui noticia internacional, decían que había salido del avión y era el único que había caído en tierra completamente ileso.



EL DESPERTAR DEL TERCER GUERRERO



Estaba en cierto país del mundo donde la gente tenía costumbres bastante raras; eran personas bastante idolatras, creían en agüeros y supersticiones; todos hacían sacrificios que me impresionaban y eran desaseados en extremo. Tuve la oportunidad de conocer en ese lugar a un brujo que tenía fama de ser muy poderoso. Cuando él me vio, sintió el deseo de huir de mi presencia; pero yo no lo dejé ir porque con mi poder lo mantuve cerca a mí. Estaba lleno de fieras astutas y muy poderosas que le daban ese poder de hacer males a los seres humanos. Cuando ellas me descubrieron empezaron a decir que yo era un hijo del poder y que era un hombre poderoso, ellas lo hacían con el propósito de incomodarme y de que me alejará del brujo. La gente me miraba y yo estaba un tanto desubicado.

Fuimos a su santuario donde lo que vi, me aterró sobremanera; todo tenía que ver con magia negra y Vudú. Las fieras en ese momento planeaban quitarme la vida por medio del brujo, con un bebedizo que estaban preparando para mí, yo lo veía a él misterioso preparando el bebedizo para matarme, pero con los ojos del alma veía la gran cantidad de fieras afanadas por aniquilarme. Yo me adelanté y estando a sus espaldas, puse mis manos sobre la cabeza de aquel brujo y expulsé todas las fieras que lo tenían poseído. Ese lugar se revolcó por completo mientras eran expulsadas las fieras. Los ojos del brujo, echaban humo y convulsionaba de manera muy fuerte, emitiendo sonidos de fieras muy peligrosas. Expulsé todas las fieras en él y pude ver sus ojos. Era él quien me conduciría al próximo elegido del poder; eso lo sentía en mi corazón. Después de haberlo ayudado, pude ver en sus ojos mucha transparencia y tranquilidad. Cuando él se vio sin poder, se enojó conmigo y me despidió de su casa; tenía mucha ira por lo que yo había hecho en él; me decía: ¿y ahora de qué viviré?, ¿acaso, usted me va a mantener?, mañana tengo una cita con el presidente de este país quien consultaba a mi por las decisiones que debe tomar; ¿qué le diré? Y gritaba hacia mí esas palabras con mucha angustia.

Estaba desesperado porque si no respondía acertadamente al presidente, le quitarían la vida. Yo le dije: -no se preocupe, yo te voy a ayudar, iremos los dos a ver a ese sujeto mañana y yo estaré en lugar de tu poder- fuimos los dos, todas las personas nos miraban con desconfianza, yo me puse una bufanda blanca que ocultaba todo mi ser. El estaba con el mismo atuendo pero en café oscuro. Entramos y él me presentó como su superior en el comando de las fuerzas oscuras. Cuando vi con los ojos del alma a ese presidente, le vi perfectamente los códigos en sus pieles y sus ojos blancos por completo. Me sentí contento, pero también vi las fieras alrededor de mi, todas ellas dentro de la guardia de seguridad del presidente. El presidente tenía al hijo rebelado del poder dentro de él. Cuando él me vio, me identificó y ordenó a su guardia quitarme la vida. Yo abracé a mi amigo el ex brujo y nos cubrimos con mi bufanda de los tiros que nos golpeaban. Mientras todos disparaban sin compasión contra los vestidos; yo me había desaparecido junto con el ex brujo y me ubiqué en el respaldo de la silla presidencial; me levanté rápidamente y estando a espaldas del presidente, pase mi mano derecha por sus ojos; el hijo mayor del poder que gobierna la tierra; salió enfurecido, mientras el presidente desapareció del entorno.

Se paró frente a mí, e inmediatamente le quito la vida delante de mi presencia a su ex fiel servidor, el ex brujo amigo. Eso me dolió en el corazón y quise hacer algo pero no pude. A su estruendosa risa, el universo se convirtió en una selva que se incendiaba; era el verde de la vida vs un fuego infernal; tanto lo uno como lo otro se mantenían; dependía de mi que el universo selva no se incendiara por completo y para siempre.

Mientras toda la humanidad era devorada por los animales enfurecidos de la selva; el fuego consumía la naturaleza verde y yo huía porque a mi paso el fuego me perseguía para consumirme. Nuevamente todo oscureció de repente y empezaron a llegar seres oscuros comandados por el rey de la tierra. Todos ellos empezaron a seguirme desde las alturas y manipulaban las mentes humanas y los animales de la selva para que me atacaran. Yo corría de la manera más rápida posible; llegué a una roca donde vi a mi amado corcel, el mismo que había heredado en el Reino de Sion; pero ahí no era un poni, era un corcel enorme, completamente dorado, de alas blancas y un unicornio plateado cubierto de valiosos diamantes. Sus cascos eran cristales que proyectaban luz verdosa. Lo vi y el mostró felicidad, se inclinó y subí a sus lomos. Emprendimos el vuelo. Éramos atacados con dardos venenosos por esas creaturas aterradoras formadas de los árboles y cubiertas por el fuego; yo solo huía hasta que vi a un ejército puro; todos ellos blancos, de cabellos azules; tenían arcos rojos con flechas negras. Ellos volaban sobre corceles grises de alas blancas pero sin plumas, parecidas a las de un murciélago; esos corceles tenían caras espantosas como de murciélago, pero sus ojos proyectaban luz, los cascos eran filudos, largos y gruesos. Daban terror. Ellos me cubrieron y empezaron a defenderme de las fuerzas del mal. Mientras ellos luchaban en el espacio. El hijo mayor del poder me sacó con su poder y me llevó a un lugar recóndito pero oscuro, estaba sentado en su trono de candela como cuando me había aparecido en mi juventud. Me ofreció la gloria terrenal más grande después de la suya, solo si desistía de la conformación del ejército que lo combatiría. Me decía con mucha altivez: -¿usted en realidad cree, que el poder eterno tiene potestad sobre mi mundo?, no seas iluso, yo soy poder, y tengo la facultad de hacer lo que quiera, te puedo poner muy en alto, para que dejes de llevar esa vida miserable que te acompaña, es tu decisión, sírveme a mí.

Mientras él hablaba con esa altivez y arrogancia; yo expulsé de mis manos un poder que lo dejó inmóvil por un segundo. Sentí que él se había mareado y me dijo: jajajaj, ¿crees que eso es poder? ¿Eso es todo lo que has recibido? jajajaj… y lanzó contra mí y corcel un fuego negruzco que me aniquiló. Caí en tierra y mi golpe fue severo. Estando en el suelo, la anciana que me había dado un vaso de agua en el Reino de Sion, y que me había dado las llaves para huir de la prisión; estaba ahí, me sostuvo en sus manos y me hizo beber otro vaso de agua que me reconfortó. Me levanté rápidamente y el hijo menor del poder se encontraba ahí, enfrentando al hijo mayor del poder por mí y por toda la humanidad. Él estaba en forma de un guerrero grande, fuerte, con armadura dorada, presencia de rey y cubierto por una aureola de fuego inquieto.

Ellos se enfrentaron y mientras eso pasaba, muchos enemigos empezaron a atacarme. Eran seres terrenales con caras de gorilas y cuerpos de indios que me disparaban y lanzaban contra mí flechas venenosas. El universo estaba revolcado, todos los seres humanos estaban siendo atacados por las fieras, quienes los torturaban y los llevaban al suicidio en contra de su voluntad. Había muchos seres malignos peleando contra pocos seres del bien en el reino del mal. Esos seres del bien eran guerreros de luz que habían llegado junto con la Luz. Saqué coraje y empecé a aniquilar todos esos indios asesinos que me atacaban. Ayudé a eliminar muchos, pero estaba solo y me estaba cansando. Nuevamente corcel apareció, de un salto quedé en sus lomos y huí de todo ese escenario, pero los mismos cinco reyes de la tierra que me habían atacado con anterioridad volvieron a atacarme.

Eran cinco gigantes anacondas que no perdían ocasión para quitarnos la vida, a mí y a mi corcel. Saqué la espada; no tenía mucho tiempo para detenerme con ellas y con gran esfuerzo le quité la cabeza a una y despareció, luego dividí el cuerpo de otra y se volvió a recuperar. Entonces, una de ellas tomo a corcel y empezó a asfixiarlo, el me miraba con esos ojos de ayúdame Ván. Yo me llené de fuerza y de un solo golpe lancé mi espada descabezando todas esas anacondas. Solo estaba ella a punto de matar a corcel, además le habían mordido y él estaba muriendo. Me comuniqué mentalmente con corcel y le dije que calentara sus herraduras y que incendiara su cuerpo. El me decía que no tenía fuerzas; yo le insistí y lo hizo; su fuego incendió la serpiente y ella cayo. Él también caía pero yo lo recogí en el aire. Me dijo: -te amo Ván- y desapareció de mis manos. Murió y una parte de mi murió con él. Me sentí mal, lloré amargamente pero los ataques no se hacían esperar. Muchos elefantes y unicornios y leones y fieras de la selva, estaban poseídos por los seres oscuros y me atacaron. Me embistieron, mordieron y casi me matan. De no ser por Fraya que llegó en ese momento y me arrebató de las garras de las bestias salvajes. Estaba destrozado y mi cuerpo no aguantaba más. Ella estaba en un globo y empezó a tocar mis heridas y a sanarlas. Pero las fieras que estaban en los animales, pronto salieron a atacarnos en forma de humos negros con ojos de perversidad. Fraya se transformó en un ave blanca de fuego con ojos puros y con su plumaje las destruía, pues lanzaba contra ella plumas de fuego que borraban esas figuras oscuras con ojos de perversidad de sobre el espacio; pero llegaban muchas y ella me estaba defendiendo y también se estaba cansando.

Todo el globo se llenó de fieras furiosas que me atacaban. Sentí que todo estaba perdido. Pero a mi mente llegó un mensaje del hijo menor del poder o del heredero del reino eterno; me dijo: -resiste Ván, esfuérzate un poco más; el poder está contigo-. Encendí mi cuerpo en llamas puras y con mucho ímpetu empecé a descuartizar y a destruir las fieras del espacio. Pero no era suficiente, me esforcé más y vi a Fraya cansada y a punto de rendirse; las fieras la tenían acorralada. Llegué a donde ella estaba y algo nos hizo uno, nos compactamos de nuevo y estallamos en mucha luz. Luz que eliminó a todas las fieras en ese momento. Luego, el sol salió de nuevo y el mundo volvió a su normalidad pero esa guerra aún no había acabado. Nos perseguía la justicia humana y éramos reos de muerte. Solo nos quedaba huir y hacer uso de nuestra astucia y poder para conservar nuestras vidas humanas. Las fieras podían identificarnos y los humanos eran sus instrumentos en nuestra contra. Nos acusaban de haber estallado una bomba atómica que había acabado con medio universo; los dos éramos terroristas y nos buscaban para quitarnos la vida.

Me di cuenta que Fraya era una mujer muy poderosa, ella se transformaba en quien ella quería, no había nada que fuera difícil para ella. Además era astuta y siempre tenía un plan para escapar. Era demasiado inteligente y no tarde mucho en darme cuenta que era ella quien lideraba mi vida. Lamentablemente toda la humanidad que había sobrevivido estaba repleta de fieras y si una sola persona nos veía de inmediato seriamos invadidos por fieras que nos quitarían la vida según la justicia humana. Ofrecían mucho dinero por nuestras cabezas. Nos refugiamos el uno al otro, sin darnos cuenta que para ese momento tanto ella como yo estábamos plenamente enamorados.

No sabíamos que hacer, nos refugiamos en un bosque deshabitado y solo, los árboles producían alimentos no conocidos para nosotros; incluso las aves de la naturaleza nos llevaban alimentos. Vivimos aislados por muchos años, recreándonos en la naturaleza y apoyándonos de continuo. Pero fuimos traicionados por una paloma que se dejó poseer por una fiera y nos bombardeo todo el ejercito humano. Acabaron con aquel hermoso bosque y eso me dolió aún más en el corazón. Yo no quería vivir más, me sentía cansado de querer ayudar seres que no se inclinaban en lo absoluto por hacer el bien. Quería irme para el Reino de Sion para siempre.

La justicia humana nos tomó y nos separaron. Todo ser humano consentía en nuestra muerte. Llegado el día del fusilamiento, muchas mujeres parecidas a Fraya, entraron en las fuerzas de seguridad, todas ellas tenían lentes oscuros, elegantes, altas, con trajes blancos pegados a sus esbeltas siluetas, con pavas en sus cabezas y sus cabellos recogidos, todas con labios rojos y bien maquilladas, todas ellas entaconadas, y disparaban aceite en forma de fuego contra los humanos, ellos caían desmayados porque las fieras salían de sus cuerpos por el aceite que las quemaba. Muchas hermanas de Fraya murieron por las balas que les disparaban las fieras usando a los ejércitos humanos. Pero finalmente nos ayudaron y nuevamente la tierra originó otro combate,

El rey de la tierra no podía soportar que yo hubiera despertado un gobernante de su reino; para él eso era una amenaza que lo consumía, además que se sentía humillado y burlado dentro de su propio reino. Encarceló a Fraya y ordenó a sus seres más poderosos que la llevaran al imperio de la muerte. Yo sentí que me desgarraban el corazón porque ya sabía lo que eso significaba. Salimos del globo terráqueo; pude ver los portentos iluminados del Reino de Sion, pude ver otros mundos y universos no conocidos. Mi cuerpo se transformó en el de un rey muy poderoso, recibí al heredero del poder en mi corazón y el combate contra el rey de la tierra empezó.

Él estaba convertido en un rey parecido a mí, muy poderoso, su apariencia demostraba que era superior a mí en poder. Yo estaba hecho un gigante, pero él era más grande que yo, la tierra parecía un balón de futbol con la que debíamos jugar. Yo tenía pues trajes reales, siluetas en blanco, doradas, plateadas; mi corona era aquella de las doce estrellas que me había ganado con mucho esfuerzo. Tenía una espada y un lazo de oro con fuego blanco liquido en la mitad del mismo que fluía lentamente. Él tomo posición de ataque y de sus manos lanzaba cuchillas de hielo que dividieron mi cuerpo en dos; él pensó en victoria, pero mi cuerpo pronto se unió. El hijo menor del poder me decía que la única manera de derrotarlo era resistiendo a su maldad y para eso él estaba conmigo, para ayudarme a resistir. Cuando mi cuerpo se unió, él hizo un gesto de sorpresa y me dijo vamos a ver si resistes esto: -lanzó contra mí una capsula de hielo que me atrapó y me asfixiaba. Luego para atormentarme empezó a patear fuertemente la tierra; ella se estremecía sin moverse de su lugar, pero la estaba destruyendo de esa manera. Entonces como pude le dije: ¿Qué tipo de rey eres que destruyes tú propio reino?, ¿querías así heredar el reino eterno?, ¡nada eres poder oscuro, nada eres! Él con toda su fuerza y rabia incomparable tomó la tierra en sus manos y la lanzó hacia mí; pero un poder que salió de mi pecho, la contuvo y la dejó de inmediato en su lugar. Mientras él vio que la tierra se sostenía por el poder que había salido de mi pecho; empezó a decir con voz de lamentación: -yo merecía cosas mejores, pero ese, me quitó el amor de mi padre, y se quedó con lo que era mío- yo callé mientras el poder de mi pecho lo controlaba; le dije:- tú sabes la respuesta, tú corazón nunca dio la talla para ese reino-.

Cuando él escuchó eso, inclinó sus hombros, yo pensé que lo había conmovido, pero inmediatamente apareció a mis espaldas y pegó sus manos frente a mi corona de las doce estrellas, quería arrancármela, pero no le resultaba fácil, ella estaba pegada y el único que me la podía arrancar de esa manera era el Poder o yo, si lo hacía voluntariamente. Peleamos con todos los poderes pensados y finalmente lo encerré en una prisión de fuego puro. Lo dejé por fuera de la tierra; sabía que la prisión no resistiría mucho; pero en ese lapso de tiempo las cosas en la tierra se apaciguarían.

Todo aparentemente volvió a la normalidad. Entre los humanos ya no se me buscaba como terrorista. Fraya apareció de nuevo victoriosa frente a la muerte; pero como era una mujer demasiado discreta; me dijo que el poder le había dado la victoria; me resigné a contentarme con esa respuesta porque me daba miedo quedarme sin ella. Intentamos despertar a muchos seres humanos pero no podíamos porque no eran elegidos; pero si entendían el plan del poder y nos colaboraban. Pronto las fuerzas oscuras salieron del globo terráqueo para liberar a su rey. La tierra tuvo paz durante seis meses en los cuales se organizaron muchas cosas.

Todos los niños del Reino de Sion, habían entrado a la tierra en forma de guerreros iguales a Fraya y a mí, nos reunimos todos en la casa donde yo me había criado; todos éramos seres elegantes, de luz pero con apariencias humanas para no escandalizar más a la humanidad. Mientras algunos guerreros vigilaban y cuidaban el espacio. Biguigui, Pilo y Prada; Fraya y yo entramos a la casa. Biguigui me dijo: -Ván, tienes que viajar a los primeros tiempos, y despertar a un ser que hace parte del ejercito, solo así podrás encontrar al resto del ejercito-. Debes tener cuidado porque el tiempo no se controla con nuestro poder y por tanto te puede atrapar para siempre sepultándote en el olvido; pero no te preocupes el poder está en tu corazón, solamente sé prudente. Ellos tres hicieron un círculo cogidos de sus manos; Fraya no estaba autorizada para acompañarme; ella se quedó después de darme un fuerte abrazo. Entré en el círculo de mis tres amigos. Y aparecí en el primer tiempo de la vida en la tierra.



EL DESPERTAR DEL CUARTO GUERRERO DEL PODER



Todo era perfecto, la naturaleza era perfecta, la tierra era perfecta; todo era virgen, sano y puro; los animales hablaban, los animales razonaban, los animales tenían un rango social entre la vida; y la vida de la tierra era el poder. Yo estaba sorprendido viendo tan inimaginable perfección en la tierra. Un vapor que embellecía el entorno subía de la tierra. De repente, vi dentro de un bosque a Adán buscando a Eva por entre los árboles; ambos estaban completamente desnudos y la felicidad reinaba en sus corazones; sus estructuras físicas eran grandes y en ellos no había defecto alguno. Pude ver en Adán los códigos de fuego hermosos, lo curioso era que él estaba despierto y no sabía cómo despertarlo.

Pude ver una serpiente hermosa, con escamas brillantes y de colores que alternaban en su estructura; estaba enroscada en los árboles; se desaparecía y aparecía asechándolos a ellos. La culebra tenía ojos puros y todo era inocencia, todo era pureza. Pude ver a mi lado un niño rubio, de ojos grandes, con una capa blanca que cubría todo su cuerpo, también en su indumentaria tenía un cinturón negro. Era muy tierno y bonito; pero no me daba buena espina. Él me llevó a un paraíso de piedras de fuego; un rio de fuego blanco descendía por ellas; él me mostraba esas cosas. Me hizo entender que eso era lo que más le gustaba de todo lo que veía. Yo quedé anonadado con esas creaturas de fuego, piedras de fuego; metales preciosos y música que descansaba el alma. Mientras estaba anonadado por esos encantos, no vi mas al niño sino a una mujer hermosa, sumamente hermosa; estaba desnuda frente a mis ojos. Yo me asusté y los cerré. Ella empezó a seducirme y a atarme con cuerdas de fuego; me recostó frente a una peña y empezó a besarme y a tocarme de manera abusiva. Yo no sabía qué hacer; me estaba dejando vencer de aquella mujer. De repente Fraya apareció en mis sentidos y la tiré de mi presencia. Ella con mucha delicadeza quiso pasar por alto eso; las ataduras de mis manos se desvanecieron y volvió a convertirse en ese niño con aspecto de bien. Se rio de mi malignamente. Reconocí su infelicidad y supe quién era. De una vez me advirtió que no me dejaría despertar a Adán, yo le dije: -eso no lo decides tú-. Iba a atacarlo pero desapareció de mi vista y quedé en un atardecer dentro de ese paraíso hermoso con animales y selva gigante.

El mal entró esa misma noche en la serpiente hermosa que se paseaba por el Edén, a la mañana siguiente, la serpiente estaba enroscada, cargada de ira y con ojos vidriosos y malignos. Yo la vi y expulse contra ella un fuego que salió de mi mano derecha, pero era muy rápida y se desapareció en instantes. Fui a Hablar con Adán y Eva pero ellos no me veían, no me sentían y menos me oían. Tampoco podía tocarlos porque ese era un tiempo ya pasado. La serpiente en su astucia dominó con su mirada a Eva y la confundió. Ella entró en su mente y la hizo hacer lo prohibido por el Poder; el mal salió de la serpiente y entró en Eva. Era entonces mi oportunidad para despertar a Adán; viendo entonces que el mal en Eva convencía a Adán y que él estaba a punto de hacer lo prohibido; me metí en su cuerpo y lo alejé de ellos. Corría muy velozmente, mientras que Eva no paraba en su alcance. Su rostro irradiaba maldad y mucho furor. Ambos éramos muy veloces corriendo. No sabía qué hacer y el poder me dijo; lánzate a las piedras de fuego y cae en el rio de fuego; allí despertaras a Adán para que sea parte de mi ejército. Adán rehusaba a ser lanzado por mí y su ser se oponía a que yo lo lanzara. En ese momento vi muy cerca al peligro: Eva. Entonces lo doblegué con la fuerza de mí ser y nos lanzamos. Yo aparecí bastante agitado en el mismo círculo que mi amigo Biguigui junto con Prada y Pilo sostenía.

Yo estaba agitado y en el circulo languidecí pero ellos me sostuvieron sin tocarme; me recuperé casi que al instante de haberme desmayado. Ellos me felicitaron.



EL DESPERTAR DEL QUINTO GUERRERO DEL PODER



Fraya me abrazó y aparecimos en otro país frente a un varón homosexual que estaba muriendo en un hospital; yo le vi los códigos en sus pieles; pero cundo iba a despertarlo, la muerte me lo arrebató y se rio estruendosamente de nosotros. Fraya y yo nos pegamos de la capa de la muerte y fuimos por ese elegido del poder. La guerra fue fatal, había muchas creaturas insólitas y poderosas. Finalmente Fraya como toda una heroína me despejó el camino; ella sacó de si misma millones de Frayas que combatían contra seres aterradores y crueles. Gracias a mi Frayis pude dirigirme con mi espada hacia donde estaba el quinto guerrero del bien; a mí paso peleé con todas mis fuerzas porque los seres oscuros me impedían que llegara a mi objetivo. Cuando lo desperté él desapareció. Luego abracé a Fraya y aparecimos en otro país del planeta tierra. Ya el ejército oscuro estaba otra vez dentro de la tierra y aún faltaban dos elegidos más. El rey de las tinieblas y de la tierra estaba enojado y dispuesto a aniquilarnos a como diera lugar.

Tanto Fraya como yo, teníamos otras identidades; yo estaba transformado en un señor de más de cincuenta años y Fraya era una anciana hermosa. Vivíamos en una parcela bastante acogedora. El mal no nos había identificado aún. Ella y yo nos amábamos. Un día llegó a nuestra parcela un cobrador de impuestos, él entró a nuestra casa y fue muy bien atendido por nosotros. Cuando le despedimos. Pude ver como una fiera se salió de su cuerpo y se rio de nosotros y luego se desapareció del entorno. Fraya no la vio y le dije que huyéramos de ese lugar porque ya no teníamos más seguridad allí. Ella estaba completamente dispuesta a no dejar esa parcela; no sé porque se había apegado tanto a ella. Pronto la convencí de que huyéramos, pero ya el rey de la tierra nos tenía localizados; eso significaba que ya no podíamos huir porque a donde fuéramos nos tropezaríamos con un humano y eso sería igual a quedarnos en ese lugar. Decidimos quedarnos y sin embargo yo estaba preparado para un enfrentamiento cualquiera. A partir de ese momento empezaron las discusiones e incomprensiones entres los dos; ella, me llevaba la contraria en todo, peleábamos por cualquier detalle; ella ya no se preocupaba por mí como antes lo hacía. Yo no sabía cómo tratarla, me resigné por tanto a sus maltratos e incomprensiones; bajé la cabeza y ella reconoció en mí la nobleza. Yo soñaba para ese entonces que una serpiente enorme y muy furiosa estaba en medio de los dos para separarnos. Me di cuenta que el rey de la tierra quería causarme mucha infelicidad y que quería destruir el amor que había construido junto con Fraya. Seguimos bajo situaciones muy difíciles de soportar, ella quería irse pero entendió que eso significaría la derrota y que como guerrera de la luz no podía darse por vencida. Un día cualquiera salí a recorrer el pueblo; las personas eran oriundas de los campos; me agradaba mucho verlos porque veía almas nobles en todos ellos. No había carros, solamente caballos; todo aquel pueblo olía a campo y me alegraba mucho el lugar. Claro, las fieras hacían que la gente se comportara egoísta y mezquina conmigo sin explicación alguna. Pero los niños me querían mucho y me llevaban regalos y les decían a sus padres que ellos querían tener un abuelito como yo. Las fieras no podían entrar en los niños porque el corazón de ellos no se lo permitían. Esa era la razón por la que mis únicos amigos eran los niños.



EL DESPERTAR DEL SEXTO GUERRERO



Le comenté a Fraya acerca de una monja anciana en quien yo había visto los códigos de fuego pero por razones de tiempo no había podido despertar. La verdad era que sabía que después de despertarla tendría que enfrentar una guerra peor a las anteriores y no quería que murieran más seres humanos. Esa pereza y ese modo de pensar lo suscitaba el poder oscuro; pues todo ese tiempo lo utilizó para tejer a mi alrededor cansancio y fastidio por la vida y el hogar. Mi razón y mi corazón sabía lo que debía hacer pero no quería despertar a la monja porque me daba pereza; también culpo en parte a la vejez por aquello. Sin embargo, un día mientras hablaba con ella en el parque del pueblo; conocí que era una monja demasiado pícara y diferente; además era grosera y fastidiosa. Yo pensaba dentro de mí acerca de los seres que el poder había despertado; todos ellos provenían de situaciones poco decentes y ahora la monja se mostraba más descomplicada y más humana que todos ellos juntos.

Era desinhibida, altanera y mal educada y a todo le encontraba gracia. Esa monja me empezó a gustar por su manera de ser y al paso de los días ella se me insinuó amorosamente. Fraya ardió en ira contra mí y con justa razón y cuando me reclamó y quiso separarse de mí, me angustié.

Fui a buscar la monja y no la encontré. Ella se había enloquecido y le habían encerrado en un manicomio. Me entró mucho afán porque me di cuenta que la astucia del poder oscuro me había enredado la vida en diferente situaciones humanas y yo no hice nada para combatirlo. Eso me consumía y me dolía produciendo ira y fastidio de mi. Como pude entré al manicomio rompiendo toda la seguridad del sistema y lastimando físicamente a las personas que se oponían a que la vieran; al tenerla cerca, ella huía de mi, pero la alcance; ella cerraba los ojos y se reía malignamente. Golpee fuertemente su vientre y ella abrió sus ojos, rápidamente pase mi mano derecha y ella desapareció del entorno.

La tierra empezó a inundarse; el mar empezó a invadir la tierra. Todo fue mar en cuestión de horas, y naufragaba yo huyendo de los animales que mataban a las personas. Todo estaba oscuro y una fuerte lluvia que electrizaba la noche la convertía en algo aterrador. Las fieras se reían causando estragos en el mar; ellas hacían tornados, huracanes y mataban a muchos seres humanos. Pude ver un barco azul con blanco que iluminaba el entorno. En ese barco estaba todos los amigos del Reino de Sion, habían recogido muchos seres humanos rescatándolos de la muerte. Ese barco era infinito, y toda la humanidad podía entrar en él. La cuestión era que mientras los amigos del Reino recogían uno, las fieras mataban por docenas y esa fue la constante. En cuanto a mí, tuve que nadar huyendo de las pirañas y animales peligrosos del mar. En ese momento yo era un hombre de cuarenta y cinco años y estaba solo, sin Fraya huyendo del mal. Un pulpo gigante, salió del mar y me capturó. Ese pulpo me electrizaba cada cinco minutos. Yo estaba débil y me estaba ahogando. Me estaba muriendo.

Luego el pulpo se sumergió conmigo a lo muy profundo; a la verdadera oscuridad del mar. A mis pies, volvía a ver la entrada al imperio de la muerte. Luego vi los peces del Reino de Sion, vi a las creaturas insólitas que veía en el hermoso Reino; estaban ahí conmigo, me estaban ayudando. Los peces de colores me dieron el vestido que resistía el agua y tome vida y me desprendí del poder del pulpo. Luego empezamos a luchar con mostros marinos no conocidos por los seres humanos. La guerra debajo del mar me dejó muy mal herido; afortunadamente mi amigo Pira, atrapó al pulpo y lo destruyó con una flecha que entró en el centro de su ser. Luego salieron serpientes venenosas y con mi espada las esquivaba pero nos alcanzaron a dañar un poco.

Finalmente un dragón marino, me tragó. Dentro de él encontré un tesoro hermoso cuidado por un ser diminuto hecho de oro. Tenía que vencerlo para salir de ese lugar. Debía arrancarle el dedo corazón de su mano izquierda para quitarle la vida a ese dragón y para embellecer mi ser con esas joyas preciosas. No fue fácil porque era muy pequeño y producía tembladera, además hervía en calor y dañaba el traje que me mantenía con vida debajo del mar. Cerré mis ojos y con toda mi convicción y fuerza se lo arranqué. El dragón gritó y se encendió debajo del mar. Salí de las llamas y los amigos del Reino me llevaron al barco.

Un ser sin rostro conducía el barco, ese ser sin rostro se metió en mí y quede manejando el barco. Pasaron muchos días y el agua fue disminuyendo, hasta que la tierra volvió a su normalidad. No volví a ver a mi hermosa Fraya. Sentía que había perdido una parte de mí para siempre y eso me dolió en el corazón. Quería renunciar a esa lucha, no quería saber más de guerras, ni de humanidad, ni de lucha contra el mal. Estaba agotado, cansado, no soportaba una carga más. Mi rostro estaba lleno de seriedad y amargura; pero no por eso me detuve, el amor hacia Sion me mantenía firme en el propósito de acabar con el reino del mal en la tierra. Soñaba que Fraya era joven y que ella y yo estábamos juntos pero yo le reclamaba el motivo por el cual me había abandonado. Ella no me contestaba, me sonreía y desaparecía de mis sueños.



EL SEPTIMO GUERRERO ELEGIDO POR EL PODER PARA COMBATIR EL REINADO DEL MAL



Yo traté de buscar al séptimo guerrero del poder, pero no lo encontré dentro del barco, pensé que había muerto y me tocaba descender por él; pero no era así. Biguigui me contó que el séptimo guerrero vivía dentro de mí. Yo le pregunté a Biguigui el cómo despertarlo y me dijo tienes que destruir el universo; esta vez tienes que hacerlo tú. El mal no querrá que lo destruyas pero debes hacerlo, solamente así, el séptimo guerrero despertara. Yo no entendía ni le encontraba lógica a las cosas.

La especie humana empezó a poblarse de nuevo; la tierra estaba abatida y maltratada. Decidí irme a vivir a Sion por un tiempo junto con mis amigos, mis verdaderos amigos. Entré a mi palacio muchas veces; Estudié los cuadros del mal y todas las cosas que estaban predestinadas, pero seguía sin entender. Quería hablar con el poder frente a frente pero él no me respondía. Hasta que encontré el rincón más oscuro de mi palacio, se trataba de un cuarto lleno de neblina; allí entendí.

El mundo debía ser destruido para que el rey de la tierra soltara al séptimo guerrero. Era mi hijo, el mal encarnado en un bebe recién nacido que tendría con la hija del rey de la tierra: babilonia.

Apenas supe eso, descendí a la tierra montando una pantera negra con alas de murciélago y ojos resplandecientes. Esa pantera me la prestó la guardiana Lucy para cumplir mi objetivo. Antes de partir, todos los seres de Sion me hicieron descargas de fuerza para poder vencer. Fui dotado por el Poder para destruir el universo físico y material.

Cuando entré al planeta, montado en la pantera negra; tenía una gloria alrededor de mí que impactaba aún a mis propios ojos; vestía una túnica blanca resplandeciente con un cinturón de oro líquido. Con mucha ira empecé a expulsar poder que destruía la tierra y las personas; todo lo iba destruyendo con el poder que salía de mis manos y no me dolía el ver a la gente sufrir, sentía que todos se merecían eso por nunca haber dispuesto sus corazones para hacer el bien.

Mis ojos alumbraban como nunca y sobre las alturas destruía todas las cosas sin compasión alguna. Las fieras y todo el ejército del rey de la tierra, me atacaban e intentaban mi destrucción por medio de sus frustrados ataques; sus poderes no eran comparables a los míos. Yo era ya. Ya era un ser en extremo poderoso y la debilidad humana se había muerto en mi. Aniquilando la tierra y toda la vida del planeta tierra; El rey de la tierra se apareció frente a mí y lanzó contra mi mente un poder que salió de su mente.

Fui transportado a un reino de mujeres hermosas; la reina mayor era una gata negra gigante y muy hermosa. Todos éramos animales inteligentes, pero la gata tenía el poder. Me di cuenta que yo era un gato blanco gigante y atractivo. Babilonia era el nombre de la gata reina, algo de ella, desde la distancia despertó mi instinto animal. Me inquieté y ambos nos conquistamos entre coqueteos de la especie y algo parecido a la danza de la vida.

Quedamos solos en su palacio de gatas hermosas. Yo no pude contener al animal y la tome para mí. Al terminar, en cuestión de segundos, ella se convirtió en una mujer desnuda y bastante sensual que me quería matar con unas tijeras. Yo también aparecí desnudo mientras ella me apuñaló muchas veces con esas tijeras. No sé como huí de sus manos. Estaba muy mal herido huyendo de ella y mi sangre azul corría por toda mi blanca túnica. Morí para ese tiempo y volví a aparecer frente al rey de la tierra.

Toda la tierra estaba destruida, pero faltaba la estocada final; estaba a punto de explotar el universo con un poder que se desprendía de mi cerebro y de mi corazón. Pero en ese momento, apareció, la hermosa Babilonia que me mató con sus tijeras en el otro tiempo, la hija del rey de la tierra. Ella tenía un bebe en brazos y me dijo: -mira, no lo hagas, es tu hijo, es su reino, no lo destruyas-, ella se acercó a mí llorando. Vi al niño con códigos en sus ojos, solamente en sus ojos; intenté despertarlo con mi mano derecha, pero no pude, nada cambió. Escuché la estruendosa voz del hijo menor del poder diciéndome: -debes destruir el universo con el poder que el poder te ha dado; solo así despertaras a tú hijo, el séptimo elegido del poder para combatir el mal-. Me costó mucho trabajo y mientras lo pensaba, todas las fieras e incluso el rey de la tierra junto con su hija, suplicaban con ojos de dolor que no lo hiciera. Pero para eso había nacido, debía hacerlo. Besé a mi hijo y lo estreché en mi regazo. De manera involuntaria el poder que se concentraba en mi cerebro y mi corazón estallaron. Todo desapareció de mi vista.

Quedamos en la intemperie, a nuestro alrededor todo era oscuridad y muchos satélites y otros universos estaban a nuestros lados. Mi hijo reposaba en mi regazó. Con la ternura que un hijo le inspira a su padre, lo contemplaba con amor. En su frentecita salió un ojo grande. Lo abrió y toda la maldad de la tierra estaba allí. Me asustó ese ojo como nada antes lo había hecho. Ese ojo estalló contra mí y me borró de la existencia para siempre.

Toda la tierra y su mal volvieron a la normalidad como si nada hubiera pasado; nadie había muerto, nadie había sido destruido. Los seres humanos siguieron gobernados por el rey de las tinieblas porque la humanidad así lo quiso.

Han pasado tres millones de generaciones. Los guerreros que yo desperté; están ahora en la tierra. Completamente entrenados, con poderes plenos y con una meta clara. Destruir el imperio de la maldición eterna que aún gobierna la tierra.

La primera misión de los guerreros es encontrar mi diario, el diario que escribí a Papá desde que tenía siete años. Ese mismo que les revelará muchos misterios y secretos. Ese mismo que solo aparecerá en el momento en que sea encontrado.

Si se preguntan por mí. Ya no soy. Vivo feliz en Armagedón, sirvo al poder y a su trono. Soy escribano del rey, el hijo unigénito del poder a quien todos en el reino amamos y respetamos. Él me encomendó la tarea de escribir y mantenerlo informado de lo que suceda entre el reino de Sion y la tierra. Soy el narrador de lo que se viene. Para eso me creó el poder. Ahh, para los curiosos, Corcel sigue conmigo en este reino junto con todos mis amigos que alguna vez habitamos el reino de Sion.